Estrenos online: crítica de «Aquí me encuentro», de Amanda Lipitz (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Aquí me encuentro», de Amanda Lipitz (Netflix)

Este emotivo documental se centra en tres adolescentes nacidas en China que fueron adoptadas siendo bebés y viven en los Estados Unidos con sus respectivas familias. Al conocerse, deciden buscar a sus padres biológicos y conocer más acerca de sus historias.


Entre 1979 y 2015, China mantuvo una política conocida como «de hijo único«. Para frenar la superpoblación del país decidieron que la mejor forma era obligar por ley a las familias a tener un solo hijo. El problema secundario de esta ley (bah, uno de los problemas) fue que muchas familias querían tener hijos varones por lo cual, si tenían niñas, tomaban la decisión (se veían forzados, en algún punto) de abandonarlas, algo que pasaba también si tenían un segundo hijo o hija, ya que conservarlos podía derivar en fuertes multas y hasta condenas sociales. Por uno u otro factor, se considera que por lo menos hay 150.000 niñas chinas que fueron abandonadas por sus familias, criadas en orfanatos y, en muchos casos, adoptadas por familias extranjeras, especialmente norteamericanas.

AQUI ME ENCUENTRO (FOUND, en el original) se centra en tres chicas que nacieron en la misma época, aparentemente en la misma ciudad (Guangzhou) y que viven en los Estados Unidos desde que fueron adoptadas siendo muy pequeñas. No sé conocen, viven en estados diferentes y hasta tienen familias muy distintas entre sí: una tiene padres divorciados, otra fue adoptada por una madre soltera y la tercera por una familia judía bastante religiosa. Mediante el sistema de análisis de ADN conocido como «23andMe» sus familias descubren que son primas entre sí y que las cuidaron en orfanatos cercanos. Y una vez que se conectan online, las tres chicas terminan descubriendo además que tienen muchas sensaciones y vivencias en común ligadas a su identidad y sus experiencias.

FOUND tiene varios ejes en paralelo. El más obvio y directo es la búsqueda de las tres chicas por encontrar a sus verdaderos padres, algo que tratan de hacer con la ayuda de Liu Hao, una chica encargada de un sitio online que se dedica a este tipo de búsquedas. Pero, quizás más importante que eso, está el intento de comprender las experiencias de Chloe, Sadie y Lily como tres chicas que se sienten «americans» (fueron adoptadas siendo bebés, no hablan ni cantonés ni mandarín, ni tienen familiares de ese país que conozcan) pero a la vez saben que hay una parte de su identidad que permanece envuelta en el misterio y, en algún punto, enredada en decisiones políticas que las terminaron afectando directamente.


En la búsqueda que realiza en China, Liu Hao se encuentra tanto con nanas que se ocuparon de estas y miles de otras niñas en similar situación, pero aún más fuerte es su recorrido buscando a «los potenciales padres» de estas específicas niñas, hoy adolescentes. Que sean o no sus verdaderos padres (no spoilers aquí) quizás sea secundario: son familias de bajos recursos que se vieron forzadas a dejar/abandonar a sus hijas, sean ellas u otras. Para todos los involucrados en la historia es fuerte entender esa decisión sin juzgarlos, algo que Lipitz hace muy bien. No hay culpables aquí, salvo una política con ribetes y consecuencias bastante problemáticas.

FOUND es, sobre todo, un documental muy humano y emotivo, de esos que requieren tener un paquete entero de Kleenex a mano en función de la gran cantidad de situaciones conmovedoras que se muestran. Por las experiencias de las tres chicas protagonistas, fundamentalmente, pero también las de sus padres adoptivos, de sus potenciales padres biológicos, de las nanas y hasta de la guía/detective que tiene su propia y dolorosa historia que la ha llevado a dedicarse a hacer búsquedas de este tipo. La película no apunta a analizar el tema de un modo político global, sino que lo hace desde la intimidad de la experiencia personal.

La directora, que es tía de Chloe, logra capturar con su cámara los momentos importantes y clave de la historia, capturando in situ algunos de los fuertes descubrimientos que se producen, si bien algunos se notan un tanto «armados» para las cámaras. A su manera discreta y en apariencia sencilla, Lipitz logra tocar casi todos los temas y abrir casi todas las puertas que este tipo de situaciones pueden generar y lo hace de una manera natural, jamás forzada. Al final, más allá de los estudios y análisis genéticos, AQUÍ ME ENCUENTRO termina siendo una película sobre los lazos, las familias y las identidades que se construyen a lo largo de la vida. Las biológicas, sí, pero también las afectivas.