Estrenos online: crítica de «Descuida, yo te cuido», de J Blakeson (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Descuida, yo te cuido», de J Blakeson (Netflix)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
18 Feb, 2021 11:00 | comentarios

Entre el thriller social y la comedia negra, esta inquietante película trata sobre una mujer que se enriquece «legalmente» a costa de ancianos que no tienen herederos. Con Rosamund Pike, Peter Dinklage y Dianne Wiest.


Una combinación entre thriller brutal y comedia negrísima, DESCUIDA, YO TE CUIDO propone una situación cercana, reconocible y hasta dolorosa y le saca todo el jugo posible mediante una trama áspera como pocas. Tan ácida como entretenida, y con una actuación inmaculada de Rosamund Pike, la película de Blakeson obliga al espectador a elegir entre distintos tipos de monstruos. Y si bien no es una elección simpática, quizás sí sea realista. Es una película sobre timadores, estafadores, personas capaces de hacer cualquier cosa con tal de llenarse los bolsillos. El problema es que acá lo hacen con ancianos.

Marla es una «emprendedora» nata. Como bien lo dice su voz en off que abre la película, es una mujer que se hizo de abajo y que siempre supo que había que pelear para conseguir lo que se quiere. Y que todo vale. «Hacer las cosas correctamente es una broma que inventaron los ricos para mantenernos pobres», dice. Y así funciona. Su trabajo es un truco legal, una trampa. Con la venia de una doctora que recibe su porcentaje, Marla busca personas mayores que no tengan familia y que empiecen a mostrar debilidades físicas o mentales para legalmente imponerse como guardiana de sus bienes. Lo que hace es enviarlos a un geriátrico (también, arreglado) y liquidar todo lo que los viejitos tienen para pagarlo, quedándose con un importante porcentaje. Y así, hasta que un viejito muere y lo reemplaza por otro.

Fría, desalmada, cínica, sociópata. Cualquiera de esos términos le queda bien. Y si bien tiene algún que otro enemigo entre los que se quedaron afuera del negocio de destripar de dinero a los ancianos, en general parece tener un sistema que funciona a la perfección. De golpe, la doctora le pasa una candidata excelente. Se trata de Jennifer Peterson (la gran Dianne Wiest): trabajó toda la vida, tiene una casa enorme, bastante dinero y no hay herederos. El problema es que la señora se siente perfectamente bien, pero eso es un problema menor. Se miente en algunos papeles, se convence al juez Lomax (Isiah Whitlock Jr., de THE WIRE), se empastilla a la víctima y listo. Otra «gallina de los huevos de oro».


Todo parece salir bien para Marla, que trabaja con su pareja Fran (Eiza González), encargada de investigaciones y papeleos varios. Mejor que eso. Revisando la caja de seguridad de la señora descubren que tiene diamantes cuyo valor parece incalculable. Pero, claro, algún inconveniente tenía que haber. Un día aparece un taxista a buscar a Jennifer y al enterarse que la mujer no está se desespera. Y cuando sepa que la internaron la situación se volverá aún más complicada. ¿Quién es esta mujer? ¿Y cuál es su relación con un excéntrico mafioso que encarna Peter Dinklage y que quiere sacarla de ahí como sea?

A partir de ahí DESCUIDA, YO TE CUIDO subirá la apuesta por el thriller, dejando un poco de lado el conflicto por la manipulación de los ancianos para transformarse en una especie de batalla entre dos bandos, uno peor que el otro. Si bien, hasta cierto punto, nuestras «simpatías» deberían estar con Marla –en la comparación parece ser la más débil–, la mujer probará no solo que de débil no tiene nada sino que, quizás, es a ella a la que verdaderamente hay que temer.

Blakeson se juega con un tono muy difícil y en general sale airoso. Es un tipo de thriller negro, cínico y con apuntes cómicos que es una especialidad de los hermanos Coen. Pero el realizador de LA DESAPARICION DE ALICE CREED se maneja en un terreno un tanto menos enrarecido y más cercano, si se quiere, a los universos de series como BETTER CALL SAUL o la propia BREAKING BAD. Estamos ante una colección de personajes horribles y odiosos que no hacen más que pelearse por quedarse con el dinero de ancianos pero la trama tiene las suficientes intrigas, misterios y escenas sorprendentes como para enganchar igual al espectador, a pesar de que sea muy complicado apoyar a alguno de los contrincantes. Es que ni siquiera sabemos si la anciana es tan inocente como parece.

La película también juega en otro territorio curioso –quizás hasta políticamente incorrecto– en lo que respecta al personaje de Marla. Se trata de una mujer fuerte, inteligente, ingeniosa, competitiva que se les planta de igual a igual a los hombres y usualmente los supera. Pero también es una psicópata peligrosa que cuando muere uno de sus «clientes» hace un bollito con su foto y la tira a la basura. O que no duda en empastillar o encerrar a otro que no hace lo que tiene que hacer.


El mafioso que interpreta Dinklage (el nombre del personaje es algo que se revelará tarde en la trama), en cambio, está más cerca del estereotipo, con sus excentricidades, sus matones algo tontos y su más convencional manera de actuar. Quizás ahí la película pierda un poco de fuerza y se escape de ese thriller un tanto más realista que promete en su primera parte, optando por algo más clásicamente genérico. Pero cuando uno se adapta al cambio de tono, Blakeson consigue llevarnos, más allá de algunas situaciones forzadas de guión, por el camino correcto.

Se puede decir que el cierre del film –o los cierres, son varios– no están a la altura del resto, que la película de golpe se vuelve un poco sentenciosa e intenta empujar una lectura moralista de lo que hemos estado viendo. Quizás no sea necesario. Personajes como Marla, el mafioso, la doctora, el jefe del geriátrico y hasta el juez son bastante transparentes en su desprecio por el otro, en su malicia, en su crueldad con los adultos mayores. Saber que existen y que caminan entre nosotros –quizás más aún en estos tiempos de pandemia– puede ser desesperante, pero no por eso menos real. Y ahí la película sabe que tiene al espectador cautivo.