Estrenos online: crítica de «Inside», de Bo Burnham (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Inside», de Bo Burnham (Netflix)

Unipersonal musical, a mitad de camino entre show de stand up y confesionario de encierro, este especial de comedia es uno de los productos más inteligentes y divertidos hechos durante la pandemia.


Por motivos profesionales, a lo largo de un año y algo de pandemia he visto varios largos, cortos y otras variopintas producciones hechas en soledad: las temidas y muchas veces temibles «películas hechas en cuarentena». Hay, también, infinitos «vivos» en redes sociales en los que casi cualquier persona con un smartphone ha expresado todos sus estados de ánimo, pasiones, odios y vicios a lo largo de estos largos meses. Se puede decir, casi objetivamente, que poco y nada de todo eso perdurará, que realmente fue y es muy difícil poder expresar creativamente de una manera duradera las sensaciones que se han vivido en estos tiempos. He visto solamente un corto (aún no estrenado pero estoy seguro que ya se conocerá) que realmente alcanza la categoría de gran película hecha en pandemia. Y algunas cosas aceptables. Lo demás no pasa la categoría de ejercicio.

Pero INSIDE me probó que se puede hacer algo importante que quede como testimonio de esta experiencia. Dirigido, editado, protagonizado y todo lo demás también por Bo Burnham –el actor, director, escritor, cantante y comediante responsable también de la película EIGHT GRADE— se presenta como un especial de comedia pero en realidad no es eso. ¿Qué es? A simple vista uno podría decir que es un unipersonal musical, sin público, hecho en confinamiento. Una comedia que va virando al drama a través de una serie de sketches filmados por Burnham en pandemia y en la que va combinando sus obsesiones y observaciones sobre lo que va pasando en el mundo con su propia experiencia de encierro. Y el resultado es realmente sorprendente: divertido, inteligente, audaz, tierno, luminoso, triste y angustiante. Todo eso en menos de 90 minutos.

Burnham tiene un estilo de stand up que se aleja de los más conocidos al estar, más que nada, sostenido en base a canciones. El tipo se hizo conocido cuando era adolescente (tenía 16 años) gracias a videos subidos por él a YouTube en los que, fundamentalmente, hacía una versión adolescente de esto mismo: graciosos numeritos musicales filmados en su casa, con su familia, en los que expresaba sus ideas sobre el mundo de una manera ácida, inteligente y bastante audaz para alguien que aún era menor de edad.


INSIDE es –o pretende darnos esa sensación al menos– un diario de pandemia de una persona extremadamente creativa, reflexiva, autocrítica y talentosa que sabe que hacer humor en tiempos tan complicados como estos no es algo para nada sencillo. Es así que este musical casero –hecho con muchos recursos lo fi y, supuestamente, sin la intervención de nadie más que él mismo– arranca con Burnham planteándose esas mismas preguntas para luego ir hacia un territorio que conoce y maneja bien: humor sobre las redes sociales, sobre internet, sobre el privilegio racial, sobre las corporaciones «comprometidas», sobre la necesidad de crear «contenido» y entretenimiento permanentemente, sobre sexo virtual, sobre zoom, instagram y otros temas pandémicos.

Con canciones simples, gancheras y efectivas, recursos visuales ingeniosos e ideas muy creativas para desarrollar situaciones cómicas sin público (en una habla con un títere hecho con una media que resulta ser marxista, en otra se habla a sí mismo en loop grabados, hay varios videoclips) y mientras «desnuda» la cocina del rodaje en lo que parece ser un pequeño departamento de un par de ambientes atestado de parafernalia técnica (cámaras, luces, instrumentos y elementos de distinto tipo), Burhnam va de a poco sintiendo el peso y el paso del tiempo, algo que se ayuda con el recurso de dejarse crecer el pelo y la barba a la manera de Tom Hanks en NAUFRAGO.

Y así, de a poco, la comedia ácida va dando paso a algo que está a mitad de camino entre el grito primal, la angustia y la bizarra estructura de una historia de Charlie Kaufman. Más que un especial de stand-up, INSIDE es un drama musical que tranquilamente podría realizarse en un escenario ante un público real, lleno de potenciales hits (hay temas electrónicos bailables, baladas épicas y canciones sensibles indie tipo Sufjan Stevens) y finalmente bastante conmovedor sin ser nunca sensiblero.

Como quedó claro también en EIGHT GRADE, Burnham –que cumplió 30 años durante el rodaje y lo muestra aquí en una escena excelente por lo simple– es un «todoterreno» que tiene la habilidad de pasar de momentos muy graciosos y simples a otros incómodos y hasta desafiantes para irse de ahí hacia territorios más tiernos, humanos o tristes. Algo de eso se ve aquí en un peculiar y amargo streaming en una plataforma tipo Twitch o cuando habla de sus ataques de pánico o sus pensamientos suicidas. Y ese recorrido está muy bien estructurado en esta (literal) pieza de cámara.

Pero lo que más sorprende a los que estamos habituados a ver comediantes estadounidenses es su inteligencia política, su capacidad de ir más allá de ciertos acontecimientos puntuales (no se menciona nunca el virus ni nada específico ligado a la pandemia) para descubrir sus raíces económicas profundas. Burnham ironiza sobre las corporaciones políticamente correctas, sobre Jeff Bezos, sobre la explotación del hombre por el hombre (la canción con el títere marxista es impecable), sobre la necesidad de opinar sobre todo en las redes y también sobre su propia responsabilidad en esa circulación de «contenido» que, en el fondo, nadie realmente necesita en estos tiempos. O acaso sí. De manera irónica y sabiendo, claramente, que ese es su objetivo final, INSIDE termina siendo un experimento que quizás no sea necesario pero es muy revelador y reconocible.