Estrenos online: crítica de «El estornino», de Theodore Melfi (Netflix)

Estrenos online: crítica de «El estornino», de Theodore Melfi (Netflix)

Este drama sentimental y lacrimógeno se centra en una pareja que trata de lidiar, de distintas maneras, con un fuerte trauma familiar. Con Melissa McCarthy, Chris O’Dowd y Kevin Kline.


Como sucede con muchos comediantes, Melissa McCarthy ha entrado hace un tiempo en la lógica de abrirse había otros formatos, hacer otro tipo de películas. Esa transición no siempre es fácil ni feliz y aún en los casos en los que funciona bien (digamos, Adam Sandler), siempre hay algunas «piedras» en el camino. A McCarthy le ha ido bien y también bastante mal en sus intentos de darle un giro a su carrera hacia este territorio. Lamentablemente, EL ESTORNINO es una de estas últimas, un drama sobre la superación de un hecho trágico al que le sobra impostada poesía y le falta verdadera comprensión del género humano (y del animal, digamos) más allá de una larga cadena de clichés de autoayuda.

En este film del realizador de ST. VINCENT, la actriz de DAMAS EN GUERRA encarna a Lily, una mujer que trabaja en un supermercado y que acaba, junto a su marido Jack (Chris O’Dowd), de tener una pequeña niña. Pero luego de los créditos queda claro que algo complicado sucedió: Jack está internado en una clínica de recuperación psiquiátrica y Lily, también dolorida pero un poco más entera, lo acompaña. En un tono que pretende ser ligero queda claro que ninguno de los dos puede lidiar todavía con lo que pasó: su pequeña bebé murió hace un año.

La encargada de la clínica en la que está Jack le recomienda a Lily ver a un médico, que resulta ser un veterinario, Larry (Kevin Kline). Ninguno de los dos entiende la conexión hasta que Lily empieza a ser literalmente perseguida y agredida por un pájaro, el «estornino» del título, cuyo vuelo viene siendo seguido por una cadena de planos de drones y efectos visuales desde el comienzo del film. Lily finalmente empieza a ver al médico, con la excusa de hablar del pájaro en cuestión y cómo resolver ese problemita, ya que del otro prefiere pasar de largo. Y el tipo, después de todo, no es terapeuta. Al menos no lo es en un sentido convencional.


En paralelo, Jack sigue internado en plan negación furiosa, desechando los medicamentos que le dan y sin prestar atención a los esfuerzos de un terapeuta (Ravi Kapoor) y de un trabajador social (Daveed Diggs, de HAMILTON), por ayudarlo a sentirse mejor mediante sesiones y actividades creativas. Y los encuentros semanales con su mujer tampoco producen mucho a la hora de ayudarlo a superar la depresión. Más bien, todo lo contrario.

Con una persistente música supuestamente emotiva, canciones de igual (o peor) tono y actores que pasan de la comedia al drama demasiado rápidamente, EL ESTORNINO va siguiendo el proceso de superación de la tragedia, las famosas etapas del duelo, que también incluye la reparación de la relación de la pareja. El conveniente pájaro le sirve a McCarthy para algunos pasos de comedia física (le cuesta hablar con la gente pero no tiene problema en contarles sus secretos al pajarito) y esa conexión irá de a poco ayudándola a avanzar con su proceso curativo.

Se trata de un tema denso y que merece atención, pero el problema de EL ESTORNINO es que nunca sale de los más simplistas clichés ni evita cualquier golpe bajo con los que se cruza en el guión. Más allá de un excelente elenco secundario bastante desaprovechado (además de los citados está Timothy Olyphant, Loretta Devine y Laura Harrier), el film tiene todas las características de una presentable película de televisión, lo que antes se conocía como «el drama de la semana».

En medio de este recargado melodrama hay momentos emotivos y sentidos, en especial cuando los negadores padres (él, especialmente) se hacen cargo de lidiar con el dolor insoportable de la tragedia, de poner sus sentimientos en palabras. Pero todo lo relacionado con el estornino en cuestión entra en la categoría de la más banal de las metáforas imaginables. En la reciente PENGUIN BLOOM, Naomi Watts atravesaba una «relación» parecida con un pájaro lastimado que la ayudaba a atravesar un fuerte trauma personal. La búsqueda aquí es similar, pero el cruce de comedia liviana y drama sentimental no funciona casi nunca. Quizás la película se transforme en un éxito en Netflix –tiene un tema y un tono que la hacen tan accesible como lacrimógena–, pero lo que le falta es sutileza y comprensión de que la vida es más compleja que lo que acá se presenta.