Festival de San Sebastián: crítica de «In the Dusk», de Sharunas Bartas

Festival de San Sebastián: crítica de «In the Dusk», de Sharunas Bartas

por - cine, Críticas, Festivales
24 Sep, 2020 05:55 | Sin comentarios

La nueva película del realizador lituano se centra en las experiencias de un joven en medio de los conflictos que tuvieron lugar durante la ocupación soviética al terminar la Segunda Guerra. En competencia oficial de San Sebastián.

A lo largo de una decena de películas filmadas en casi treinta años, el cineasta lituano Sharunas Bartas ha conformado una estética propia que, más allá de algunas modificaciones, se ha mantenido bastante intacta hasta el momento. En sus últimos films, ese «sistema» se ha modificado sutilmente. A su habitual maestría para los planos largos, dedicados a la observación y usualmente silenciosos, el realizador de THE HOUSE ha ido incorporando más y más diálogos, más y más escenas clásicamente dramáticas, que antes tendía a evitar. No diremos que sus películas se han vuelto convencionales ni mucho menos, pero sí se han acercado a un formato un tanto más accesible.

IN THE DUSK hace recordar a algunas películas soviéticas centradas en la segunda guerra (o posguerra), como es el caso del clásico COME AND SEE, con su historia de resistencias, traiciones y de supervivencia en un paisaje devastado tras las batallas. Pero al principio, la película se ubica en el plano del drama familiar. Unté es un joven de 19 años que vive con su padre adoptivo, Pliauga y su madre, quienes tienen entre sí una relación difícil. No es el único problema que los aqueja, ya que la presencia de las tropas soviéticas, de la policía secreta (la temible NKVD) y de los partisanos que, con pocos elementos, tratan de resistir, enmarcan ese drama familiar en otro más urgente y peligroso.

Unté se unirá a los partisanos en el intento de combatir el control soviético, pero no será fácil. No solo por la presencia amenazante de las tropas enemigas sino por los propios conflictos internos dentro de la resistencia, ya que las sospechas de traición que hay entre sus miembros –surgidas por la presión rusa y las duras circunstancias de hambre, frío y desesperación que atraviesan– llevan a que se viva un denso clima, que llevarán a accesos de violencia de distintos orígenes y procedencias. De a poco, casi imperceptiblemente, IN THE DUSK se volverá un film bélico, tenso. Para los parámetros del cine de Bartas, es una película de acción y suspenso.


El film combina tres formatos o tipos de escena. Las más clásicamente dramáticas, centradas en los diálogos que tienen los protagonistas (la más fuerte, una entre hijo y padrastro en la que se revela parte de la historia familiar); las que se acercan al estilo más clásico de Bartas (contemplativas, en el frío invierno y en esos bosques ominosos de altísimos árboles) y las que llegan sobre el final, que tienen las características propias de un cine bélico brutal y salvaje.

Visualmente bella –sus planos, especialmente en la primera parte, son claramente pictóricos–, dolorosa y políticamente dura, IN THE DUSK pone el acento más en la propia dualidad ética de los partisanos que en la del enemigo, resaltando quizás más el costado oscuro de los propios lituanos, cuyo país había pasado de ser independiente a ser anexado por la Unión Soviética en 1940, luego ocupado por los nazis durante la guerra y, para 1948 –año en el que transcurre la historia–, ya reocupado por los soviéticos en medio de una gran purga.

El eje, de todos modos, siempre es Unté. Y su rostro será uno de los paisajes que la cámara de Bartas recorrerá lentamente. A su manera, es un clásico relato de fin de la inocencia en la que este adolescente no solo debe afrontar la realidad y los oscuros secretos de su familia sino los de su propio país en conflicto con un enemigo externo pero también con uno interno. Un universo de sospechas resueltas casi siempre de manera brutal. Un cruento golpe de realismo salvaje.