Especial cortos: críticas de «In My Room», «John Was Trying to Contact Aliens», «Strasbourg 1518», «The Fall» (Mubi/Netflix)

Especial cortos: críticas de «In My Room», «John Was Trying to Contact Aliens», «Strasbourg 1518», «The Fall» (Mubi/Netflix)

Estos cuatro muy buenos cortometrajes, dirigidos por Mica Levi, Jonathan Glazer (por dos) y Matthew Killip, dejan en claro que una de las mejores opciones de las plataformas de streaming está en los films de corta duración.

En este post escribiré sobre varios cortometrajes realmente muy buenos que vi en las últimas semanas y que merecen atención. No suelo hacer críticas de cortos porque, sinceramente, no me da el tiempo como para escribir (la cantidad que se produce es enorme) y, además, no tiende a haber muchos lugares donde se los pueda ver. Pero la aparición de algunos cortos en plataformas de streaming tipo Netflix o Mubi –como los que comento acá– permite que los espectadores tengan un acceso directo a este tipo de materiales. Así que allí vamos.

IN MY ROOM, de Mati Diop.

La línea de cortometrajes encargados por la marca de ropa Miu Miu de la compañía Prada se han caracterizado por alejarse por completo de cualquier conexión con la publicidad convencional. Sin embargo, a su manera, lo son. Ya hicieron cortos así cineastas como Lucrecia Martel, Lynne Ramsay, Zoe Cassavetes, Chlöe Sevigny y muchas más. Y ahora es el turno de la realizadora de ATANTIQUES, con la complicación extra de haberlo hecho durante la etapa de cuarentena de la pandemia en Francia.


Fundamentalmente lo que captura Diop es una serie de conversaciones con su abuela, poco antes de fallecer, en la que comparte vivencias, experiencias, el dolor de la soledad y el miedo a que la envíen a un geriátrico, entre otros tópicos sobre los que se la escucha hablar. Diop acompaña estos diálogos con imágenes de los edificios de los barrios más alejados del centro de la ciudad creando una atmósfera un tanto fantástica que se completa con pasajes de «La traviata» en los que participa la actriz/realizadora. Más allá de algunos guiños publicitarios en forma de cartas a la producción, el film logra separarse de ese objetivo comercial y se establece como una melancólica historia de conexiones familiares y humanas en medio de una etapa de distanciamientos varios. (MUBI)


Están disponibles también en MUBI otros 20 cortos del ciclo Miu Miu’s Women’s Tales. Por acá.


JOHN WAS TRYING TO CONTACT ALIENS, de Matthew Killip.

En medio de tanto material entre descartable e intercambiable, este corto resultó toda una sorpresa entre las ofertas de Netflix. En tan solo 16 minutos, este documental nos presenta, cuenta y de algún modo analiza la vida de John Shepherd, un curioso personaje que vive en una zona rural de Michigan y que ha dedicado su vida a tratar de establecer contacto con los extraterrestres enviándoles señales sonoras de su música favorita, preferentemente electrónica, krautrock o afrobeat.

Killip muestra a Shepherd yendo más y más lejos con su asombroso experimento que consiste en acumular enormes cantidades de piezas (compradas y construidas por él) de comunicación para intentar esa hazaña al punto de ya quedarse sin lugar para vivir. De a poco la película nos va dando a conocer otros factores importantes de la vida de este encantador sujeto que nos permite entender mejor los motivos y las razones de su particular obsesión. Lo que logra Killip es hacer un retrato humano y noble, si se quiere amoroso, donde muchos otros cineastas se regodearían en la parte si se quiere más bizarra del obsesivo y peculiar barbudo fanático de Can y Harmonia que, en medio de esa zona tan conservadora (y votante de Trump), quiso construirse un mundo en el que poder sentirse a gusto, cuidado, amado y comprendido. Quizás no por alienígenas, pero sí por personas capaces de mirar un poco más allá. (NETFLIX)


STRASBOURG 1518 y THE FALL, de Jonathan Glazer

Estos dos cortometrajes de Glazer, el realizador de la extraordinaria UNDER THE SKIN, prueban que es uno de los directores más originales y fascinantes surgidos en las últimas décadas, aún con la poquísimas películas (al menos en términos de largometrajes) que ha hecho. STRASBOURG 1518 es un físicamente violento corto de danza moderna que bien podría funcionar como clip del tema electrónico de Mica Levi que se escucha como fondo. Más de media docena de performers en desangelados cuartos se sacuden violentamente al ritmo agresivo de la música mientras una voz difusa y distante, de vez en cuando, parece preguntarles: «How are you?»

Grabado durante la etapa de cuarentena en el Reino Unido –cada bailarín hace lo suyo por su lado– la pieza intenta transmitir la desolación y la furia que la situación genera, con el montaje fundiéndose de manera cada vez más mecánica el ritmo de los beats hasta generar una abrumadora sensación de esas que no son aptas para epilépticos. El título refiere a un reclamo que, cuenta la historia, existió en la ciudad de Strasburgo en el año 1518 en la cual una gran cantidad de personas de la ciudad se puso a bailar espontáneamente como consecuencia de la difícil situación ligada también a la enfermedad y a la miseria. Quién sabe, quizás los que estén agotados y aislados en sus casas por la pandemia puedan usarlo como ejercicio de descarga emocional. (MUBI, disponible desde el 13/9)

THE FALL, por su parte, se reduce a lo que cuenta el título (traducible como «la caída»), y es una experiencia bastante espeluznante. En menos de siete minutos lo que vemos es a un hombre ser atrapado y colgado por un grupo de hombres enmascarados que empiezan a bajarlo por un pozo por muchísimo tiempo en medio de la más profunda y aterradora oscuridad. Y luego, bueno, luego pasan otras cosas que mejor no adelantar. Lo cierto es que, como sucedía con muchas de las escenas del largo de Glazer protagonizado por Scarlett Johansson, la sensación que deja es de una angustiante negrura, una inmersión hacia lo que parece ser un no-espacio que resulta aterrador, lo mismo que las personas que lo conducen hacia allí.

Con una banda sonora climática también de Mica Levi, THE FALL no requiere mucho más análisis que atravesar la propia experiencia. El director dice haberse inspirado en escenas y situaciones de comportamientos de turba agresiva y de brutalidad de masas a la hora de crear esa tensa situación en la que el supuesto rehén es torturado de esa forma tan desesperante. Y si bien eso puede darle un marco interesante para pensar el film en relación a sucesos recientes de crecimiento de grupos radicales de extrema derecha, no es necesario tomarlo por ese lado para disfrutarlo. O, más bien, para sufrirlo… (MUBI)