Streaming: crítica de «Better Call Saul: Something Unforgivable» (Netflix)

Streaming: crítica de «Better Call Saul: Something Unforgivable» (Netflix)

por - Críticas, Estrenos, Series, Streaming
21 Abr, 2020 11:14 | comentarios

Fin de la quinta temporada de la precuela de «Breaking Bad» con más incógnitas que conclusiones. Habrá que esperar un buen tiempo para que lleguen las resoluciones a los conflictos que quedaron en suspenso.

Sepan disculpar el pesimismo de «cuarentena» pero lo primero que pensé apenas terminó el último episodio de la quinta temporada fue preguntarme cuánto tiempo pasará hasta que podamos ver el cierre de BETTER CALL SAUL. Si bien en los últimos años sus creadores nos acostumbraron a esperar más que lo usual entre una temporada y la siguiente (la última espera fue de un año y medio) tengo la impresión que la pandemia y los protocolos de rodaje que la seguirán provocarán una demora aún mayor. Lo cual, considerando cómo termina la temporada, más que ansiedad genera angustia.

NOTA: Es fin de temporada así que vamos con SPOILERS.

Es que, de algún modo, «Something Unforgivable» no tuvo un final-final sino que concluyó, como se dice, a media res. Alguien analizaba que, más que un final de temporada, es como esos pseudo-cierres de media temporada, cuando se plantea una situación muy tensa y se corta en plena acción, como era también la forma de los viejos seriales del cine de Hollywood que, en plan continuará, dejaban a alguien a punto de tirarse de un puente al río.


En ese sentido, los que esperaban un cierre más contundente acaso se sientan un poco decepcionados. Tras la «promesa» de violentos hechos y de muertes de personajes importantes (algo a lo que BREAKING BAD nos tenía acostumbrados en sus finales), el último episodio trajo bastante de lo primero pero nada de lo último. Tuvo su cierre brutal, con víctimas quemadas, cadáveres por el piso y quizás un record de disparos para la serie, pero las definiciones quedaron para esa suerte de demorado tiempo suplementario que será la sexta temporada.


Pero quizás el hecho clave de la serie no pasó por la emboscada que la gente contratada por Gus Fring le tenía preparada a Lalo Salamanca sino, como es de imaginar, por la relación ente Saul y Kim. En las idas y vueltas de esa pareja, lo que sucedió en los dos últimos episodios marca un giro dramático que no parecería tener vuelta atrás. Si bien Kim, a lo largo de la serie, ya había demostrado su curiosidad por «el lado oscuro de la Justicia» (o, digamos, del ser humano en general), tras lo sucedido con Lalo en el episodio anterior, la ahora «empoderada» mujer quiere ir por más. Probó el sabor y el placer que genera ese poder y ya no tiene forma de volver atrás.

El episodio funciona en dos escenarios bien diferentes, dos mitades separadas casi absolutamente. Digo «casi» porque el miedo que generó la situación con Lalo en el episodio pasado dejó a Saul en pánico (no parece recuperarse todavía) y el temor a que vuelva –o que envíe a alguno de sus secuaces– lo hace no solo confesarle a Kim lo sucedido en su viaje sino arrastrarla hasta un elegante hotel que funcionará como escondite y en la que se pasarán buena parte del episodio. Ese «casi» incluye también la conexión a distancia –pero conexión al fin– entre Gus, Mike y lo que pasa en México.

Vayamos con la parte «mexicana» del asunto primero. Si bien no me queda muy claro cómo hicieron Nacho y Lalo para cruzar la frontera con una persona que está en libertad condicional, la dupla llega al caserón de Ciudad Juárez –el mismo que vimos en BREAKING BAD–, donde hay un encuentro entre los miembros del cartel. Es ahí donde, con la ayuda de Nacho, se planea y ejecuta un cruento ataque debería liquidar a todos los que habitan el lugar. Pero el asunto sale mal. Inteligente y arriesgado, Lalo encuentra la manera de dar vuelta las cosas y se las arregla solo –gracias a una trampa muy inteligentemente preparada– para acabar con todos, si bien no puede evitar varias muertes de los suyos. Dándose cuenta, al final, que Nacho pudo tener que ver con el ataque, la última imagen de la temporada lo muestra saliendo en su búsqueda, primero, y en la de los que lo mandaron a matar seguramente después. Es claro que Saul y Kim también pueden estar en esa lista.


