Estrenos online: crítica de «Take Me Somewhere Nice», de Ena Sendijarević (Mubi)

Estrenos online: crítica de «Take Me Somewhere Nice», de Ena Sendijarević (Mubi)

Iniciamos aquí un ciclo-repaso de operas primas de realizadoras que están disponibles en Mubi. La primera es un estreno: una curiosa y seca comedia (con influencias del cine de Jarmusch y Kaurismaki) acerca de una chica que retorna a su Bosnia natal desde Holanda a visitar a su padre enfermo.

La primera crítica de un ciclo que dedicaré a los primeros trabajos de realizadoras –consagradas o no– le corresponde a este extravagante y curiosa comedia serbio-holandesa que fue premiada en el Festival de Rotterdam 2019 y que se estrena a través de la plataforma Mubi. Con reminiscencias del cine de Aki Kaurismaki y, especialmente, el Jim Jarmusch de los años ’80, TAKE ME SOMEWHERE NICE retrata el viaje de una joven de origen bosnio pero que vive y creció en Holanda de regreso a su país natal.

Estilizada al máximo –desde el uso de los colores a los curiosos ángulos de cámara– lo que más caracteriza a la película es su seco tono cómico, como una versión femenina de las referencias antes citadas. La protagonista es Alma (Sara Luna Zorić), que desde pequeña vive con su madre en la «muy aburrida» Holanda y que, cuando se entera que su padre –que se separó de su familia y se quedó allí– está enfermo en un pequeño pueblo bosnio, decide viajar a verlo. Una vez en su país de origen, al que no va desde que se escaparon de la guerra (de hecho, tiene que practicar el idioma porque lo habla mal), se topa con su primo, supuestamente encargado de llevarla. Pero el tipo no tiene ningún interés en hacerlo y Alma emprende el viaje sola.

De ahí en adelante, TAKE ME SOMEWHERE NICHE se establece como una road movie al mejor estilo STRANGER THAN PARADISE pero con colores chillones. Otro personaje clave es Denis, un amigo de su primo, que sí parece interesado en llevarla a Alma al pueblo de su padre, más que nada porque la chica le gusta y puede significar un pasaporte holandés para él. Alma se sube a un bus, se mete en problemas ahí, pierde la valija, conoce a un par de coloridos personajes locales y, promediando el film, se reencontrará con los dos chicos en cuestión, con los que tiene más enfrentamientos y malentendidos que otra cosa.


TAKE ME SOMEWHERE NICE pierde un tanto el rumbo en la última media hora, volviéndose por un lado innecesariamente violenta y, por otro, porque los acontecimientos de esa etapa son menos intrigantes que los anteriores. De todos modos, Alma sigue siendo un personaje curioso, que mezcla apatía con una actitud sexy y que parece conducirse con seguridad y convicción aunque es claro que no tiene idea de lo que está haciendo el 90% del tiempo. Y es el universo que la rodea –más que los personajes en sí– lo mejor que tiene la película para ofrecer.

Es claro que Sendijarević tiene una visión muy específica acerca de lo que quiere en términos de puesta en escena y sigue fiel a eso hasta el último plano. Por momentos exagera con composiciones puramente «llamativas» (planos cenitales o desde ángulos rarísimos), pero la mayor parte del tiempo parece tener bastante claro cómo quiere que su película luzca y respire, con esos extendidos silencios y típicas miradas perdidas. Se nota que todavía le debe mucho a sus referentes, pero a la vez que tiene una mirada propia y que tarde o temprano podrá establecerse de un modo aún más personal.