Estrenos online: crítica de «Space Sweepers»/»Barrenderos espaciales», de Jo Sung-hee (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Space Sweepers»/»Barrenderos espaciales», de Jo Sung-hee (Netflix)

Esta superproducción coreana de ciencia ficción que transcurre en 2092 se centra en los integrantes de una nave espacial que se topan con una visita inesperada y peligrosa.


Un combo intenso de acción, aventuras y ciencia ficción, la película coreana SEUNGRIHO (cuyo título en inglés, SPACE SWEEPERS es un tanto más tolerable que su literal y muy poco atractiva traducción al castellano, BARRENDEROS ESPACIALES) es una de las grandes demostraciones de que el cine de ese país no tiene nada que envidiarle al de Hollywood. Para bien y para mal. Se trata de una superproducción plagada de efectos digitales que construye de manera muy efectiva un futuro intergaláctico posible en el que la Tierra está muriendo y con una banda simpática de curiosos personajes navegando por las galaxias tratando de ganarse la vida como comerciantes («basureros», «carroñeros», «vividores») como protagonistas.

Plagada de acción siempre en el límite de lo comprensible, hiperactiva a lo largo de sus 137 minutos de continua acción, SPACE SWEEPERS está más cerca del animé filmado con actores que del cine convencional. Algunos la han considerado como una combinación posible entre GUARDIANES DE LA GALAXIA y COWBOY BEBOP. Y algo de eso –y de STAR WARS, ELYSIUM y varias otras– hay. La película transcurre en el año 2092 en el que los humanos han empezado a colonizar otros planetas ante de la evidente destrucción de la Tierra. Una empresa llamada UTS controla el comercio y la exploración biológica y espacial. Su jefe es un tal Sullivan (el inglés Richard Armitage), típico «visionario» a lo Elon Musk cuya expresión new age seguramente esconde zonas mucho más oscuras.

Hay varios inconvenientes en el traslado de la humanidad a otros planetas –Marte parece ser el destino elegido que está siendo preparado para tal fin– y eso pasa porque apenas un cinco por ciento de la gente podrá trasladarse hasta allí. Los demás perecerán en el planeta en extinción. Pero la película deja eso «en suspenso» para narrar, durante gran parte de su metraje, las desventuras de este grupo coreano de vividores del espacio que rescatan materiales y los venden por dinero. Pero nunca les alcanza para pagar sus deudas.


Todo cambia –o parece cambiar– cuando a la agresiva Capitán Jang (Kim Tae-ri, la actriz de THE HANDMAIDEN), al perturbado e intenso Tae-Ho (Song Joong-Ki, de THE BATTLESHIP ISLAND), al veterano Tiger Park Seon-kyu Jin, de la muy exitosa EXTREME JOB) y al androide Bubs le aparece en la nave una pequeña e inocente niña perdida. Pero en realidad la niña en cuestión es un peligroso androide llamado Dorothy con enormes poderes destructivos que está siendo disputado por los dueños de UTS y por un grupo «terrorista» denominado Black Foxes. Los «sweepers» en su nave Victory primero querrán canjear a la niña androide por dinero (vale mucho y ellos están endeudados) pero luego, por motivos que se irán descubriendo, deciden quedarse con ella y protegerla, generando lo que de ahí en adelante –más allá de algunos flashbacks— será una constante sucesión de escenas de persecución y combates.

SPACE SWEEPERS es entretenida, por un rato, pero no tarda en volverse un tanto abrumadora. Cuando ya parece haber agotado todos los giros narrativos posibles uno se da cuenta que todavía queda una hora de película y resulta difícil sostener la tensión del relato tanto tiempo. La opción elegida aquí es la habitual en este tipo de películas: subir la velocidad, la potencia y la energía de las escenas, por un lado, y por otro apostar a conectar emocionalmente con la relación que se va estableciendo entre la niña y los duros miembros del grupo de «barrenderos» que empiezan a aflojarse ante su presencia.

Durante un buen tiempo la película apuesta también a un elenco internacional con cada uno hablando en su propio idioma (los personajes tienen un traductor automático en los oídos) creando una curiosa serie de situaciones multilingüísticas que pueden hacer pensar en algún tipo de futuro para ciertas coproducciones. Pero luego la película se concentra más en los personajes coreanos y toma una identidad más definida, ya que además desaparecen casi por completo esos horrores actorales que suelen existir en este tipo de películas asiáticas con intérpretes que hablan otros idiomas y que indefectiblemente la mueven a un territorio Clase B.

Si bien su extensión conspira contra su funcionamiento, SPACE SWEEPERS funciona del mismo modo (aunque un tanto más «bombástico») que sus pares hollywodenses. El cine coreano ya no necesita dar más pruebas de que, técnicamente, está capacitado para hacer superproducciones con el mismo nivel que en Hollywood (y muy superior al de todo el cine europeo), pero sería interesante que buscara temas, maneras y/o modos narrativos propios que le permitan escapar a ideas narrativas tan usadas y recicladas. Es ahí que los BARRENDEROS ESPACIALES terminan pareciendo más una bien hecha imitación que una película con personalidad propia.