Festivales/Estrenos online: crítica de «Adolescentes», de Sébastien Lifshitz (varias plataformas)

Festivales/Estrenos online: crítica de «Adolescentes», de Sébastien Lifshitz (varias plataformas)

Este documental que se presenta en el marco de #MyFrenchFilmFestival sigue las vidas de dos chicas de un pueblo del sudoeste francés a lo largo de cinco años.


Una síntesis simple de ADOLESCENTES podría explicarla como la BOYHOOD francesa en versión femenina. Pero no sería del todo justo con el procedimiento realizado aquí por el realizador francés Sébastien Lifshitz. Primero y fundamental, porque se trata a grandes rasgos de un documental, mientras que la película de Richard Linklater era de ficción. Luego, por diferencias más específicas: son menos años (cinco) de seguimiento a los personajes lo que le da al film una perspectiva más unificada que queda clara en su título. Y por último –pero no menor– por centrarse en dos personas, chicas ambas, de dos familias cercanas en el espacio pero muy lejanas en casi todo lo demás.

Lo primero es acaso lo más sorprendente y llamativo de este proyecto. Lifshitz (PRIMER VERANO, WILD SIDE, BAMBI) se acerca a Emma, a Anaïs y a sus familiares y amigos con una naturalidad y cercanía sorprendentes que invitan a pensar que hay mucho de «armado» en este documental, lo cual no está necesariamente mal (es una elección posible). Gracias a esa intimidad logramos conocer muy de cerca a las dos amigas de Brive-la-Gaillarde (ciudad de 50 mil habitantes a mitad de camino, digamos, entre Bordeaux y Clermont-Ferrand, en el sudoeste francés) que, cuando empieza la película, tienen 13 años, y a lo largo del film terminan una etapa de la educación secundaria, empiezan otra (en Francia se divide entre collège y liceo) y luego se preparan para recibir el título de bachiller que les permita, si así lo desean, entrar a una universidad.

A lo largo de los años, los caminos de ambas se irán separando y lo que quizás las siga uniendo, «espiritualmente», sea la tensa relación que cada una mantiene con sus madres. Es ahí donde ADOLESCENTES hace causa común entre ambas –al menos la mayor parte del tiempo– ya que plantea a dos chicas que viven constantemente discutiendo y peleándose con sus progenitoras, a un nivel, fiereza y volumen que abruman a cualquiera, si bien con distintas características. Por lo demás, queda claro tan solo al conocerlas que es el tipo de amistad fuerte de adolescencia que seguramente se irá perdiendo con el correr de los años, los cambios de escuelas, de amigas y posibles mudanzas de ciudad. Y sobre esa futura melancolía también habla esta bella película que bien podría considerarse el definitivo «coming of age«, uno que se desarrolla en tiempo presente.


Las diferencias que quedan evidentes de entrada son socioeconómicas. Anaïs es una chica de una familia de bajos recursos que tiene todo tipo de problemas mientras que la de Emma podría considerarse de clase media o media alta. A ninguna de las dos les va bien en la escuela pero no parece importarles demasiado, si bien es un tema que fastidia a sus respectivas madres que las viven presionando al respecto. Lifshitz no hace cortes evidentes entre distintos años o etapas (filmó 500 horas de material visitando a las familias en bloques de dos o tres días cada varios meses) pero la película logra ir mostrando los cambios de las chicas de manera sutil: nuevos intereses, diferentes formas de hablar, algunos cambios físicos, trabajos o estudios nuevos y, en el caso de Anaïs, una serie de serios problemas y accidentes familiares que no conviene adelantar.

Entre las cosas que comparten estas dos chicas de velocísimo hablar está el interés por los chicos, las salidas y fiestas, el cine (en el caso de Emma) y los problemas escolares (más que nada poder pasar exámenes como sea). De a poco vemos que Anaïs tiene que empezar a trabajar en distintas cosas mientras que Emma se dedica a cantar y actuar, van cambiando de amigas y se ven cada vez menos entre sí. Y se van delineando cada vez más claramente esas diferencias sociales que al principio se disimulaban un poco más.

Por otro lado, Lifshitz puntea el paso del tiempo a partir de eventos políticos importantes de la vida francesa de los últimos años: el atentado a Charlie Hebdo en enero de 2015, los atentados distribuidos a lo largo de París de noviembre de ese mismo año y las elecciones de 2017 que ganó Emmanuel Macron (más precisamente, la segunda vuelta en la que le ganó cómodamente a Marine Le Pen), todas ellas seguidas muy de cerca por las protagonistas (y sus familias y amigos), visiblemente afectadas por los sucesos. Aquí también aparecen las diferencias ya que la familia de Anaïs está claramente a favor de Le Pen, idea que horroriza a los más típicamente burgueses/intelectuales padres de Emma que votan a Macron como «la menos peor de las opciones».


Pero, paradójicamente, y pese a todas las dificultades que se le presentan, Anaïs parece llevar su adolescencia mejor que Emma, cuya vida es más cómoda pero por momentos tortuosa y amarga. Anaïs está casi a cargo de sus padres y su pequeño hermano pero a la vez tiene novio (o novios), grupos de amigas y parece capaz de enfrentar los contratiempos con una inmensa fuerza de voluntad y buen humor. A Emma, en cambio, que parece tener todo más «servido en bandeja», se la ve casi siempre más frustrada y solitaria. Y si bien las dos son de discutir todo el tiempo con sus madres, en el caso de Emma la situación llega a niveles insoportables, ya que la suya la presiona todo el tiempo con los estudios y la chica reacciona muy agresivamente. Es imposible no pensar que si se trataban así adelante de las cámaras lo que debió haber sido cuando no las estaban filmando.

Uno podría resumir el eje temático que maneja ADOLESCENTES de una manera un tanto simplista –algo así como «el dinero no hace la felicidad«– y si bien esa idea está implícita en el desarrollo de la historia, las rohmerianas desventuras de Emma y Anaïs valen por sí solas, como una forma de experimentar, a través de ambas, los bellos, tristes, duros y, fundamentalmente, inolvidables momentos de la adolescencia. Una experiencia que no por particular y específica deja de ser universal.


ADOLESCENTES está disponible en la página de #MyFrenchFilmFestival y en las plataformas que programan sus contenidos, como Qubit y Filmin, en todos estos casos gratis en América Latina. También, pero solo para suscriptores, está disponible en Amazon Prime.