Berlinale 2021: crítica de «The First 54 Years», de Avi Mograbi (Forum)

Berlinale 2021: crítica de «The First 54 Years», de Avi Mograbi (Forum)

Este documental del realizador israelí contiene testimonios de militares que estuvieron apostados en Gaza y Cisjordania y que cuentan detalles de la brutalidad del sistema de ocupación.


Presentado con ironía y cierto humor negro –algo que acostumbra hacer el realizador israelí de ONCE I ENTERED A GARDEN–, THE FIRST 54 YEARS tiene un subtítulo incómodo, intrigante: «Un Manual Abreviado para la Ocupación Militar«. De arranque, a mitad de camino entre el TED Talk y una presentación tipo clase universitaria, nos encontramos con Mograbi hablando a cámara y presentando un análisis suyo, a modo de supuesto libro, que él comenta y resume. Así, el realizador nos explicará qué es lo que hay que hacer para que una ocupación, como la que Israel tiene en Cisjordania y la Franja de Gaza, funcione. Y, a través de testimonios de varias decenas de militares de distintos rangos que estuvieron apostados en esos territorios a lo largo de más de medio siglo, probará cada uno de sus puntos. Y también los límites de esas «instrucciones».

Cualquiera que conozca el cine de Mograbi se dará cuenta de la ironía que hay puesta en todo aquello. Y si no, igualmente advertirá cuál es la lógica que sostiene al film. Sus crueles «recomendaciones» de cómo manejar una ocupación militar se han armado en base a observar lo que ha hecho el ejército israelí desde 1967 para controlar, dominar y oprimir a los habitantes de los territorios ocupados conquistados militarmente ese año tras la Guerra de los Seis Días. Y los testimonios irán detallando las distintas prácticas –muchas de ellas tan crueles como naturalizadas– que se hacen para manejar a la población.

El «Manual» se dividirá en tres etapas cronológicas, según las distintas facetas y tensiones políticas de cada época. Los cambios se fueron generando a partir de las distintas intifadas y de las políticas israelíes acerca de cómo actuar en esos territorios, las que van modificándose en función de los acuerdos internacionales que se firman, como los de Camp David y Oslo. Así se pasará de una primera etapa más «controlada» a una segunda más intensa y violenta hasta llegar a la que continúa hasta hoy y que empezó con los atentados suicidas a fines de los años ’90.


Los testimonios son dados en forma de entrevistas a la organización de ex soldados Breaking the Silence por quienes estuvieron apostados en esos territorios. Y muchos de ellos lo hacen casi a modo de descargo o hasta confesión. Con naturalidad pero también con cierta culpa, los ex soldados reconocen prácticas brutales que eran comunes y se hacían casi sin pensar: torturas psicológicas y de las otras, abusos de poder constantes, manipulación ideológica, maltratos varios y una constante sensación de que tenían permitido hacer lo que quisieran con los locales. Algo que se acrecentó –y que se volvió aún más cruento y brutal– cuando los palestinos empezaron a devolver las agresiones, primero con pedradas y luego de maneras más violentas también.

Es un recorrido doloroso que llega a una etapa, como la actual, en la que prima la sensación de que «todo vale». Hoy ya es más difícil establecer una lógica de la ocupación y la crudeza de los hechos tiene todas las características de una guerra hecha y derecha. A su manera, lo que logra el film de Mograbi es, por un lado, establecer la perversa lógica de la ocupación y, en paralelo, demostrar su inutilidad, probando como todo tipo de estrategia para una ocupación termina fracasando por la propia crueldad del sistema. De manera directa, sin vueltas ni giros narrativos curiosos, el realizador israelí entrega otra de sus miradas ferozmente críticas a la lógica política de su país.