Estrenos online: crítica de «Monstruo», de  Anthony Mandler (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Monstruo», de Anthony Mandler (Netflix)

Esta película de juicio se centra en un adolescente afroamericano que es acusado de ser parte de un crimen del que él asegura no haber participado. Con Kelvin Harrison Jr., Jennifer Ehle, Jeffrey Wright, Jennifer Hudson, John David Washington, A$AP Rocky y Nas.


Más de tres años después de su estreno mundial en el Festival de Sundance 2018, MONSTRUO llega, sin pasar por cines tampoco en los Estados Unidos, directamente a la plataforma de streaming. Los motivos de la demora habrá que buscarlos por otro lado ya que la película en sí no tiene nada particularmente raro, inusual o espinoso como para haber «dormido» en algún cajón tanto tiempo. Se trata de un película de juicio, esencialmente, una pequeña historia acerca de un incidente violento en Harlem por el que fue detenido un joven que asegura no haber tenido nada que ver con lo que sucedió. Lo que el film tratará de responder es, por un lado, si el jurado le cree y, por el otro, si está diciendo la verdad. Pero la película aspira a ser más que eso. Y por momentos se le nota, excesivamente, el esfuerzo.

Steve Harmon (Kelvin Harrison Jr.) no es un chico del todo común en el barrio en el que vive. A diferencia de la mayoría de los adolescentes con los que se cruza en el parque –que bien parecen no hacer nada o dedicarse al tráfico de drogas–, Steve aspira a ser director de cine, va a clases centradas en el tema (Tim Blake Nelson encarna a su profesor) y tiene una familia en apariencia sólida y clásicamente constituida. Es por sus dotes como cineasta que la voz en off de Steve irá narrando su historia como si se tratara de una película sobre su vida, describiendo algunas escenas como si estuvieran escritas en un guión. Y la película arrancará a mitad de camino de esa historia e irá para atrás y para adelante en el tiempo.

De entrada, en imágenes de cámara de seguridad de un mercado de esquina, vemos que dos hombres encapuchados matan al que atendía el local. Y Steve ha sido detenido por ser uno de los participantes. No como autor material del hecho, sino como «campana» del asunto, quien supuestamente chequea que no haya nadie en el lugar antes ni se acerque nadie durante lo que se suponía iba a ser solo un robo. El dice no tener nada que ver, pero la tiene difícil porque, como la voz en off lo hace saber una y otra vez, un adolescente afroamericano tiene todas las de perder en un juicio así.


De a poco vamos conociendo su historia, su relación de pareja, su pasión por filmar y sacar fotos en el barrio, sus amigos de la escuela, sus clases de cine en la que estudia no casualmente RASHOMON –una película cuyo eje son los testimonios muy distintos que varias personas tienen de un mismo hecho– y la cariñosa familia que lo contiene. A la vez, el chico no puede evitar cruzarse con algunos otros adolescentes del barrio un tanto más «pesados» con los que trata de mantener una relación distante aunque no siempre puede hacerlo.

En las idas y vueltas de la trama, la otra parte estará dedicada al juicio en sí, siempre con la voz en off narrando las sensaciones, miedos y dudas del protagonista frente a un fiscal severo (Paul Ben-Victor), una abogada pública que se ocupa a conciencia de su caso (Jennifer Ehle) y un jurado de indescifrable pero siempre racialmente sospechado criterio. Mandler maneja mejor las tensiones del caso en la corte que otros momentos del film, siempre dentro de un concepto eficiente, claro aunque un poco simplista/didáctico de la narración cinematográfica.

MONSTER se vuelve un poco más enrarecida en relación a su punto de vista sociopolítico. La película parece de algún modo sostener la idea que en estos barrios hay «chicos buenos y chicos malos» y que no hay que confundir a estos estudiantes serios y de buenas familias con esos otros jóvenes problemáticos. En ese sentido, la voz en off tampoco aporta demasiada lucidez o capacidad de observación. Por momentos funciona tratando de encontrarle grandes significados a lo que tiene para contar, significados que debería descubrir el espectador por sí mismo. Como muchas películas recientes que trabajan temáticas de este tipo, es como si el film viniera con su propia interpretación adjunta.

Algún giro inesperado de la trama sobre el final pone algunas cosas en perspectiva, pero la idea de la película no cambia en lo fundamental. Una zona que el film no explora acaso lo suficiente es cómo los «códigos de la calle» (la presión social, los pactos de silencio, las jerarquías) muchas veces complican las relaciones que los chicos tienen entre sí. Ahí existen zonas un poco más relevantes a la historia en sí que otras en las que la película pierde demasiado tiempo.

Lo que ayuda a hacer más accesible y amable la experiencia es el notable elenco de MONSTRUO, que incluye además a John David Washington, Jharrel Jerome (MOONLIGHT) y la estrella de rap A$AP Rocky como los otros implicados en el crimen; a Jeffrey Wright y Jennifer Hudson como los padres de Steve, y a Nas (veterana leyenda del hip hop) como un compañero de cárcel del protagonista, entre otras caras reconocibles, algunas de ellas –como la del protagonista de TENET, que tiene un rol muy secundario acá– no tan conocidas entonces como lo son ahora.