Estrenos online: crítica de «El ejército de los muertos», de Zack Snyder (Netflix)

Estrenos online: crítica de «El ejército de los muertos», de Zack Snyder (Netflix)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
16 May, 2021 03:44 | comentarios

Esta combinación de película bélica, trama de robos y saga de zombies se centra en un grupo de mercenarios y cazarecompensas que entra a una Las Vegas atestada de criaturas para sacar de allí 200 millones de dólares. Con Dave Bautista, Ella Purnell, Omari Hardwick y Tig Notaro. Estreno en Netflix el 21.


Liberado por fin de los superhéroes que tantos dolores de cabeza nos trae a los que miramos sus películas entre el asombro, el fastidio y la incredulidad –más allá de la opinión de cada uno sobre ellas, es innegable que no se parecen a nada–, el realizador de LA LIGA DE LA JUSTICIA puede volver a pisar un territorio un poco, tan solo un poco, más humano. Siempre que entendamos que dentro de lo humano hay lugar para superzombies con un apetito descomunal.

La historia y el modelo de EL EJERCITO DE LOS MUERTOS bien podría resumirse combinando tres películas o subgéneros: las de profesionales dedicados al robo (como la saga LA GRAN ESTAFA), las epopeyas de pelotón belicoso tipo «men on a mission» (de LOS DOCE DEL PATIBULO a LOS INDESTRUCTIBLES) y, obviamente, las películas de zombies que son el principal motor de la trama. El combo se extiende por casi dos horas y media y nunca termina de armarse del todo bien, pero no hay dudas que se trata de la película más «convencional» que ha hecho Snyder en mucho tiempo.

Lo mejor de la película está al principio. En una tensa escena en una carretera, un camión que transporta una carga misteriosa choca contra un auto en el que viaja una pareja de recién casados cerca de Las Vegas (habría que escribir un libro sobre la cantidad de veces que las tramas de las películas norteamericanas se disparan a partir de alguien que no mira por donde maneja) y esa liberada carga resulta ser un peligroso zombie que liquida a todos sin miramientos.


La escena siguiente resume buena parte de lo que sucede inmediatamente después y está incorporada como un largo clip que acompaña a los títulos de la película. Si fue hecha así originalmente o se armó a posteriori quizás nunca lo sepamos (da toda la impresión de ser un resumen en forma de secuencia de montaje, con «Viva Las Vegas» sonando de fondo, de varias escenas), pero lo cierto es que funciona muy bien así, ya que le da un tono un tanto más liviano y juguetón a la propuesta, resume el proceso que termina en el encierro de todos los zombies dentro de una Las Vegas amurallada y destrozada, y presenta a varios de los personajes que luego conoceremos mejor.

Lo que sigue proviene del formato más clásico de las «películas de robo»: la selección del equipo. A Scott Ward (el duro sensible Dave Bautista), quien luchó para controlar a los zombies y ahora trabaja en una hamburguesería, un millonario japonés dueño de (lo que quedó de) un casino le propone entrar a esa especie de campo de refugiados que es Las Vegas a sacar 200 millones de dólares que quedaron dentro de la bóveda de seguridad del destrozado local. Y le ofrece quedarse con 50 para él y su equipo. Eso sí: tienen apenas poco más de un día para hacerlo ya que el gobierno hará estallar la ciudad con todos adentro, zombies, humanos o lo que sea.

Scott no duda y empieza a armar su team que combina personas que ya probaron saber lidiar con zombies (interpretados por Ana de la Reguera, Omari Hardwicke, Nora Amezeder y otros reclutados de dudoso talento), una piloto (Tig Notaro, insertada digitalmente después como reemplazo del actor original acusado de abusos sexuales), un especialista en abrir ese tipo de bóvedas (el simpático alemán Matthias Schweighöfer) y, a último momento, la hija de Scott (Ella Purnell), con la que el hombre está distanciado y que va hacia el lugar con una causa más humanitaria: rescatar a una mujer que quedó atrapada dentro de las ruinas. Con ellos va también Martin (Garret Dillahunt) quien representa los intereses del «jefe» y que parece tener una agenda distinta y personal.

Una vez que el grupete entra, rápidamente, a lo que quedó del paraíso del juego (el trabajo de reconstrucción y destrucción de Las Vegas es impresionante) vendrán los enfrentamientos, las traiciones, las muertes, las sorpresas y las previsibles dificultades que se presentan tanto para llegar al botín como para salir del lugar. En el interín, el guión que coescribió Snyder ofrece un par de creativos giros narrativos, unas ideas no del todo desarrolladas sobre la lógica de los distintos tipos de zombies –la lectura política del tema es bastante difusa y jamás corre por el lado brutalmente crítico que manejaban los films de George A. Romero– y en general prefiere apostar por conflictos y emociones reconocibles y probadas. Y sangre, mucha sangre…

Lo que sí llama la atención en EL EJERCITO DE LOS MUERTOS –y más aún viniendo de Snyder– es el tono humorístico que tiene la película durante buena parte de su metraje. Director conocido por tomarse todo excesivamente en serio, el hombre aquí intenta alivianar la densidad de las continuas masacres con casi constantes bromas. No siempre funcionan, pero se agradece que después de tantas tragedias griegas con hombres vestidos en calzas –aquí las referencias a los Dioses del Olimpo están pero no son tan permanentes–, el realizador intente aligerar el tono de su propuesta.

Previsiblemente, con casi dos horas y media de duración la película se hace innecesariamente larga. Y en cierto momento remeda un poco la lógica de «Los diez indiecitos» y hace que el espectador pase más tiempo pensando a cuál miembro del equipo le tocará caer que en cualquier otra cosa. Y el problema ahí es que son muy pocos los personajes de la docena de intrépidos «cazarecompensas» que realmente conocemos y nos importan. De hecho, la relación entre los dos líderes del ejército de los muertos en cuestión termina teniendo un costado más emotivo que la mayoría de las conexiones entre los humanos. Quizás, solo quizás, esa sea la mirada/lectura más política o, si se quiere, poética, que la película tiene para ofrecer.

Pese a todos sus problemas y emparches, EL EJERCITO DE LOS MUERTOS funcionará muy bien dentro de la oferta de Netflix. Se trata de una película que, en otras condiciones epidemiológicas, convocaría a una importante cantidad de espectadores a los cines en su fin de semana de estreno. Y para los que estamos un tanto agotados de la épica impostada de las operas de superhéroes del realizador de BATMAN VS. SUPERMAN, esta más «pedestre» y fluida película de zombies nos reconciliará, al menos por un rato, con un realizador que está lejos, muy lejos de ser el Dios que suponen algunos críticos y fans. De hecho, cuando menos juega a serlo, mejor le salen las cosas.