Berlinale 2021: crítica de «À pas aveugles», de Christophe Cognet (Forum)

Berlinale 2021: crítica de «À pas aveugles», de Christophe Cognet (Forum)

En este documental francés el director y un grupo de expertos en temas del Holocausto recorren los lugares donde estaban algunos campos de concentración nazis con una serie de fotografías tomadas por los prisioneros allí mismo.


No hay demasiadas fotografías que se hayan sacado en los campos de concentración del nazismo mientras estaban en funcionamiento. Por motivos obvios, tomando en cuenta el secreto en el que se operaban, no hay tanto material que haya sido público de parte de los perpetradores. Más, sí, se pudo recuperar (o se sacó) después. Pero hay un particular tipo de fotografía que es muy especial: las sacadas clandestinamente por los prisioneros. Y este documental francés está centrado en esos materiales y en las experiencias que se narran a través de ellos.

Meter una cámara en Dachau, Auschwitz o Buchenwald era poner (aún más) en riesgo las vidas de los que eran prisioneros allí. Sin embargo, a partir de la necesidad de dar a conocer lo que estaba sucediendo allí (no hay que olvidar que gran parte de los crímenes cometidos en esos «establecimientos» recién salieron a la luz al terminar la Segunda Guerra Mundial) muchos pudieron no solo colar las entonces grandes y pesadas cámaras sino también tomar fotografías y sacar los rollos del lugar. Había que dar testimonio como sea.

No son muchos, claro, los que lograron hacerlo. Y este documental toma esas imágenes y las lleva de regreso a su lugar de origen. El procedimiento que establece el director y los expertos en el tema que lo acompañan consiste por lo general en llevar transparencias gigantes de las fotos y tratar de ubicarlas en el lugar exacto en el que se tomaron. Es así que mientras se va contando y analizando la historia de cada foto –y del momento y la circunstancia en la que se sacó, según sus cálculos–, el director y sus colaboradores funden las fotos con los escenarios capturados hoy creando una sensación tan terrible como sombría y angustiante. Pasado y presente se combinan de una manera que eriza la piel.


FROM WHERE THEY STOOD (traducible como «Desde dónde estaban«) le suma a esa fantasmal operación un análisis cuidadoso de lo que se ve en cada una de las fotos y de qué es lo que podía estar sucediendo en los momentos en los que fueron sacadas. Así nos topamos con mujeres que muestran las heridas de los lugares de sus cuerpos en los que los médicos nazis experimentaban, mientras que otras captan situaciones terroríficas de soldados nazis revisando cuerpos tirados en el piso, entre otras situaciones.

En cada caso, el director y los expertos hablan de los distintos prisioneros que sacaron esas fotografías y cuál fue su operativo para colar las cámaras y luego sacar los rollos del lugar. En algunos casos, también, nos hablarán del destino de cada una de esas personas. Pero sin dudas lo central pasa por el impacto de devolver las imágenes a su lugar y mostrarlas –con la cámara del documental– reinsertadas en su contexto específico. Es así como, de golpe, esos campos en apariencia apacibles en los que no hay museos (en otros, sí) vuelven, como si fuera una extraña forma de exhumación, al que seguramente fue el momento más terrible que se vivió allí.

Fantasmal y terrible, profunda y delicada, esta película funciona además como un reconocimiento a todos aquellos que, de un modo u otro, se dedican obsesivamente a seguir manteniendo viva la memoria de lo que sucedió en el Holocausto, centrándose en detalles que a algunos pueden llegar a parecer excesivos o hasta intrascendentes (el film dedica mucho tiempo a determinar la exacta posición y ángulo de las cámaras entonces usadas, así como los gestos y vestuarios de las personas que vemos) pero que suman información, sirven como homenaje y, fundamentalmente, ayudan a que la memoria de los millones de muertos permanezca viva.