Estrenos online: crítica de «Disclosure», de Sam Feder (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Disclosure», de Sam Feder (Netflix)

Este documental que pasó por el Festival de Sundance y ahora llega a la plataforma de streaming es un recorrido histórico crítico a través de la problemática representación de personas transgénero en el cine y la televisión.

Una mirada que recorre la historia del cine y la televisión en lo que respecta a la representación de personajes transgénero, DISCLOSURE intenta de manera muy efectiva poner en primer plano cómo los medios fueron tratando a las personas trans desde los tiempos del cine mudo hasta la actualidad. El recorrido es un amplísimo compilado de clips combinado con entrevistas a decenas de actores, escritores, guionistas, productores y diversas celebridades trans que, en general, comentan su relación personal con esta historia plagada de crueldades, burlas, acusaciones y humillaciones varias en la que casi nunca se sintieron representados de una manera justa o realista.

La selección de imágenes por sí solas otorga al film una importancia para el cinéfilo similar, si se quiere, a la de una clase universitaria sobre el tema, al punto que DISCLOSURE bien podría usarse como ejemplo para otros films que quieran analizar el maltrato de alguna minoría en los medios. A lo largo de sus 107 minutos, el documental de Feder muestra –con testimonios personales y muchas veces emotivos de los entrevistados, más que un análisis histórico o contextual– cómo desde la época de D.W. Griffith hasta las películas, series o programas de televisión recientes la representación de personajes trans ha sido siempre agresiva, burlona, payasesca, cruel, condescendiente o, como mínimo, banal.

Los ejemplos son cientos. En DISCLOSURE se ven, comentan o analizan películas como PSICOSIS, TARDE DE PERROS, VESTIDA PARA MATAR, BOYS DON’T CRY, YENTL, VICTOR/VICTORIA, PARIS IS BURNING, EL SILENCIO DE LOS INOCENTES, EL JUEGO DE LAS LAGRIMAS, ACE VENTURA, TOOTSIE, EL BESO DE LA MUJER ARAÑA, PAPA POR SIEMPRE, THE DALLAS BUYERS’ CLUB, MA VIE EN ROSE, LA CHICA DANESA, además de varias series (THE JEFFERSONS, BOSOM BUDDIES, NIP/TUCK, SEX AND THE CITY, THE L WORD, ORANGE IS THE NEW BLACK, TRANSPARENT, POSE y también muchos policiales con asesinos transgénero o viejas series donde el cross-dressing era usado en forma burlona o agresiva) y cantidad de programas de entrevistas en los que varias personas trans son entrevistadas de manera usualmente hiriente y hasta cruel. Las críticas y comentarios acerca de cada una de estas películas están relacionadas exclusivamente al tema de la representación de personajes trans y raramente se discute la calidad de los films en sí, aunque muchas veces, implícitamente, sus hacedores parecen estar siendo acusados por un tribunal disciplinario que, por suerte, es muy heterogéneo en sus visiones.


Hay un hecho curioso que vuelve al film especialmente interesante ya que plantea un problema que es paradójico y que parece irresoluble. Entre las decenas de testimonios (están desde Lilly Wachowski a Chaz Bono, pasando por Alexandra Billings, Yance Ford, Candis Cayne y especialmente Laverne Cox, productora del film) no hay, con la excepción de una crítica de cine trans, historiadores o analistas culturales que vean la situación desde otros posibles puntos de vista. Y eso le da a DISCLOSURE una perspectiva muy honesta, ya que la mayoría de los entrevistados no hablan desde alguna «teoría» sino desde sus impresiones personales y el daño que les produjo ver sus vidas, sus miedos, sus experiencias y pesadillas representadas (generalmente de manera degradante) en las pantallas, muchas veces hasta por ellos mismos. Son varios los actores que cuentan sus experiencias al actuar en series o en películas en las que se los representaba de manera cruel y hasta humillante, generándoles un enorme conflicto interno entre la necesidad laboral y el producto en el que debían trabajar.

Lo interesante es que esas voces muchas veces se contradicen entre sí. Una película que a alguien le pareció reveladora y útil para sus vidas (puede ser BOYS DON’T CRY, EL JUEGO DE LAS LAGRIMAS, PARIS IS BURNING o YENTL, curiosamente jamás se menciona UNA EVA Y DOS ADANES) a otra persona puede haberle resultado todo lo contrario: cruel, humillante, prejuiciosa o problemática por algún hecho específico. Estas contradicciones o discusiones entre los testimonios le dan a la película un carácter más atractivo e interesante que si todos coincidieran en sus opiniones. Así es que la película va repasando distintos subtemas (la falta de representación transmasculina, o de personas afrodescendientes, la compleja relación con gays y lesbianas, la explotación de los actores trans, el casting de chicas o varones cis para este tipo de papeles no binarios, entre otros) para encontrar que, si bien todos concuerdan que históricamente esa representación ha sido brutal y violenta, no todos están de acuerdo con las supuestas «mejoras» de las últimas décadas.


Esa disparidad y diversidad de criterios y lecturas le dan un interés extra a esta historia, aunque a la vez permiten pensar que es casi imposible conformar a todo el mundo, por más que las cosas se quieran hacer correctamente. Para algunos, por ejemplo, el personaje de Cox en ORANGE… resulta un logro representacional (no solo por castear a una persona trans en el rol sino por hacer de ella un personaje positivo) pero para otros es criticable porque el personaje sigue siendo una presidiaria y porque Cox es mucho más «bonita» (en términos hegemónicos, digamos) que gran parte de las mujeres trans, generando un «modelo mediático» que no se corresponde demasiado al real. Y así, con muchas otras películas, series o programas de TV como por ejemplo el de Caitlyn Jenner, en este caso por las opiniones políticas del personaje.

Si bien esos debates generan en algún momento la impresión de que nada podrá conformar a todxs nunca, a la vez es apreciable que la propia productora de la película presente argumentos en contra de sí misma o de lo que ella considera sus logros. Y así, con cada uno de los ejemplos citados. Es cierto, todavía hay mucho camino por recorrer y es imposible asumir que la representación mediática podrá satisfacer por completo a cada una de las personas de una u otra minoría, pero la película deja en claro que los avances que se lograron fueron muchísimos. Tardíos, seguramente, pero importantes. O, al menos, eso es lo que se cree hoy.