Estrenos online: crítica de «Babyteeth», de Shannon Murphy

Estrenos online: crítica de «Babyteeth», de Shannon Murphy

Presentada en competencia del Festival de Venecia 2019, este drama australiano tiene como protagonista a Eliza Scanlen en el rol de una adolescente que lidia con serios problemas familiares y de salud.

Hay un pequeño subgénero dentro de otro subgénero al que podríamos llamar la «cool cancer movie«. Es ese tipo de película que intenta disimular, a través de personajes extravagantes, situaciones curiosas, una puesta en escena inquieta y música indie que lo que finalmente hacen es repetir conceptos típicos de tantas películas mucho más convencionales acerca de ese tipo de temas. En este caso, se trata de un caso de cancer juvenil por lo que esa necesidad de aparentar tomarse todo el asunto con cierta ironía y humor para terminar recayendo en los modos más habituales del género (ver sino películas como BAJO UNA MISMA ESTRELLA o ME, EARL AND THE DYING GIRL) necesita un balance muy delicado y cuidadoso para funcionar. Aquí, durante buena parte de la película, no lo encuentra y, cuando logra algo parecido a un ritmo y la directora habilita el acceso a las emociones más profundas de los personajes, ya es un poco tarde.

BABYTEETH, que compitió en el Festival de Venecia el año pasado, tiene como protagonista a Eliza Scanlen, la joven actriz australiana que es una de las grandes revelaciones de los últimos tiempos gracias a sus papeles en SHARP OBJECT (era la intensa hermana menor de Amy Adams) y MUJERCITAS, donde interpretó a Beth, otro personaje de delicada salud. Aquí interpreta a Milla, una chica de 16 años que tiene cancer pero que parece más enredada en su complicada relación con sus peculiares padres y en su fascinación un tanto incomprensible por un chico un tanto más grande, Moses (Toby Wallace) que tiene sus propios problemas: su madre lo echó de su casa y parece vivir en la calle traficando y consumiendo drogas.

Essie Davis y Ben Mendelsohn encarnan a los padres de la chica y a juzgar por la primera mitad de la película pareciera que estamos viendo alguna extravagante comedia indie con una madre adicta a las pastillas, un padre interesado un poco de más en la joven vecina embarazada y una hija rebelde que se engancha con un chico problemático solo para fastidiarlos. Si a eso se le suma una división en episodios caprichosa y una serie de situaciones un tanto absurdas, BABYTEETH se parece demasiado a ciertas películas igual o más irritantes de directores como Xavier Dolan con un toque Sundance ad hoc.


De a poco, y en función de la densidad de la situación, Murphy parece ir calmando su impulso de empujar el histrionismo y va encontrando de un tanto más melancólico y adecuado a la situación. Si bien es un giro esperable (el tema lleva sí o sí hacia ese lado), hay escenas que funcionan muy bien y que permiten entender la complicada mecánica familiar y habilitar algunas emociones en el hasta entonces fastidioso personaje de Moses y en sus padres, aunque Milla sigue siendo un poco un enigma. Esas escenas, por lo general, tienen que ver con momentos más silenciosos y reflexivos, cuando los personajes dejan de sobreactuar cada una de sus tensiones y parecen caer en la cuenta de lo que les está pasando.

BABYTEETH tiene los inconvenientes típicos de una opera prima en la que su realizador (en este caso, realizadora) intenta marcar de una u otra manera su presencia, darle a su film un toque personal muchas veces pasando por encima de lo que está contando. No es necesariamente un problema que un director quiera «lucirse», el problema es que lo haga a costa de la historia que está narrando. En este caso, proponiendo un tono y una puesta en escena que no parece servirle demasiado bien al material. En cierto punto, la película termina pareciendo más preocupada por el viaje emocional de Moses que por el de Milla y la chica pasa a transformarse en una variante curiosa de la llamada «manic pixie dream girl», ese prototípico personaje femenino que parece existir solo para que su par masculino «recupere» su conexión con los otros y con sus propios sentimientos.

Claro que hay buenos actores y que cuando Murphy (y los personajes) opta por bajar un cambio la película es más convincente y sentida. Algunas escenas sobre el final son realmente buenas y es inevitable pensar que BABYTEETH podía haber sido mucho más emotiva y potente de no haber cargado demasiado las tintas por el lado del grotesco y el patetismo. Es posible tratar temas tan sensibles y delicados con cierto distanciamiento irónico, el problema es que hay que saber hacerlo ya que es un balance muy fácil de romperse. Y una vez que se quiebra esa credibilidad –como sucede aquí casi de entrada– es muy difícil recuperarla.