Miniseries: crítica de “Inconcebible” (Netflix)

Miniseries: crítica de “Inconcebible” (Netflix)

Esta muy buena miniserie de Netflix se centra en la investigación policial para hallar a un violador serial. Se basa en un caso real publicado en 2015 y premiado con un Pulitzer. Toni Colette, Merritt Wever y Kaitlyn Dever protagonizan esta dolorosa historia contada de un modo seco, efectivo y realista.

Son pocas, a esta altura, las series (o miniseries) policiales que puedan presentar algún rasgo de originalidad en su tratamiento. Hay tantas en circulación, de casos tan variopintos y extraños, que en un momento se vuelven todas iguales. El formato tiende a ser similar y uno tiene la sensación de que hay una fórmula por detrás de cada miniserie o serie policial de ficción de la cual es imposible escaparse, más allá de los distintos resultados y especificidades de cada una de ellas.

Lo que hace a UNBELIEVABLE un tanto diferente –no lo suficiente para ser radicalmente opuesta a todas las otras pero sí… diferente— es que se basa en un caso real. Y el género true crime suele tener su propia lógica, un tanto más caprichosa narrativamente hablando. Están los documentales –que se han puesto muy de moda en los últimos años– pero también los que ficcionalizan casos de la realidad. Esta miniserie de ocho episodios coordinada por Susannah Grant es uno de estos casos. Se basa en una investigación periodística publicada en 2015 y premiada con el Pulitzer de su especialidad. Pero lo que finalmente hace que la serie sea sorpresiva no es el caso real ni la investigación policial ni, si se quiere, la mirada feminista sobre el tema. Es su apego a los hechos y a los tiempos reales, a lo que se conoce y no a lo que se especula, a lo que importa (las víctimas y la investigación) y no a lo que usualmente suele venderse como fascinante (la perversa psicología del criminal).

Es una serie acerca de la investigación de un violador serial contada en dos tiempos y con tres puntos de vista diferentes. Puede parecer confuso y caprichoso al principio –acaso ahí es donde la serie más parece despegarse de la realidad– pero luego todo encaja en un sentido más humano que narrativo. Es que en INCONCEBIBLE los detalles policiales importan para entender porqué es tan difícil atrapar a este tipo de criminales y cuánta carga suelen sobrellevar las víctimas a lo largo del proceso. “Cuando uno denuncia un robo o un asalto nadie cree que estás mintiendo, pero cuando es una violación muchos dudan”, dicen en un momento. Y ese es el eje de la historia. Si se quiere hacer algo para detener o prevenir este tipo de delitos, esta historia prueba que hay mucho por modificar y mejorar en el sistema policial-judicial.

El primer episodio transcurre en 2008 y es, sencillamente, desesperante. Marie, una taciturna chica de unos 18 años, denuncia haber sido violada en el medio de la noche y los detectives (hombres casi todos ellos) la someten a una serie tan larga de cuestionamientos, análisis, declaraciones, repeticiones y explicaciones de detalles –ni hablar de analizar sus dificultades personales, que en este caso son muchas ya que la chica tiene un historial de complicadas familias adoptivas– que al final, ya mareada, confundida y agotada, ella termina diciendo que fue mentira, que lo inventó o lo soñó. Todos los que la apoyaron (compañeros de escuela, asistentes sociales, familias adoptivas) se le vuelven en contra. Y Marie, que tiene una actitud entre pasiva y autoboicoteadora, termina enredándose en lo que parece ser un camino sin salida.

En el segundo episodio la serie da un vuelco radical. Estamos en 2011 y se empieza a establecer una investigación en Colorado acerca de un violador serial con características muy parecidas al que Marie denunció y luego dijo que inventó. Y la serie va y viene entre ese 2011 en el que dos mujeres policías (las excelentes Toni Colette y Merritt Wever) investigan obsesivamente los casos denunciados y los siguientes pasos de Marie… en 2008. Es un falso montaje paralelo ya que los tiempos no coincidirán hasta el final, en lo que resulta un recurso raro pero efectivo. De todos modos, el grueso de la historia se traslada a la investigación y a la relación entre las dos mujeres detectives: una veterana, algo fría, profesional y muy segura de sí misma (Colette) y la otra algo más inexperta pero mucho más involucrada emocionalmente (Wever). Los siguientes pasos de Marie (Kaitlyn Dever, la chica nerd de BOOKSMART) aparecen de tanto en tanto mostrando las consecuencias, obviamente negativas, de lo que le sucedió.

Ya descubrirán las especificidades del caso viendo los muy bien narrados episodios, que van desde el clásico trabajo de investigación y cruzamiento de datos a la relación que se establece entre las dos mujeres detectives que desconocen por completo el caso de Marie. Siguiendo con el apego a los hechos reales, la serie no inventa extravagantes historias personales para las detectives. Más allá de sus diferentes personalidades y tipologías, son dos mujeres dedicadas con todo a su trabajo, casadas y con vidas bastante convencionales fuera de su labor policial. Con Marie pasa algo similar: si bien su pasado, sabemos, es más bien oscuro y plagado de todo tipo de abusos y problemas, la serie no ahonda en lo que sucedió. Lo que vemos es lo que Marie es hoy como consecuencia de todo eso. Y, claro, de la violación.

Lo que la serie intenta es mostrar cómo la violación es un tipo de crimen muchas veces difícil de probar por la impericia policial y su objetivo es, también, dejar en claro que las autoridades no están preparadas emocionalmente para manejar este tipo de casos, especialmente cuando los investigadores son hombres y la empatía con las víctimas parece ser menor. Más allá de que algunos puedan dudar de esta idea, la serie trata de demostrar que la conexión emocional es mucho mayor entre policías y víctimas cuando las que investigan el caso son también mujeres. Todo comienza por escucharlas y entenderlas, por darse cuenta que el daño emocional muchas veces las hace contradecirse y hasta violentarse por las frustraciones acumuladas y por ponerse en su lugar, sin dudar en primera instancia de sus denuncias. Pero no todos los detectives son como las de esta parte de la historia (el choque entre unas y otros es claro, aunque tampoco la serie trata a los del caso de Marie como obvios villanos) y es por eso que estos casos siguen resultando complicados de denunciar e investigar.

INCONCEBIBLE puede parecer, así resumida, una serie simple con una agenda política feminista contemporánea de manual. Pero no lo es. O, si lo es, el equipo creativo (que incluye nombres como la directora Lisa Cholodenko o el escritor Michael Chabon) logra transformar eso en un drama humano creíble, doloroso y que nunca se pasa hacia la explotación de este tipo de crímenes aptos para tratamientos “amarillentos”. De hecho, que no se intente explorar demasiado los motivos o la historia personal del violador juega a favor de esa lógica realista y en tiempo presente del relato: no nos interesan las maquinaciones de un monstruo ni tratar de entender por qué hace lo que hace o qué le sucedió en su vida para llegar a cometer ese tipo de crímenes. Nos importa el otro lado de la historia, un lado acaso menos “atractivo” para el show televisivo morboso y más duro de sobrellevar como espectador, pero finalmente mucho más importante. La experiencia de las víctimas.