Estrenos/Festivales: crítica de «Lamb», de Valdimar Jóhannsson (MUBI/FestiFreak)

Estrenos/Festivales: crítica de «Lamb», de Valdimar Jóhannsson (MUBI/FestiFreak)

Esta película islandesa que pasó por el Festival de Cannes cuenta la extraña historia de una pareja de campesinas que adoptan un peculiar cordero como si fuera su hija. El film será la apertura del FestiFreak y se estrenará más adelante en MUBI.


Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón«, comienza el clásico de la literatura infantil «Platero y yo«. El español Juan Ramón Jiménez escribía sobre un asno pero bien podría haberlo hecho sobre Ada, el cordero protagonista de LAMB, excéntrica y curiosa mezcla de drama, comedia, cine de suspenso y, quizás, película fantástica sobre algún tipo de mitología islandesa. El film, que estrenará MUBI en unos meses, será la apertura del #FestiFreak, este lunes 4 de octubre.

Estrenada mundialmente en la sección Un Certain Regard del pasado Festival de Cannes, la ópera prima como director de Johannsson –un hombre con bastante experiencia en el mundo de los efectos especiales, algo que le será útil aquí– comienza como un thriller de características misteriosas, casi fantásticas. En el medio de un helado paisaje campestre islandés, algo que no vemos pero que oímos en la banda sonora parece estar asustando a los caballos y a las ovejas del lugar, que miran con miedo y asombro a cámara. Pero todo parece seguir su curso normal al día siguiente, navideño, en el que María (Noomi Rapace) y su marido Ingvar (Hilmir Snaer Gudnason) se ocupan de los animales de su granja y sus cosas cotidianas.

Su vida parece tranquila, aunque solitaria. Hablan poco entre ellos y de generalidades un tanto rutinarias. Se da a entender visualmente que han perdido un bebé pero ninguno lo comenta. Y cada uno se ocupa de su trabajo con dedicación y cariño, especialmente cuando los vemos ayudar a las ovejas a dar a luz. Pero uno de esos partos no sale bien o algo raro pasa ahí. La cámara no lo muestra pero entendemos que uno de los corderos nació con algún problema o diferencia. La pareja lo lleva a su casa a cuidarlo. Y se encariñan con él, casi tratándolo como un bebé. Pronto veremos que Ada, así la llaman, pasa a ser un «cordero de la casa», aunque uno no del todo convencional. Ya verán porqué.


LAMB se va construyendo de a poco como un pausado drama rural, de esos que retratan vidas de campesinos solitarios que, quizás por estar alejados de todo y de todos, no terminan de darse cuenta la extrañeza de la situación que viven. Para ellos, quizás por ese trauma previo, tener y tratar a Ada como si fuera su hija es una posibilidad de volver a sonreír, de recuperar cierta alegría para ellos necesaria. ¿Y quienes somos los demás para discutir o interrumpir esa felicidad si no están lastimando a nadie? ¿O sí?

La película se divide en capítulos y en el segundo habrá algunas revelaciones. Una de ellas, ligadas a la propia Ada, criatura que el resto de los animales de la granja (especialmente el perro y las otras ovejas) miran con comprensible extrañeza. Y la otra, que gira el eje del relato hacia otro lado, es la llegada de Pétur (Björn Hlynur Haraldsson), el díscolo, ex alcohólico músico de rock que es hermano de Ingvar. Ellos lo reciben con los brazos abiertos, naturalizando la presencia de Ada en la casa. De más está decir que, para Pétur, la relación no tiene nada de normal.

LAMB funciona muy bien cuando ofrece una mirada ambigua e inquietante sobre la relación entre la pareja y su extraño bebé, y la que hay entre ellos y el mundo animal que los rodea y observa. Si a eso se le agrega la confundida presencia de Pétur, que no sabe qué hacer frente a lo que ve –si aceptar la felicidad de sus familiares o tomar cartas en el asunto–, la película islandesa se vuelve cada vez más rica en matices. Pero toda una subtrama ligada a conflictos entre los tres protagonistas no solo sobra sino que lleva el eje de la acción hacia zonas menos interesantes.

Pero el misterio volverá y LAMB recuperará cierto tono mítico, enigmático, sensorial. También ofrecerá momentos de bizarra comedia ya que, como verán, Ada es bastante más extraña de lo que se deja ver en un principio. La combinación entre todos esos elementos parece difícil de hacer funcionar pero, más allá de los elementos citados, Johannsson lo consigue. Es una película sobre familias disfuncionales, extrañas paternidades y maternidades, y sobre cómo la angustia y la soledad generan extrañas descendencias. Pero sobre todo es una película sobre Ada, el corderito pequeño, peludo y suave al que le gusta que le cuenten historias infantiles antes de irse a dormir…