TV: «Easy», de Joe Swanberg (Temporada 1)

TV: «Easy», de Joe Swanberg (Temporada 1)

por - Críticas, Series
01 Oct, 2016 08:04 | comentarios

El realizador de películas independientes como «Drinking Buddies» debuta en la televisión con esta serie de Netflix escrita y dirigida por él. Son ocho historias separadas, casi sin relación entre sí, centradas siempre en los problemas personales, románticos y sexuales de un grupo de habitantes de Chicago.

easy3«And in the end,
the love you take
is equal to the love you make»
(Lennon-McCartney)

La comparación puede parecer absurda, pero mientras veía los ocho episodios de la primera temporada de EASY (Netflix) no podía dejar de pensar en el Lado B de ABBEY ROAD, de The Beatles. Como muchos sabrán, ese Lado B se compone en su mayoría de canciones que los muchachos de Liverpool nunca terminaron del todo y que unieron en una especie de medley de unos 16 minutos que va de gema en gema (algunas, entre las mejores canciones de la banda, otras no tanto), todas ellas inacabadas –o desarrolladas hasta donde daban–, e interconectadas entre sí gracias a los arreglos de George Martin. Sí, casualmente son ocho las canciones de ese medley, igual que los episodios de EASY.

Los capítulos de la primera serie de televisión de Joe Swanberg podrían parecer también ideas para películas cuyo desarrollo no ameritaba la duración tradicional de un filme. Puedo imaginarme al prolífico director de HANNAH TAKES THE STAIRS o DRINKING BUDDIES craneando idea tras idea y dejando muchas sin explorar por sentir que les faltaba algún elemento o que la especificidad de la situación era más propia para un corto. Y eso es, de algún modo, lo que siento estar viendo en EASY: el Lado B del ABBEY ROAD de Joe Swanberg


easydavefrancoLo «raro» del formato es lo normal que es. Son ocho historias separadas que por lo general no se relacionan entre sí salvo una excepción: el episodio 8 es una continuación del 3 y termina de manera tal que uno imagina que le falta un tercer acto, lo que le daría ya duración de largometraje a esa específica historia. Hay otras conexiones, más casuales, ya que como todo parece desarrollarse en el mismo universo burgués y arty de Chicago la gente se repite y se cruza. La niñera que aparece brevemente en un episodio protagoniza otro, en el séptimo se cruzan muchos que vimos antes en los mismos roles pero en este caso con menor protagonismo. Es decir: salvo el 3 y el 8, los demás se pueden ver fuera de orden y no se perdería demasiado.

Otra comparacion posible es con una retrospectiva de cortos de un mismo autor: uno puede ver EASY como ocho minipelículas de Swanberg (que ya tiene 17 largos aunque promedia los 30) en las que los mismos temas que aparecen en sus filmes se dan una vuelta por acá: las idas y venidas de las relaciones amorosas, el conflicto entre el deseo y el compromiso, una relación ambigua con la paternidad/maternidad (cariño, amor pero también fastidio, irritación y la sensación de estar perdiéndose algo por tener bebés) y, por supuesto, el mundo de Chicago, con sus cervecerías artesanales, sus bares, cafés y lugares de conciertos.

easy2Como con esas canciones de los Beatles, hay algunos cortos de Swanberg que uno querría seguir disfrutando por más tiempo mientras que otros son ideas que no necesitan más desarrollo. Lo frustrante por momentos de EASY es que cuando nos interesamos por ciertos personajes, cuando nos encariñamos con ellos, desaparecen del mapa, algo que es el opuesto exacto al fenómeno que hoy genera la televisión, que es la convivencia por muchos años con complejos personajes de ficción. La posibilidad del formato es explorar personas a fondo y eso es algo que Swanberg sabe hacer muy bien: es un maestro para generar empatía y credibilidad con la gente que se inventa, y uno cree que esos hombres y mujeres existen en la vida real, caminan por las calles de Chicago. Pero en EASY pasan y se van. Y en la mayoría de los casos uno siente esa despedida como apresurada.

