Estrenos online: crítica de «Granizo», de Marcos Carnevale (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Granizo», de Marcos Carnevale (Netflix)

por - cine, Críticas, Estrenos
23 Mar, 2022 12:01 | comentarios

Esta comedia protagonizada por Guillermo Francella se centra en un famoso meteorólogo que debe lidiar con las consecuencias de haber fallado con un pronóstico del tiempo. Estrena el 30 de marzo en Netflix.


Guillermo Francella en plan comedia familiar es lo que propone GRANIZO, una película que encuentra al actor volviendo a su registro más clásico e intentando incorporarle una mayor cuota sentimental. Escrita por Nicolás Giacobone (sí, el guionista ganador del Oscar por BIRDMAN, de Alejandro González Iñárritu) y Fernando Balmayor, este estreno argentino de Netflix promete una historia de caída y redención de parte de un hombre que cree poder predecir el tiempo –en el sentido del clima, aunque quizás no solo eso– pero que se da cuenta, de un momento a otro, de sus limitaciones.

Francella encarna a Miguel Flores, un meteorólogo célebre de la televisión cuya obsesión por predecir el clima surge de haber sido testigo de la traumática muerte de su esposa a la que literalmente partió un rayo, algo que se adivina en la primera escena del film. El hombre es tan famoso (se asegura que en 20 años de carrera nunca se equivocó en un pronóstico ya que estudia el clima y no cree en las aplicaciones) que tendrá un programa propio de TV llamado «El show del tiempo», que debuta esa misma noche en la que la película comienza. Una gran producción que hasta tiene a Los Palmeras como banda en vivo.

La primera parte de GRANIZO detalla casi paso a paso ese momento: es famoso, canchero en ese modo tan francelliano de serlo, amable y bonachón, salvo con su hija, que vive en Córdoba, a la que no le contesta los mensajes. No es por mala onda, aparentemente, sino porque está muy ocupado con su trabajo, lo cual parece ser el tema central de las comedias argentinas recientes (ver HOY SE ARREGLA EL MUNDO). Tiene fans que hacen todo lo que él dice (Peto Menahem encarna a uno de ellos, cuya relevancia en la trama es un tanto esquiva) y en el canal lo admiran y respetan.


El problema es que en su debut televisivo Flores la pifia. Mal. Dice que va a haber una noche tranquila y despejada pero cae un tremendo granizo que destruye carrocerías, vidrios y lastima a personas. De un día para el otro es considerado persona non grata, lo sacan del programa (lo reemplaza su asistente, Mery, interpretada por Laura Fernández en plan influencer un tanto boba), la gente lo putea por las calles y termina escapándose a Córdoba, escondiéndose en la casa de su hija Carla (Romina Fernandes) que lo recibe más sorprendida e incómoda que contenta de verlo.

En GRANIZO, Carnevale tratará de armar una comedia sentimental centrada en esas segundas oportunidades. El «error» televisivo le permitirá a Flores intentar recomponer la relación con su hija pero a la vez la trama no se despegará nunca ni de las consecuencias de lo que sucedió ni de una nueva y curiosa oportunidad que se le presenta, súbita e inesperadamente, de reivindicarse. Son demasiados platos en el aire con los que el guión debe lidiar (no olvidar a Menahem, su familia y sus problemas, casi una subtrama que podría haberse quitado entera) y, pese a sus casi dos horas de duración, la sensación es que la película nunca termina por incorporar a todos.

En comparación a CORAZON LOCO, la anterior película del director, GRANIZO es un evidente paso adelante. Se trata de una comedia menor, simpática por momentos que, aunque no logra hacer pie en la parte supuestamente emotiva del asunto, nunca se acerca a los niveles de vergüenza ajena de aquella película con Suar haciendo de bígamo. Con muchos cameos de personalidades de la TV, el film funciona de a ratos y quizás su mayor logro sea esa campechana medianía que lo atraviesa.

Sobre el final hay una espectacular secuencia propia de cine catástrofe, bastante impresionante en sus efectos especiales, que bien podría haberse guardado para alguna película de ciencia ficción o similares, ya que su espectacularidad parece excesiva y hasta innecesaria aquí. Es casi un demo reel de la compañía que hizo los efectos, seguramente esperando contrataciones para EL ETERNAUTA o producciones similares.

Lo que sí se siente como una oportunidad desperdiciada es la incapacidad del guión de mencionar –salvo por un mínimo comentario al pasar, casi en broma– el tema del cambio climático. Teniendo la oportunidad de hacer un film que van a ver millones de personas y cuyo eje son los errores en las predicciones del clima y las situaciones inesperadas ligadas a sorpresivas tormentas, la producción bien podría haber mencionado el tema. Sin necesidad de ser didácticos ni nada por el estilo, pero entendiendo que la oportunidad estaba servida para dejar en claro que el concepto del «tiempo» también incluye el futuro del planeta.