Festivales: crítica de «Street Gang: How We Got to Sesame Street», de Marilyn Agrelo (Sundance)

Festivales: crítica de «Street Gang: How We Got to Sesame Street», de Marilyn Agrelo (Sundance)

Este documental de HBO, presentado en la sección Premieres de Sundance, recupera la saga de la creación del programa de televisión para niños más exitoso –y, para su época, revolucionario– de la historia.


Para ya varias generaciones, SESAME STREET (o PLAZA SESAMO, como se lo conoció por estos lugares en una versión que mezclaba segmentos originales con otros creados específicamente para América Latina) es una suerte de presencia entre cercana y lejana, forma parte de ciertas zonas difusas de nuestros recuerdos que a la vez están muy presentes, acaso de manera inconsciente. Y recuperar eso es uno de los logros de STREET GANG, este documental que trae el recuerdo de la gestación, los inicios y el proceso creativo de ese revolucionario programa televisivo que está en el aire desde 1969. Al ser un programa que, por lo general, ven (o veían) niños de edades muy pequeñas, muchas veces los recuerdos que uno tiene quedan borroneados entre el mito, la fantasía y la imaginación. Y el documental funciona como una suerte de madalena proustiana, un disparador para reencontrarse con algunos de nuestros recuerdos más tiernos. Y emocionarse con ellos.

STREET GANG recupera los orígenes de la idea que llevó a que la televisión pública de los Estados Unidos decidiera invertir una buena cantidad de dinero (el equivalente actual a más de 50 millones de dólares al año) en un programa educativo para niños en el que se combinaban los saberes de educadores, publicitarios, guionistas de televisión, titiriteros y lo que la propia película describe como un grupo de hippies locos y creativos. Era un proyecto inusual y, para muchos, disparatado. Pero funcionó increíblemente bien, transformándose en un fenómeno mundial que sigue en pie aún hoy.

Creado por Lloyd Morrisett y Joan Ganz Cooney –y con el fundamental aporte creativo desde los inicios de Jon Stone, el alma y motor del programa–, SESAME STREET logró ese lugar de privilegio, por un lado, cuando decidieron sumar a sus filas a Jim Henson, el creador de Los Muppets que aportó algunos de sus personajes conocidos (como la Rana René/Kermit the Frog) e incorporó muchísimos nuevos que se transformarían en clásicos del programa, como Big Bird (Abelardo), Oscar the Grouch (Paco), Bert & Ernie (Beto y Enrique) y Elmo, que conservaría su nombre en la adaptación latina, entre otros. Y, luego, cuando se dieron cuenta que la serie funcionaría mejor combinando esos personajes con los humanos que manteniéndolos por separado, como se pensó en un principio.


El otro gran secreto fue una idea tanto educativa como sociológica entonces revolucionaria: PLAZA SESAMO fue un programa racialmente integrado en una época en la que eso era inusual, al punto que le trajo problemas en algunos estados del sur de los Estados Unidos, donde no veían (y en algunos casos siguen sin ver) con buenos ojos esas ideas. La propuesta de que el estudio fuera la calle de un barrio multiétnico en el que convivían blancos, latinos, afroamericanos, asiáticos y cualquier raza, color o religión sobrevive hoy como uno de los hallazgos de un programa que, en varios sentidos, se adelantó a su tiempo.

STREET GANG está plagado de anécdotas e historias, con entrevistas a algunos de los sobrevivientes como Cooney y Morrisett, el titiritero Caroll Spinney –que interpretaba a Big Bird y a Oscar– los actores Bob McGrath, Emilio Delgado, Sonia Manzano y Roscoe Orman, aunque lamentablemente falta Frank Oz, titiritero y voz original de varios personajes. Otros, que fallecieron (como los propios Henson y Stone, además del músico Joe Raposo y Matt Robinson, uno de sus protagonistas más recordados y controvertidos) son recordados por sus hijos y familiares. A eso, claro, se le suman entrevistas filmadas entonces, recuerdos específicos (algunos tiernos, otros dolorosos, muchos divertidos) y un espíritu lúdico pero a la vez educativo similar al que tiene el show.

SESAME STREET es un show mítico por todos estos motivos (no es menor el carácter educativo del programa, sostenido por un grupo de docentes y profesionales que aportaban a los guiones) así como también por los increíbles shows en vivo que presentaban (desde Stevie Wonder a Dizzy Gillespie, pasando por Paul Simon, James Taylor y hasta Johnny Cash, entre muchísimos otros) y por la forma que capturó como pocos programas el zeitgeist cultural, especialmente, de los años ’70, que es la década que la película básicamente recupera y homenajea (casi no se ven materiales posteriores a los ’80; Henson moriría en 1990), la del grupo creativo original.

El detrás de la escena seguramente debe haber sido un tanto más complicado de lo que lo pinta el documental, que da cuenta de algunos problemas internos y personales pero en general los deja en segundo plano. Es que la película se plantea desde adentro –su productora, HBO, hoy es la dueña del show– como un viaje en el recuerdo para los que tenemos cierta edad o para quienes el programa era parte de su rutina infantil en distintas épocas. STREET GANG funciona, acaso sin quererlo, como un disparador de recuerdos infantiles y de emociones que surgen al conocer ahora un poco la «cocina» de algo que forma parte del inconsciente colectivo de varias generaciones de personas de distintos lugares del mundo.