Si bien el ataque –y el suspenso previo– está magnificamente ejecutado, tengo la impresión de que esta parte del episodio es ligeramente decepcionante. No mala ni mucho menos, pero calculo que muchos esperábamos otra cosa. O más cosas. En principio, que alguno de los dos principales implicados (Lalo y Nacho) no saliera vivo de ahí. Si bien ambos son mencionados en BREAKING BAD –algo que hace suponer a muchos que ambos sobreviven al final de esta serie–, esa referencia de parte de Saul no asegura nada, solo refuerza el miedo que él tiene a que puedan aparecer en su vida, algo que este episodio empieza a dejar en evidencia. Seguramente habrá mucha más tensión entre ellos de lo que se vio hasta aquí.

La masacre sucedió pero los muertos son, digámoslo en términos de ficción policial, intercambiables (nunca los habíamos visto antes de este episodio) y anónimos. El encuentro entre capos tuvo su gracia, especialmente por la dominante y hasta simpática actitud de Lalo al reunirse con Eladio y Juan Bolsa –y la firme postura de Nacho en sus «negociaciones»– aunque debo admitir que los extraños acentos de los actores en estas situaciones me hace muchísimo ruido. Sé que debería superar estas limitaciones y aceptar que forman parte de las «licencias» de la ficción, pero me cuesta. De hecho, me molesta más eso que el hecho de que Steven Bauer (el actor de SCARFACE que encarna a Eladio) esté claramente más grande que en sus «posteriores» episodios de BREAKING BAD.

Lo más interesante –al menos para mí, que me reconozco más preocupado por lo que pasa con Saul y Kim que en las idas y vueltas de los enfrentamientos entre narcotraficantes– tiene que ver con lo que podemos denominar «el momento «Breaking Bad» de Kim. Acaso lo más fuerte del cierre de temporada –y quizás lo que termine por condenar al personaje, como pasó con Walter White– sea el momento en el que se da cuenta que la vida «criminal» no solo le gusta sino que es muy buena para eso. La criminalidad de Kim por ahora es más que nada hipotética, pero la cara de Jimmy/Saul al verla entusiasmarse con sus planes lo dice todo. El quiere evitarle ese camino –de hecho parece dispuesto a dejarla para cuidarla del «mundo Lalo» y compañía–, pero ella tiene otros planes.


Un encuentro casual entre Kim y Howard (el socio de la firma HHM) revela, básicamente, que a la chica ya no le interesan las formas clásicas del derecho y la hipocresía que se maneja en esos ámbitos. Howard le narra los humillantes ataques de Saul hacia él esperando que Kim se de cuenta con quién se está relacionando y ella se le ríe, literalmente, en la cara, no solo relativizando el tema sino poniéndose claramente del lado de su marido. Es curioso pero en algún punto hay que admitir que Howard tiene razón y que el ingreso de Kim al «lado oscuro de la ley» se le volverá seguramente en contra.

Y así sucede. Un poco como un juego que excita a ambos, Kim y Saul empiezan a pensar nuevos castigos para con Howard hasta llegar a uno muy fuerte (ligado al viejo caso de la residencia de ancianos Sandpiper) que no solo podría acabar con su carrera como abogado sino dejarles a ellos dos muchísimo dinero. Se nota la tentación de Kim de entrar en ese juego de trampas y de las dudas de Saul, pero al finalizar la temporada el asunto queda en lo hipotético. También, eso es algo que se resolverá dentro de mucho tiempo.

Uno puede pensar que las actitudes más agresivas y proactivas de Kim en estos episodios la condenan a lo que, uno imagina, es el final de ese personaje en la historia. Pero ahora empecé a tener mis dudas al respecto. No imagino que una serie de estos tiempos termine haciendo víctima a una mujer que decide tomar las riendas de la situación y de golpe tuve la impresión que el «final» de Kim puede estar ligado a algo parecido a lo que pasa en la actualidad con Saul post-BREAKING BAD. Y hasta quizás en el mismo lugar. Lo cierto es que eso también explicaría porque él no habla nunca de ella en la otra serie.

Pero con Vince Gilligan y Peter Gould –que dirigió el episodio– nunca se sabe. Los creadores de BETTER CALL SAUL nunca hacen lo que uno imagina y tienen una manera asombrosa de torcer las expectativas de los espectadores todo el tiempo. Ni ellos mismos imaginaban que, a esta altura, la verdadera protagonista de la serie iba a ser Kim Wexler, el único personaje importante cuyo destino no conocemos. Tampoco los de Lalo y Nacho, es cierto, porque la mención de Saul en BB no implica necesariamente que él sepa que pasó con ellos, pero nos preocupan menos ya que ellos siempre jugaron un juego peligroso. Bueno, ese juego ahora lo juega también Kim. Y cualquier cosa puede suceder.