Estrenos online: crítica de «The Go-Go’s», de Alison Ellwood (Showtime)

Estrenos online: crítica de «The Go-Go’s», de Alison Ellwood (Showtime)

Este documental biográfico que pasó por el Festival de Sundance se centra en el fabuloso pero también complicado ascenso, caída y regreso a los escenarios de esta banda new wave de cinco chicas que triunfaron a principios de los años ’80.

Buena parte de la revalorización de muchos grupos que fueron pasados por alto o no tuvieron apoyo crítico en su momento pasa por demostrar que eran mucho más que los éxitos que tuvieron y por los que son conocidos masivamente. Es, casi, una prerrogativa de estos documentales. A lo largo de sus fascinantes 98 minutos, lo que THE GO-GO’S intenta demostrar de todas las maneras posibles es que la exitosa banda pop de la primera mitad de los ’80, cuya cantante y figura más reconocida fue Belinda Carlisle, era en realidad mucho más que cinco chicas simpáticas que se hicieron famosas vía MTV.

Las pruebas son bastante contundentes, aunque en realidad no importan demasiado. Gracias a excelentes materiales de archivo, que incluye videos de principios de su carrera, y de los testimonios de las cinco integrantes de la banda (además de las que quedaron en el camino, las que se agregaron después, su manager y un par de personas más, incluyendo a los hermanos Miles y Stewart Copeland), la película va mostrando cronológicamente cómo esta banda de amigas de Los Angeles fue haciéndose un lugar en la escena punk local de finales de los ’70 para luego, y tras algunos cambios estéticos, musicales, de personal y cierto training de giras por Inglaterra (junto a Madness y The Specials, nada menos), llegaron a conquistar las radios FM pop de los Estados Unidos y del mundo a partir del éxito «We Got the Beat» y posteriores.

El documental –que se estrenó en el Festival de Sundance y emitió en los Estados Unidos el canal Showtime– parte de la premisa histórica indiscutible de que The Go-Go’s fue la primera banda de mujeres armada por sus propias integrantes –y con canciones compuestas e interpretadas también por ellas– que logró llegar al número uno de los rankings de Billboard. Históricamente, el mercado solo tendía a aceptar a las bandas de chicas intérpretes que tenían por detrás a un equipo de hombres (productores, compositores, músicos) que les «armaban» sus carreras. Como The Supremes, por usar un ejemplo. O las Spice Girls, luego.


The Go-Go’s eran una rareza. Una banda new wave, cultora de un pop con aires punk que se fue volviendo cada vez más radial y atractivo para el público masivo, pero que comenzó siendo mucho más rudimentario y agresivo. Y esos cambios no les sentaron igual de bien a todas. A través de los testimonios de Carlisle y de la baterista Gina Schock, de las guitarristas (y compositoras de la mayoría de las canciones) Charlotte Caffey y Jane Wiedlin, y de la bajista Kathy Valentine –que reemplazó a la original Margot Olavarría– nos va quedando claro que, en sus comienzos, la banda tenía más en común con grupos como The Slits, The Raincoats o hasta The Runaways que con el pop ochentoso que la hizo famosa.

Lo que tal vez sea un descubrimiento –al menos para los que no seguimos muy de cerca los vaivenes de la carrera de la banda– es el nivel de descontrol y «bardo» que manejaban. Caffey era adicta a la heroína, las demás tocaban permanentemente borrachas (tienen una simpática anécdota cuando tocaron en Saturday Night Live, aunque lamentablemente no muestran la presentación, quizás por no haber conseguido los derechos) y, según comentan, alguna vez fueron echadas de un backstage por el propio rey del desmadre Ozzy Osbourne.

Luego de conseguir sus primeros éxitos, las Go-Go’s empezaron a llevarse bastante mal entre ellas, con los típicos problemas que surgen al aparecer nuevos managers, peleas por dinero, problemas personales, enfermedades, adicciones y casi todos los demás clichés esperables de una banda de rock de entonces y de ahora. Aún así lograron sacar tres discos y tocar en Rock in Río, en el que fue uno de sus últimos shows de la encarnación original y el más grande de todos ellos. De ahí en más, la película se centrará en la caída en gracia del grupo y en lo que sucedió luego, pasando por distintas idas y vueltas hasta llegar a su situación actual, resumiendo de manera bastante veloz lo que pasó desde 1985 hasta hoy.


Si bien Ellwood (directora del reciente documental de dos episodios LAUREL CANYON sobre la escena musical de los ’60 y ’70 en esa zona de Los Angeles) no escapa de las convenciones de este tipo de producto «oficial» armado por un sello discográfico y con obvias intenciones promocionales, las «chicas» que hoy superan los 60 años se muestran llamativamente cándidas, honestas y directas a la hora de hablar de sus alegrías y de sus problemas de entonces, situaciones que –en algunos casos al menos– es evidente que todavía llevan a flor de piel.

THE GO-GO’S es esa clase de producción audiovisual que, aún cuando no se escapa de lo previsible –tanto formalmente como en lo que respecta al «arco dramático» de la historia de la banda– logra funcionar muy bien. La sinceridad de sus miembros, como dije, es un tema importante. El hecho de haber sido una banda de chicas pionera que hoy es recordada desde una perspectiva feminista (que más bien rechazaban, al menos públicamente, en ese momento) es otro. Pero acaso lo principal sean las canciones. En su breve pero recordada carrera, gracias a temas como «We Got the Beat», «Vacation» o «Head Over Heels», entre otros, y los videos que los acompañaron, lograron convertirse en parte del imaginario del pop VHS de principios de los ’80. Y merecen ser recordadas y celebradas por eso. Su breve pasado punk sirve para conocerlas un poco mejor, pero no cambia lo importante.