Estrenos online: crítica de «Proyecto Power», de Henry Joost y Ariel Schulman (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Proyecto Power», de Henry Joost y Ariel Schulman (Netflix)

Una droga que les da superpoderes a sus usuarios por cinco minutos es el intrigante eje de este film de acción protagonizado por Jamie Foxx y Joseph Gordon-Levitt. Lástima que la factura casi nunca está a la altura de las posibilidades que abre el tema.

Una excelente idea, un guión pobre y una ejecución bastante mediocre. Un muy buen elenco pero bastante mal utilizado. Eso sería una buena síntesis de lo que es PROYECTO POWER, la curiosa película ¿de superhéroes? que protagonizan Jamie Foxx y Joseph Gordon-Levitt y que acaba de estrenarse directamente en Netflix. Como historia de los orígenes de un nuevo grupo de criaturas con superpoderes podría servir, si se quiere, como base sobre la cual ir construyendo películas mejores, más sólidas y eficaces. En sí misma, apenas es aceptable… si uno no tiene mejores planes.

Al principio, convengamos, ni siquiera califica como pasable. En una serie de escenas confusas, filmadas con los talones y con diálogos y actuaciones propias de películas clase Z, se presenta algo así como el recurso narrativo del film. Que es ingenioso e inteligente, pero está tan mal «vendido» que cuesta un buen rato darse cuenta que tiene miles de posibilidades creativas. Lo que hacen Joost y Schulman es como tener un buen chiste y no saber contarlo bien. Si a alguno se le ocurre continuar con esta saga de muchas más potenciales historias, quizás quienes las cuenten deban ser otros.

¿Qué es lo ingenioso de la propuesta? PROYECTO POWER imagina un mundo en el que cualquiera, tomando una especie de droga sintética, puede ser superhéroe por exactamente cinco minutos, que es lo que dura el efecto del producto en el cuerpo. Los poderes son muy distintos y su efectividad también, pero durante un rato uno puede convertirse en algo así como un superhéroe. Dirán que muchas drogas en el mundo real también otorgan la sensación de que uno es capaz de hacer y de ver muchas cosas que antes de tomarlas no podía hacer ni ver. Pero digamos que acá es literal y efectiva en el mundo real. Uno no cree que se convierte en un hombre invisible o en una bola de fuego. Uno se convierte realmente en eso.


Aunque, claro, hay un problema. La droga en cuestión está en un período de pruebas, como si fuese una especie de Fase 3 de alguna vacuna (guiño, guiño) y digamos que puede fallar. La tomás y sos invencible. O la tomás y explotás por los aires. Los dueños del suero en cuestión, como buenos dealers que son, están regalando las primeras dosis en Nueva Orléans. Y algunos efectos secundarios se están haciendo evidentes. Contado en dos párrafos puede parecer fascinante, pero la película vuelve bastante trabajoso expresar eso en escenas. Y tampoco encuentra la química entre los personajes hasta casi la mitad del asunto.

Joseph Gordon-Levitt es Frank, un policía de Nueva Orléans que trata de frenar esta oleada de gente extraña que está causando estragos en la ciudad mientras que Dominique Fishback (la chica de THE DEUCE y THE HATE U GIVE) encarna a Robin, una adolescente que trata de hacer algo de dinero vendiendo este «Power» para ayudar económicamente a su madre y financiar sus deseos de dedicarse al rap, para lo que es muy buena. Más tarde aparecerá The Major (Jamie Foxx), alguien quien tiene entre ceja y ceja al cartel en cuestión por temas personales que mejor no revelar y que se van dando a conocer a modo de breves flashbacks que claramente lo shockean.

Recién promediando su metraje la película se empieza a armar. Hasta ahí las desventuras de Frank, por un lado, y de Robin y The Major, por otro, no parecen nunca cohesionarse. Pero una escena en la que tienen que enfrentar al principal vendedor del suero (un pasado de rosca Rodrigo Santoro) demuestra estar resuelta visualmente con mucho ingenio respecto al posicionamiento de cámara y el uso del sonido. Y de ahí en adelante, PROYECTO POWER se vuelve una película de persecución un tanto más coherente y mejor ejecutada.

Lo que favorece también a la segunda hora del film es que los personajes empiezan a interactuar más entre sí. La pequeña Fishback tiene muchísimo carisma como para «bancarse» escenas junto a los dos veteranos. Y, en los poquísimos momentos en los que Gordon-Levitt y Foxx están juntos, uno tiene la sensación de que ahí hay una dupla clásica de buddy movie de los ’80 esperando nacer, un poco ARMA MORTAL, un poco 48 HORAS. Pero la película no lo aprovecha lo suficiente, especialmente porque en los momentos en los que el trío está junto lo que se prioriza es la acción y los efectos especiales.

La película termina mejor de lo que empieza, lo cual es algo parecido a un buen augurio. La idea de cápsulas que permiten que uno pueda convertirse en algún tipo de personaje de X-MEN durante cinco minutos es bastante atractiva y seguramente de para muchas historias más. Es de esperar que sean más coherentes narrativamente que ésta. O, que al menos, aproveche mejor los elementos que tiene para ofrecer. Como los superpoderes en cápsulas que se venden en la trama, da la sensación que PROYECTO POWER funciona mal una buena cantidad de veces hasta que, una vez regulada la dosis, empieza a hacer efecto y los resultados empiezan a ser promisorios.