Estrenos online: crítica de «El agente topo», de Maite Alberdi (Netflix)

Estrenos online: crítica de «El agente topo», de Maite Alberdi (Netflix)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
19 Feb, 2021 04:13 | comentarios

Un documental que remeda, en su estilo, a una película de detectives, este film chileno se centra en un anciano que entra a un geriátrico a investigar supuestas irregularidades que suceden en el lugar. Precandidato al Oscar a mejor película internacional.

A mitad de camino entre el documental y la película de detectives, EL AGENTE TOPO plantea una simpática y a la vez emotiva historia que transcurre en su gran mayoría dentro de un geriátrico en Chile. Con algunos disparadores que parecen salidos de la ficción –aunque quizás no lo sean– y una estructura y formas narrativas provenientes del policial, la propuesta de la directora de LOS NIÑOS arranca como una suerte de thriller cómico para irse convirtiendo en un retrato muy humano de las personas que viven en un geriátrico alejadas de sus familias.

Como sucede en los buenos policiales negros, la resolución del asunto en sí es secundario. Lo que vale son los personajes, las relaciones y los descubrimientos sobre el mundo y sobre sí mismo que el detective hace en su periplo, para bien o para mal. Al ser un documental, la situación acá es un tanto más complicada. Una agencia de detectives recibe el encargo de una clienta de averiguar qué pasa dentro de un geriátrico en el que su madre, una residente del lugar, denuncia robos y hasta malos tratos. Imposibilitados de inmiscuirse en el lugar, operan por dos lados a la vez. Uno de ellos es contratar a una persona mayor que pueda ingresar al establecimiento y reportar directamente desde allí. «El agente topo» en cuestión. Y el otro es, con la excusa de hacer un documental sobre el geriátrico, colar las cámaras adentro del lugar.

El «agente» elegido es Sergio, un amable, educado y muy coqueto octogenario al que, claro, hay que explicarle el funcionamiento de algunas tecnologías para poder informar desde dentro del lugar. Es parte del juego cinematográfico (convengamos que estando las cámaras con él adentro del geriátrico no hacía realmente falta enviar esos informes casi clandestinos), pero funciona muy bien, ya que pone a Sergio a lidiar con WhatsApp, FaceTime, cámaras en biromes y en anteojos y otros recursos modernos que no le son sencillos de aprender. Pero Alberdi no apunta a burlarse de su impericia con la tecnología. Se trata de unos apuntes simpáticos para presentar a un personaje que pronto probará saber usarlos más o menos bien.


Lo principal es lo que pasa adentro del geriátrico. Mientras busca a «el blanco» (la madre de la clienta), Sergio se va conectando con muchas de las ancianas que habitan el lugar, cada una con sus particularidades. Una escribe bellos poemas que a Sergio le gustan porque riman, otra es muy tierna e inteligente pero tiene graves problemas de memoria, otra lo ve como un buen partido para casarse (nuestro agente ha quedado viudo hace poco y tiene hijos y nietos), otra se encariña con él pero tiende a querer escaparse todo el tiempo. Y así hasta que encuentra a la persona sobre la que debe reportar.

De a poco nos vamos dando cuenta que lo que menos importa es la investigación en sí y lo principal pasa a ser el retrato noble, empático y un tanto triste de este grupo de personas que, en realidad, sufre más por el abandono de sus familias que por algo que pueda suceder dentro del lugar. En el medio, de todos modos, Sergio sigue actuando un tanto torpemente como detective, y metiéndose en situaciones complicadas que el documental presenta como de suspenso, a partir del uso de la música inspirada en los policiales.

EL AGENTE TOPO llega a Netflix rodeada de algunas circunstancias externas que la vuelven aún más relevante. La pandemia por el coronavirus hizo que muchos pusiéramos la mirada en los geriátricos y en las difíciles situaciones que se vivieron (y se siguen viviendo) en lugares así a partir de que sus ocupantes son grupos de alto riesgo. El documental precede a la pandemia, pero obliga a mirar con detenimiento las experiencias que se viven en este tipo de lugares y, especialmente, a humanizar a las personas que habitan en establecimientos así. Los reportes sobre el coronavirus funcionan a partir de estadísticas, cifras y proporciones y lo que la película hace es personalizar esos fríos números.

La película de la directora de LA ONCE quedó entre las quince precandidatas al Oscar a mejor film internacional y sin duda será una de las favoritas de los votantes, ya que sabe jugar muy bien en el límite entre el humor y el drama, la película de género y el documental, y funcionará sin dudas con los espectadores que buscan películas que puedan apostar a la emoción dentro de un género que no siempre se caracteriza por esa cualidad. Y Alberdi sabe manejar muy bien esos hilos, sin que casi nunca el relato se le escape hacia un exceso de sentimentalismo.

Es curioso, además, que Netflix la haya estrenado (en varios países de América Latina, al menos) el mismo día que DESCUIDA, YO TE CUIDO, una película de ficción que se centra también en la operatoria de geriátricos, pero esta desde un punto de vista mucho más cínico y hasta cruel. La de Alberdi puede ser, si se quiere, un tanto liviana a la hora de retratar condiciones de vida que seguramente deben ser mucho más duras –aquí y allá se ven algunas situaciones más dolorosas pero la película no se detiene demasiado en eso–, pero tampoco es el objetivo de EL AGENTE TOPO el de hacer un documental de denuncia sobre las condiciones de vida en los geriátricos chilenos. Es, más que ninguna otra cosa, una forma de traer de vuelta a los primeros planos a una serie de personas que muchos –inclusive sus propios familiares– prefieren olvidar y dejar atrás de un portón mientras esperan el fin de sus días.