Estrenos online: crítica de «Si supieras», de Alice Wu (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Si supieras», de Alice Wu (Netflix)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
04 May, 2020 09:13 | comentarios

A mitad de camino entre un «coming of age» adolescente y una comedia romántica, esta historia inspirada en «Cyrano de Bergerac» le agrega un par de inteligentes giros dramáticos al clásico triángulo amoroso.

No es muy común toparse con una comedia romántica destinada, supuestamente, a un público adolescente y que los primeros nombres propios que se mencionen sean los de Oscar Wilde, Jean-Paul Sartre y Platón, o que los protagonistas vean, y citen textos, de LAS ALAS DEL DESEO, de Wim Wenders. De arranque, SI SUPIERAS parece tener el tono ideal para convertirse en un mini-clásico del género en su versión más huidiza: la comedia romántica ácida e inteligente, humana y cariñosa pero también irónica y, si se quiere, hasta pretenciosa, en el mejor sentido de esa complicada palabra. Y, más allá de algunos pequeños golpes en el camino, la segunda película de la directora de SAVING FACE, consigue exactamente eso.

Se podría decir que no hay nada nuevo en el universo de SI SUPIERAS y esa afirmación parecería cierta en más de un sentido. No sólo por el mencionado subgénero en el que se ubica sino porque hasta la propia trama usada aquí, similar a la de «Cyrano de Bergerac», ya ha sido exprimida hasta el hartazgo en películas como ROXANNE o LA CRUDA VERDAD, entre muchas otras. Digo «parecería» porque Wu logra escaparse de lo esperable por varios costados. Uno de ellos es la alteración de género del triángulo romántico que aquí aparece (digamos, es un chica ayuda a chico a conquistar a chica cuando en realidad ella está igual o más enamorada que él de la chica en cuestión), otro es la aparición de un eje racial en la trama (la protagonista es de origen chino y ese eje es importante en la trama) y, por último, por la propia manera que Wu juega con los propios límites y posibles clichés de la comedia romántica.

Ellie Chu (la excelente Leah Lewis) es una en apariencia arquetípica estudiante asiática de una secundaria de un pueblo chico en la que a solo ella parece importarle estudiar. A tal punto que no solo cobra por hacer las tareas de muchos de sus compañeros de curso, sino que una de sus maestras lo sabe y hasta le agradece por evitarle tener que leer lo que los otros escriben. Más allá de eso, es una chica bastante solitaria que pasa más tiempo con su padre viudo mirando películas clásicas por TV (él no habla bien inglés y ha perdido oportunidades laborales por eso) que en compañía de los chicos de su edad, que la ignoran o la molestan cada vez que pueden.


Es por eso que a Ellie le llama bastante la atención cuando se le acerca Paul Munsky (Daniel Diemer), uno de los tontuelos jugadores de fútbol del colegio, para pedirle algo «fuera de programa». El chico está enamoradísimo de Aster Flores (Alexxis Lemire), la bella hija del pastor del pueblo que, encima, está de novia con otro de los «chicos populares» de la escuela. Y quiere que Ellie le escriba a Aster cartas de amor y las haga pasar como suyas. Ellie no quiere saber nada pero termina aceptando, a disgusto, porque su familia necesita el dinero. El motivo por el que no quiere aceptar es que, de un modo tímido y platónico, ella también está enamorada de Aster. Algo que empieza a crecer cuando las cartas empiezan a circular.

Es que, así como Paul está «enamorado» de Aster porque le parece linda y simpática, Ellie empieza a descubrir en ella un alma gemela: les gustan los mismos libros y películas, captan las mismas referencias artísticas, se conectan de una manera en apariencia mucho más profunda y menos «tradicional». Pero, claro, Aster cree que el escritor es Paul y allí comienzan los enredos típicos porque el chico, en persona, no tiene nada que ver con el «Paul» escritor. Y no hay manera de disimular la enorme diferencia intelectual entre ambos.

Wu maneja con enorme inteligencia y elegantes recursos visuales (hay muchas conversaciones por mensajes telefónicos que están muy bien resueltas, algo que no es sencillo de hacer) estos juegos y confusiones típicas de la comedia de enredos. Es ahí donde aparece un segundo elemento interesante que, cuando la película puede caer en ciertos facilismos de comedia indie (chicos cool e inteligentes versus chicos simples y tontuelos, situaciones de comedia excesivamente forzadas para sostener las reglas del género), la rescata de esa zona. Y tiene que ver, si se quiere, con la manera en la que la protagonista –y de ese modo, también la película– enmarca sus desventuras en los códigos emotivos y hasta cursis del género. Y de esa manera se permite, y habilita al espectador, a hacer lo mismo.

Esa es la mejor zona de SI SUPIERAS, la que permite pensar que Paul –a su manera– también es un personaje complejo y que sus inquietudes, sus temores y su «sabiduría popular» (sus inventos culinarios, por ejemplo) pueden ser tan valiosas para la historia como las referencias literarias y cinematográficas que Ellie y Aster manejan y comparten. Si bien puede parecer un tanto condescendiente, la manera en la que una cursi canción de la banda Chicago (sí, «If You Leave Me Now») puede emocionar a una persona que lee Sartre, o la forma en la que esos mundos se unen cuando dos de los protagonistas ven una comedia clásica de Hollywood de los años ’30, fusionan a la perfección las dos caras en principio enfrentadas de la película.

El otro costado «llamativo» de la serie me parece menos transgresor de lo que se vende. Me refiero a que el triángulo involucre a una chica que se enamora de otra en lugar de un romance heterosexual clásico. Me parece que la película lo asume como si tal cosa y no lo pone en la categoría «problema», o no mucho más que otros elementos de la propia trama. Y esa naturalidad con la que Wu inserta esa «transgresión» mejora a la película. Quizás, lo único que falla ahí (y en todos los demás encuentros «románticos» de la película) es que hay mínima carga sexual en las relaciones, sean del sexo que sean. Si uno compara, por ejemplo, con la reciente miniserie irlandesa NORMAL PEOPLE, que cuenta también una historia de amor de protagonistas de 17 años, esta tiene un nivel de pudor en ese territorio que es un tanto exagerado.

Pero no es un problema mayor ya que lo central de la película corre, fundamentalmente, por otro lado. Si se quiere, trabaja ideas sobre el amor romántico más clásicas, que van de la atracción sexual más física a, si se quiere, una conexión más intelectual y de intereses en común. Y, finalmente, más que una –o dos, o tres– historias de amor, SI SUPIERAS termina siendo un coming of age y un coming out al mismo tiempo: el comienzo de un viaje de crecimiento de parte de Ellie, una chica que descubrió que la literatura y el cine pueden ayudar a vivir pero son las experiencias de vida las que nos hacen crecer.