Estrenos online: crítica de «La vida que queríamos», de Ulrike Kofler (Netflix)

Estrenos online: crítica de «La vida que queríamos», de Ulrike Kofler (Netflix)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
11 Nov, 2020 04:15 | comentarios

Este drama austríaco que representará a ese país en los premios Oscar se centra en una pareja que no puede quedar embarazada y que decide ir a pasar unas vacaciones en Cerdeña para repensar su futuro.

La representante austríaca para el premio mejor película internacional en los Oscars 2021, LA VIDA QUE QUERIAMOS es un drama familiar centrado en una pareja de Viena que, en medio de una crisis, decide tomarse unas vacaciones en la bella isla italiana de Cerdeña esperando poder así resolver sus problemas. Algo que, previsiblemente, no resulta tal cual como lo planean. Se trata de un drama inteligente que aborda un conflicto preciso y doloroso, pero que pierde cierto foco y fuerza en su última parte, en la que Kofler decide subir la apuesta dramática desperdiciando la sutileza que venía manejando hasta el momento. De todos modos se trata de una más que aceptable propuesta dentro de la programación de Netflix, que la estrenó mundialmente el 11 de noviembre.

Cuando conocemos a Alice (Lavinia Wilson) y a Niklas (Elyas M’Barek) están en una clínica recibiendo la noticia que, por cuarta vez, ella ha perdido un incipiente embarazo. La mujer ronda los 40 y la doctora les dice que tal vez es hora de parar de insistir y les recomienda tomarse unas vacaciones para relajarse un poco y repensar el futuro. Parecen llevarse bien, pero es evidente que hay una enorme frustración acumulada por tantos intentos fallidos.

Al llegar a las coquetas cabañas que alquilaron en Cerdeña se topan con que tienen como vecinos (en esos complejos que son bonitos pero en los que las casas están demasiado cerca entre sí) a otra pareja de austríacos que está ahí con dos niños: un adolescente apático y solitario y una niña pequeña muy simpática. Es la niña la que rompe el hielo acercándose a Alice de una manera que empieza a incomodarla. Ella se siente más cerca, emocionalmente al menos, del hijo mayor, que parece atravesar un malestar similar al suyo. Los maridos, en tanto, conectan más rápido y pronto están jugando al tenis o escalando. Y la mujer del vecino parece más preocupada en la astrología, en el yoga y en tomar sol que en otra cosa.


Ciertas tensiones, incomodidades, reproches y momentos placenteros se van mezclando con el correr de los días. La presencia de esa familia tipo afecta indudablemente a los protagonistas, especialmente a ella, que pasa del deseo de tener una estructura así a cierto fastidio con todo el mundo. Es que, pese a las apariencias, los vecinos tienen también sus complicaciones. De hecho, ellos no tardan en comentarles a Alice y Niklas que les envidian su vida sin niños.

El drama avanza de una manera inteligente con estas idas y vueltas que van generando tensiones en la pareja hasta que en un momento la apuesta se vuelve un tanto más densa y las decisiones narrativas de allí en adelante son por lo menos discutibles. LA VIDA QUE QUERIAMOS es el tipo de película que uno aprecia y valora durante dos tercios de su metraje para ir soltándole la mano cuando se nota claramente los esfuerzos del guión por forzar la existencia de escenas y decisiones relevantes en la vida de los personajes. Por suerte, sobre el final, Kofler decide no ir aún más lejos con esa particular apuesta y la historia tiene un cierre, si se quiere, más justo con lo mejor de su historia, como si los 20, 30 minutos previos no hubiesen existido.

Si uno ha visto cine austríaco –especialmente algunos films de la trilogía PARADISE, de Ulrich Seidl, uno de los cuales se centra en experiencias turísticas– puede suponer que la película será brusca, directa, hasta cruel. Pero no lo es. Se trata de un film formal y narrativamente bastante más convencional (internacional, si se quiere) que solo tiene algunos momentos que revelan su origen, especialmente algunos ligados a cierta brusquedad verbal de los personajes a la hora de dirimir algunos asuntos, especialmente cuando corre bastante alcohol de por medio.


Pero, más allá de todo, LA VIDA QUE QUERIAMOS logra ser muy honesta con la complicada situación de una pareja que no puede quedar embarazada. Lo quieran o no, corren acusaciones veladas, incomodidades, impaciencias y fastidios que, por más que pretendan disimularlas, están ahí, oscureciéndolo todo y haciendo a Niklas sobreactuar el entusiasmo por la distracción para intentar calmar la angustia que envuelve a Alice, con consecuencias no del todo felices.

La existencia dramática de esos vecinos suena, sí, como un recurso narrativo útil para que los protagonistas se vean espejados en una familia con problemas distintos a los suyos. Y eso a veces los transforma en meros estereotipos de «la familia perfecta que oculta problemas serios» que sirve para mover la trama hacia un territorio más dramático. Pero cuando Kofler pone más atención en el drama personal de Alice y Niklas LA VIDA QUE QUERIAMOS mejora. Y mucho.