Estrenos online: crítica de «La excavación», de Simon Stone (Netflix)

Estrenos online: crítica de «La excavación», de Simon Stone (Netflix)

Este drama, que transcurre en 1939, se centra en los hechos que rodearon uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de la historia del Reino Unido. Con Carey Mulligan, Ralph Fiennes y Lily James.


Una película que combina el pudoroso y recatado cine de época británico al mejor estilo James Ivory con otro de características más poéticas que se acerca más al de Terrence Malick, LA EXCAVACION es un relato en el que además chocan entre sí varios temas y personajes. Esta multiplicidad un tanto disparatada de estilos e hilos narrativos, sin embargo, conserva en buena medida su gracia e interés, haciendo de esta película del australiano Stone un híbrido al que podríamos definir como clásico y moderno a la vez, pero siempre absolutamente británico.

Si uno se atiene a la primera mitad de esta adaptación de la novela de John Preston basada en hechos reales podría tener la impresión de estar viendo uno de esos dramas ingleses tan populares desde mediados de los ’80 hasta bien entrados los ’90 –un período que va desde AFRICA MIA a EL PACIENTE INGLES, digamos–, ya que LA EXCAVACION parece contar una serie de hechos históricos a partir de la tímida relación entre dos personas muy distintas entre sí. Carey Mulligan, en un rol casi opuesto al de PROMISING YOUNG WOMAN, encarna a Edith Pretty, una viuda adinerada (el personaje real tenía 56 años) que vive en un caserón en el condado de Suffolk que está rodeado de montículos de tierra creados por el hombre en los que, se sospecha, puede haber enterrados tesoros escondidos desde tiempos inmemoriales.

Para excavarlos, Edith contrata a un tal Basil Brown (Ralph Fiennes), una suerte de experto baqueano y amateur explorador que se dedica a ese tipo de trabajos manuales pero que no tiene títulos ni prestigio académico en el mundo de la arqueología. La primera hora del film se centra en los accidentados descubrimientos que Brown va haciendo, en su relación con Pretty –cuya salud empieza a deteriorar– y con el hijo de ella, fascinado por los viajes espaciales. Brown es un hombre casado y todo parece indicar que estamos ante uno de esos romances jamás declarados a la manera de LO QUE QUEDA DEL DIA o películas similares. Corre 1939 y el constante paso de aviones por la zona da a entender, además, que no falta mucho para que Gran Bretaña entre en guerra con Alemania.


La importancia del descubrimiento de Brown (los que no sepan nada de Sutton Hoo podrán leer más sobre el tema por acá) trae consigo la aparición en el lugar de la excavación de una serie de personajes que irán llevando la trama hacia otras avenidas, abandonando un poco el eje que parecía central hasta entonces. Llegará un pedante experto del Museo Británico (Ken Stott), una pareja de jóvenes arqueólogos (Ben Chaplin y Lily James), un primo de Edith llamado Rory (Johnny Flynn) que sacará fotos de los hallazgos y otros personajes que irán torciendo no solo la narrativa de la película sino los puntos de vista y hasta el estilo.

Al lidiar de allí en adelante con una media docena de temas y de personajes –ahí aparece el problema de definir de a quién le corresponden los hallazgos, surgen conversaciones un tanto más «místicas» sobre la vida, la muerte y el paso del tiempo, la guerra se vuelve inminente y hasta hay una complicada subtrama amorosa entre los recién llegados–, Stone y su editor John Harris empiezan no solo a girar constantemente entre las distintas historias sino a experimentar con disociaciones entre el audio y la imagen, además de apostar aún más que al principio del film por los ángulos de cámara, lentes y horas del día (salida o caída del sol, preferentemente) que uno asocia al cine del realizador de EL ARBOL DE LA VIDA.

La película, lamentablemente, se desarma un poco en su segunda hora, perdiendo ese quizás antiguo pero de todos modos clásico y sólido formato de drama británico reprimido, melancólico y elegante de su primera parte. De todos modos, gracias más que nada a las actuaciones de Mulligan y Fiennes y al interés que el histórico hallazgo arqueológico posee por sí mismo, LA EXCAVACION no pierde del todo su atractivo ni su fuerza. Se nota que es un complejo trabajo de «orfebrería editorial» (uno puede imaginar decenas de versiones diferentes del film a partir de estos mismos materiales) pero de todos modos Stone logra salir relativamente airoso del problema. En toda adaptación, siempre es bueno saber qué cosas hay que dejar de lado por el bien de la película. Y acá da la impresión que se quiso ser más fiel a la novela original de lo que quizás era necesario.