Estrenos online: tres documentales deportivos

Estrenos online: tres documentales deportivos

Los films «The Weight of Gold» (HBO), «Andrés Iniesta: el héroe inesperado» (DirecTV) y «Los Speedcubers» (Netflix) ponen el eje en las vidas personales y los problemas de salud mental de sus muy diferentes protagonistas.

Estos tres documentales, centrados en deportes y personajes muy distintos entre sí, tienen un par de sorprendentes puntos en común. Digo «sorprendentes» porque los vi sin saber ni suponer que todos coincidirían por ahí. Por un lado, la prioridad en cada uno de ellos no son las competencias en sí sino la vida personal de los atletas o jugadores. En mayor o menor medida, en THE WEIGHT OF GOLD (HBO), ANDRES INIESTA: EL HEROE INESPERADO (DIRECTV) y en LOS SPEEDCUBERS (NETFLIX) las competencias deportivas le dan el espacio principal, además, a algo más específico que podríamos definir –más allá de las diferencias en cada caso– como la «salud mental».

Tanto en los atletas olímpicos del primer film, en ciertos problemas poco conocidos de la vida de Iniesta y en el caso de Max Park, el múltiple campeón del cubo de Rubik que es autista, las tres películas ponen un fuerte acento en el lado emocional e íntimo de la experiencia. Y si bien lo hacen con mayor o menor éxito no deja de llamar la atención el fuerte foco puesto en estos aspectos de las vidas de los deportistas, algo que quizás se relacione al éxito que han tenido otros documentales que exploran las traumáticas vidas personales de muchas figuras, conocidas o no, de diversos deportes.


THE WEIGHT OF GOLD, de Brett Rapkin (HBO) De una hora de duración, este documental que debió ser modificado –en su inicio y su cierre– por la pandemia que postergó los Juegos Olímpicos, se centra en un diverso grupo de atletas estadounidenses que compitieron en deportes olímpicos de verano e invierno, siendo Michael Phelps –narrador y productor del film– el más reconocido de todos ellos. El eje del documental no está en los triunfos, en los récords ni pone el acento tampoco en las inesperadas derrotas sino que toma la depresión como el tema principal.


Los distintos atletas que aparecen además de Phelps (Jeremy Bloom, Lolo Jones, Gracie Gold, Bode Miller, Sasha Cohen, Shaun White, David Boudia y Katie Uhlaender, entre otros) hablan de cómo se preparan años para su evento deportivo específico y cómo, una vez cumplida la tarea (más allá del éxito o del fracaso específico), muchos de ellos caen en profundas depresiones, tienen ideas suicidas –algunos las llevan a cabo– y les cuesta mucho recomponerse mentalmente.

El otro punto fuerte del emotivo aunque demasiado breve documental tiene que ver con la falta de apoyo económico y profesional de parte de las asociaciones deportivas que ellos representan. En cierto modo, dicen los atletas, funcionan como objetos en una cinta transportadora: una vez que hicieron lo suyo y atravesaron el circo mediático-promocional son abandonados por la «novedad» que los viene a reemplazar.

Si bien algunos pueden encontrar curioso que tantos atletas reconocidos –que pasaron por la televisión, fueron caras de publicidades y tapas de revistas– pasen situaciones económicas duras y crisis personales tan dramáticas, esto es algo sabido en todos los órdenes del deporte. Y acaso el objetivo principal aquí –algo que puede aplicarse no solo a los «olímpicos»– es habilitar la posibilidad de hablar del tema, algo que históricamente los propios deportistas han ocultado o no han querido admitir públicamente.

Es un documental convencional, literalmente televisivo (dura una hora y está producido por HBO Sports) y que tiene un casi nulo interés para los interesados en cuestiones específicas de las competencias olímpicas (si uno no lo sabe de antemano ni se entera qué ganó o perdió cada entrevistado) de las personas que retrata. Su interés pasa por otro lado: por lo que usualmente aparece cuando las cámaras se apagan. (Sin fecha local de estreno)


ANDRES INIESTA: EL HEROE INESPERADO, de Oriol Bosch (DirecTV). Este documental será muy frustrante para todos los que lo miren esperando ver detalles de la carrera deportiva del mítico volante del Barcelona. La película apenas toma un par de momentos claves de la vida profesional de Iniesta (el gol al Chelsea de la semifinal de la Champions League en 2009, el de la final del Mundial de Sudáfrica 2010 jugando para España, el partido del retiro y muy poco más), tiene una cronología confusa por donde se la vea y apenas se habla un poco más, gracias a los comentarios de los entrevistados de lujo que tiene, de las cualidades específicas como futbolista (danzarín, torero) de ese excelente jugador que es Andrés.

