Berlinale 2021: crítica de «Tina», de Dan Lindsay y T.J. Martin

Berlinale 2021: crítica de «Tina», de Dan Lindsay y T.J. Martin

Este documental recorre la vida y la carrera de la icónica cantante Tina Turner, desde su infancia a la actualidad, pasando por sus complicadas experiencias personales de los ’60 y el regreso al éxito en los años ’80.


A diferencia de Freddie Mercury y Elton John, que tuvieron sus respectivas biografías cinematográficas en los últimos años, la vida de Tina Turner ya ha tenido su versión ficcionalizada cuando la cantante estaba a pleno, a principios de los ’90, con Angela Bassett encarnándola en un film que seguramente no pasará a la historia. A los 81 años, retirada y viviendo en Suiza con su marido alemán Erwin Bach, la cantante eligió cerrar su carrera ahora, con un doblete que incluye la versión de su vida en el musical «Tina» (que debutó en Londres en 2018 y al año siguiente en Broadway, interrumpido luego por la pandemia) y con este documental que debuta en la Berlinale y que debería funcionar –dicho por su propio marido– como su despedida oficial.

Es probable que la figura de Tina Turner no tenga tanta relevancia para, digamos, los menores de 30 años, pero para los que crecimos en algunas de las cuatro décadas en la que desarrolló su cambiante carrera (entre 1960 y el 2000), fue una figura relevante dentro del mundo del rock, el R&B, el soul y el pop. Dueña de un estilo inclasificable pero inconfundible, Tina fue figura en los años ’60 y principios de los ’70 haciendo dupla con su entonces marido Ike Turner y, luego de un complicado divorcio en el que se revelarían durísimos secretos de violencia doméstica, de a poco no solo recuperaría su vida y su carrera sino que se transformaría en una estrella mucho más popular de lo que había sido antes. Durante un período de los años ’80 era claramente una de las figuras de la música pop más convocantes en todo el mundo.

Si bien la historia personal de Tina es conocida y el documental no aporta demasiada información que no se sepa (está su autobiografía, hay incontables entrevistas en las que se cansó de hablar del tema, la anterior película, etcétera), lo más relevante de este film quizás sea el impresionante material de archivo de los años ’60 y ’70 que permite verla «en acción» en distintos escenarios junto a Ike y su banda. Una verdadera tromba sobre el escenario –el mito dice que tanto Mick Jagger como Rod Stewart le robaron su modo de moverse y pasos de baile–, Tina se alejaba de los modelos más prolijos y cuidados de Motown y presentaba una imagen mucho más sensual y rockera, acompañada de una voz poderosa que quedó reflejada en éxitos como «Proud Mary», «River Deep, Mountain High» o «Nutbush City Limits«, entre muchos otros.


La película recorre a través de una entrevista actual y del audio de la que brindó a la revista People en 1981 y que dio el puntapié inicial a su regreso en los ’80 –allí revelaba por primera vez las crudísimas situaciones de violencia física y emocional que vivió a manos de Ike– esas décadas tortuosas de su vida personal que siempre supo disimular muy bien en el escenario. Esa etapa, que concluirá con una cinematográfica separación y un arduo divorcio, dará paso a otra un tanto menos conocida que es la que tuvo lugar entre 1976 y 1983, años en los cuales le costó muchísimo reubicarse como artista solista.

Eso lo logró recién hacer en 1984 gracias también al talento de su manager Roger Davies, otro de los entrevistados aquí (también están el periodista de rock Kurt Loder, Oprah Winfrey, Bassett y músicos y coristas que la acompañaron), que supo reunirla con compositores y productores que lograron con el disco «Private Dancer» lo que parecía imposible: relanzar al mercado a una mujer negra de más de 40 años que no tenía un nicho musical demasiado claro. Gracias a éxitos pop como «What’s Love Got to Do With It«, la propia «Private Dancer» o su versión del clásico de Al Green «Let’s Stay Together«, Tina comenzó a llenar estadios, protagonizar películas como la tercera parte de «Mad Max», de 1985, y tener una carrera no solo mucho más masiva que la previa –los éxitos siguieron sumándose hasta mediados de los ’90– sino una también bastante más tranquila en lo emocional.

El recorrido podrá ser conocido para los que atravesamos en algún momento el «huracán Tina» (a mí me tocó a mediados de los ’80, en plena adolescencia), pero seguramente mucho público descubrirá buena parte de su vida y su música recién ahora. El documental, como buen producto oficial, no ofrece demasiadas novedades ni zonas desconocidas, pero a la vez es cierto también que Tina ya ha contado mil veces y con lujo de detalles –algunos de los cuales se reiteran aquí– los años más duros de su vida. Lo mejor que tiene para ofrecer «Tina» es poder ver a la diva en acción en imágenes de archivo poco conocidas que la muestran en todo su esplendor, rompiendo escenarios con su impactante presencia y su imponente voz. Es más que suficiente.