Pero, a la vez, EASY funciona como un correctivo a muchas de las potencialmente malas tendencias de las series de televisión contemporánea: el estiramiento innecesario de situaciones, los baches y problemas narrativos que suelen aparecen en las mitades de temporadas, el exceso de argumento para sostener la narración y/o la tensión y así. Si la Edad de Oro de la TV es convivir con gente complicada por seis, siete o más años, en EASY uno convive por 25-30 minutos. Y ya. La diferencia es radical.

easy1Si me dieran a elegir un formato justo para Swanberg sería el ahora tan en boga de la «limited series» o miniserie. Desarrollar personajes por una temporada y luego pasar a otra temporada con otros, siempre en ese universo tan propio. Tengo la sensación que sería el tempo justo para su forma de narrar y su mundo: no sé si podrían sostenerse sus personajes por años, pero ocho episodios de media hora (cuatro horas en total) serían ideales. Pero, claro, yo no tomo las decisiones aquí…

El cine de Swanberg se adapta con facilidad a la pantalla chica porque nunca fue un estilista ni un realizador con una fuerte impronta visual. Su fuerte siempre fueron los personajes y los diálogos, su capacidad para meter a personajes reconocibles en situaciones, sino extraordinarias, al menos impensadas, con el sexo como un elemento importante (la franqueza sexual es el único punto llamativo, si se quiere, del paso de Swanberg a la TV). Y en EASY hay mucho de eso. Y por favor, olvidemos el asunto del mumblecore, que aquí la gente habla pero no necesariamente de «la nada». Al contrario, por momentos Swanberg cae en la trampa de tratar de ser más «significativo» de lo necesario.

easy4Mi favorito es el Episodio 5 en el que el comediante Marc Maron encarna a un artista gráfico que hace comics con episodios de su vida y es odiado por todos los que fueron maltratados en sus páginas, especialmente sus ex parejas. A la presentación de su último libro va muy poca gente, pero entre ellas hay un grupo de estudiantes (dos chicas y un chico) con los que se engancha hablando de lo complejo e interesante que puede ser hacer arte con uno mismo. Pero cuando se descubre envuelto en ese mismo sistema por parte de una de las chicas que hace selfies con su vida diaria (Emily Ratajowski) termina, a su pesar, viendo la situación desde el otro lado.

Similares en algún sentido son el episodio 1, el 4 y el 6. Los últimos dos se centran en parejas a las que la llegada de un tercero les altera la vida. En el 4 –acaso el más flojo– una pareja de mexicanos recibe de visita a un amigo (y ex de ella), un fiestero empedernido que no entiende en qué se convirtieron sus viejos amigos desde que están en Chicago, especialmente su amigo, que nunca quiere salir ni hacer nada. Esto, obviamente, terminará complicándose. Algo similar pasa en el 6, mucho mejor, en el que una pareja en apariencia feliz (Orlando Bloom y Malin Akerman), con un bebé, descubren la existencia de Tinder via una amiga de ella (Kate Micucci, de GARFUNKEL AND OATES) y se envuelven en un trío. No hay tercero de por medio en el primer episodio pero sí una pareja que, como en el sexto, decide empezar a «jugar» para reactivar su alicaída vida sexual.

easy5El segundo episodio es apenas simpático –la historia de un romance entre dos chicas– y podría pertenecer a una serie como GIRLS (o BROAD CITY) mientras que el séptimo es un muy buen episodio, acaso el más oscuro y melancólico de la temporada (hasta en la música) y uno que hace recordar a cierto cine de Woody Allen de fines de los ’80 y principios de los ’90. Embarazos, citas, reencuentros y separaciones se vivencian en el universo de una compañía teatral y su grupo de amigos.

Lo cual nos lleva a la dupla 3-8, la historia con mayor desarrollo que tiene la serie, centrada en dos hermanos que se unen para poner una cervecería artesanal pero que tienen miradas muy distintas respecto a lo que quieren hacer con ella. Algo similar pasa con sus respectivas parejas, tema que en el último episodio sube la apuesta dramática del combo. Tengo la impresión que esta historia no acabó ahí y volverá en la segunda temporada.

Como las canciones del Lado B de ABBEY ROAD los episodios de EASY terminan antes de lo que uno imagina, se enredan con el siguiente y nos dejan con la sensación (no todos) de que podrían dar para más. Pero, volviendo al disco, finalmente sabemos que esas canciones, así como están, son irremplazables. ¿Alguna vez probaron continuar o terminar «Sun King», «She Came in Through the Bathroom Window» o «Polythene Pam»? No es nada fácil, hagan la prueba. Tal vez, la idea de dejarnos con ganas de más sea, en definitiva, la gran novedad de la serie, el gran «aporte» de Swanberg a una televisión comtemporánea que está dejando de hacer precisamente eso.