Producido por Rakuten, la empresa que auspicia al Barcelona y la dueña del equipo japonés al que Iniesta se fue a jugar al dejar a los culés, el documental es, durante buena parte del tiempo, un recuento bastante oficial y casi publicitario de su vida: la pasión por el fútbol, la dificultosa llegada a la Masía, su historia de amor, los partidos importantes antes mencionados y, en buena medida, nos muestra cómo es la vida actual de Iniesta en Kobe, Japón, con su familia, su equipo y cerca de su amigo y ex compañero David Villa. Más mecánico, imposible.


Pero la película tiene un punto –al que dedica un buen tiempo– que la vuelve más interesante y en la que se habla de los meses (o más) de angustia y depresión que pasó el jugador en una época que parece haber sido entre 2009 y 2010. Si bien mantiene el mismo tono de «película de superación personal», allí el documental logra al menos acercarse a temas parecidos a los del film de los atletas olímpicos: ¿cómo conviven el éxito y el triunfo deportivo con angustias personales y una depresión ligada a la falta de motivación, a la muerte de un amigo (el jugador Dani Jarque) o a algún otro tema que la película o el propio Iniesta no quieren o pueden desvelar?

Es el único lugar por donde entrarle de una manera más sincera y profunda a UN HEROE INESPERADO. Fuera de eso, por más que hablen Messi, Xavi, Guardiola, Piqué, Puyol, Eto’o, Alba, Ramos, Suárez, Buffon, Torres, Luis Enrique y mil admiradores, amigos, compañeros o técnicos más, la película no alcanza a tener siquiera el interés de un documental cronológico convencional que puede encontrarse en YouTube. De vuelta, aquí el deporte es lo de menos. Pero tal vez sea bueno saber que aún los héroes deportivos más grandes pueden atravesar crisis iguales o peores que las que tenemos el común de los mortales. (Disponible desde el 6 de agosto)


LOS SPEEDCUBERS, de Sue Kim (Netflix) Con apenas 40 minutos de duración, este documental se centra en algo que no califica, técnicamente, como deporte: las competencias de «cubos mágicos» o Cubo de Rubik. Si bien, a diferencia de los films antes comentados, Kim sí se enfoca en una competencia específica (el Mundial de la especialidad en 2019), su interés pasa por otro lado: la relación entre el máximo campeón de la década con un chico más joven que hace un par de años lo ha empezado a superar en casi todas las contiendas.

Hay algo ahí que escapa de lo común. El australiano Feliks Zemdegs ha venido dominando las competencias durante años y la llegada del norteamericano de origen asiático Max Park lo ha bajado literalmente del podio. Sería esperable que entre ellos existiera una competencia brutal en el orden personal. Pero eso no sucede, sino todo lo contrario. Hay una posible explicación para entender lo que pasa: el adolescente Park es autista y su maestría en el juego viene acompañada de varias dificultades personales, sociales y psicológicas. Además de sus padres, la única referencia y faro para Park es Zemdegs y el australiano, si bien no quiere perder las competencias, se desvive por ayudar y acompañar a su principal competidor.

Es un film breve y muy humano, que tampoco hace eje en el juego en sí (nunca se explican muy bien los formatos de las competencias ni cómo se calcula o cuenta, ni nada parecido) sino en la relación de camaradería y, si se quiere, de amistad entre estos dos chicos de vidas y experiencias muy distintas. Aquí, más que en cualquiera de los otros documentales citados en este post, el juego en cuestión puede ser apasionante para quienes lo practican, pero es algo secundario en relación a la historia que se cuenta. Una de lucha, de superación y de compañerismo. (Disponible ahora)