Estrenos online: crítica de «Siete años en mayo», de Affonso Uchoa (Vimeo On Demand)

Estrenos online: crítica de «Siete años en mayo», de Affonso Uchoa (Vimeo On Demand)

Este sorprendente mediometraje brasileño, que tiene su estreno online en Vimeo, es un original repaso de la durísima experiencia de vida de un joven de Minas Gerais como consecuencia de un maltrato policial.

Estrenada el año pasado en varios festivales internacionales (incluyendo el de Mar del Plata), esta coproducción brasileño-argentina es una verdadera rareza dentro de la circulación internacional de cine, ya que se trata de un mediometraje de 41 minutos que raramente tiene distribución comercial tradicional. De algún modo, este nuevo sistema de estrenos online le funciona a la perfección para una película de este tipo. Por muy poco dinero cualquiera puede ver uno de los films latinoamericanos más interesantes de los últimos años, hecho por uno de los cineastas más originales y promisorios del continente.

Uchoa es el director de dos de las recientes revelaciones del cine brasileño: A VIZINHANCA DO TIGRE y ARABIA, esta última dirigida junto a Joao Dumans, coguionista de sus otros films y aquí también editor. Sus películas logran ser, a la vez, sociales y experimentales, ofreciendo formas reveladoras para tratar problemáticas conocidas, en especial las ligadas a los esfuerzos y sufrimientos de la clase trabajadora. Son films que juegan en la frontera entre el documental y la ficción, y en los cuáles las historias de vida y los relatos tienen preeminencia muchas veces respecto a la «explotación visual» de esas experiencias.

En SIETE AÑOS EN MAYO, Ucchoa plantea tres recursos diferentes y consecutivos para contar una historia de vida en tan solo 40 minutos. El primero, podría considerarse dentro del rubro de las «reconstrucciones» documentales. Allí vemos a un joven de las afueras de Belo Horizonte, Rafael Rocha, que es literalmente capturado por un grupo policial, humillado y torturado por ellos. Los hombres lo acusan de traficar droga, algo que el chico asegura una y otra vez que no es cierto. Y luego proceden a maltratarlo. Sabemos, por el aspecto de los «policías», que esto no es más que una suerte de juego actoral, pero el efecto es igualmente contundente.


La segunda parte, y la más larga de todo el film, es literalmente el relato de los eventos posteriores a ese violento hecho de parte del propio Rafael, que se encarnaba a sí mismo en la primera parte. Sentado ante lo que parece ser una fogata, en la misma zona de los abusos previos, el hombre narra la larga serie de complicadas y desgarradoras derivaciones de ese hecho violento y traumática. Empieza con la imposibilidad de volver esa noche a su casa y se extiende a lo largo de los siete años que le dan título al film, en los que le suceden y participa en una serie de hechos criminales, además de una larga drogadependencia, entre otros desgraciados eventos.

Así como de la reconstrucción pasamos al relato oral «documental» (entre comillas porque hay elementos ficcionalizados dentro de esta etapa también) en la tercera parte aparece lo simbólico y performativo, clásico formato narrativo de mucho cine brasileño en el que el cuerpo (la música, la danza, etc) se utiliza alegóricamente. En este caso, el inquietante procedimiento del juego en cuestión sirve para expresar, de ese modo, las penurias, los sufrimientos, la explotación y la resiliencia de las clases bajas, marginadas y estigmatizadas de Brasil.

Hay un complejo dispositivo narrativo en el film que permite que el espectador vivencie la misma historia (o etapas de la misma historia) a partir de tres formatos diferentes. El primero toma el riesgoso camino de «mostrar» los hechos, haciéndole al actor vivenciar y al espectador visualizar la violencia (se ve más la psicológica que la física) de las fuerzas policíacas respecto a la población. En la segunda y mejor parte, Uchoa entiende que es imposible «filmar» las terribles experiencias de Rafael a lo largo de esos años –sin caer en alguna versión de la pornomiseria— y decide, con razón, que con escucharlo contar la historia es más que suficiente, que toda esa serie de dolorosas experiencias se sienten en su voz y en su rostro iluminado por el fuego. Y el registro simbólico del tercer acto siempre es el más riesgoso en las películas brasileñas, pero aquí Uchoa evita cualquier facilismo y pone esa suerte de «juego del terror» en un espacio absolutamente espectral y logra su cometido.

En el centro de todo, obviamente, están las duras experiencias atravesadas por Rafael. Y la película apunta a un sistema policial que, a partir de un abuso cotidiano que para ellos puede resultar de rutina, puede cambiar y arruinar por completo la vida de una persona. Y, como Rafael, son muchos los que han vivido situaciones parecidas, como queda claro en un breve diálogo que él tiene con quien lo escucha contar su historia. «Podría haber sido la mía», es lo que de algún modo le está diciendo su oyente. «La de cualquiera de nosotros». SIETE AÑOS EN MAYO es otra de las pruebas que se puede hacer un cine social y comprometido sin necesidad de caer en estereotipos o en fórmulas ya probadas, algo que también hace su compatriota Adirley Queirós, entre otros.


Una breve disgresión. Hace pocos días recibí algunos agresivos comentarios en redes sociales por una crítica bastante dura que aquí hice respecto a la última película de Ken Loach, SORRY WE MISSED YOU, acusándome de no entender ni tener empatía con casos de precarización laboral como los que allí se muestran. Pero lo que esos comentarios no parecían entender era que mis problemas con el film eran fundamentalmente formales, que mi crítica no intentaba discutir, en lo central, la lógica política de Loach sino sus ideas cinematográficas y sus recursos dramáticos para transformar esas ideas en una película. Y el mediometraje de Uchoa es la evidencia formal más clara de que similares temas ligados a las víctimas del capitalismo salvaje o del estado policial pueden ser tratados de maneras mucho más inteligentes y, en consecuencia, con resultados cinematográficamente más originales, intensos e inquietantes. La forma es también política. En ese sentido –y solo en ese– hoy Loach es un cineasta conservador. Y Uchoa no lo es.


SIETE AÑOS EN MAYO se exhibirá, a partir de este viernes 22, en Vimeo On Demand. Para alquilarla o comprarla pueden entrar, partir de ese día, por aquí.