Estrenos online: crítica de “Riesgo bajo cero”, de Jonathan Hensleigh (Netflix)

Estrenos online: crítica de “Riesgo bajo cero”, de Jonathan Hensleigh (Netflix)

Liam Neeson interpreta a un camionero que debe llevar una pesada carga a través de rutas heladas y frágiles del norte canadiense en este thriller del guionista de “Duro de matar 3”.


Todas las películas protagonizadas por Liam Neeson tienen un par de satisfacciones garantizadas. Y los que las hacen lo tienen muy en claro. Un preciso golpe de puño que derriba al contrario de inmediato. Un momento en el que dice «now, it’s personal». Y, claro, una misión —muchas veces en medio de un territorio helado— que solo parece poder resolver alguien como él, por más septuagenario que el tipo sea.

THE ICE ROAD (traducida por Netflix como RIESGO BAJO CERO), de entrada, promete ser de las buenas de esta camada de películas de acción protagonizadas por el actor irlandés. Tiene una trama con puntos de contacto con el clásico EL SALARIO DEL MIEDO, de Henri Georges Clouzot, y unos escenarios helados de Manitoba, Canadá, de una violenta y luminosa belleza.

El punto de partida es un accidente en una mina de diamantes que ha colapsado dejando 8 muertos y 26 personas encerradas adentro, con aire para subsistir pocas horas. La única posibilidad de sacarlos de ahí con vida es llevando hasta allá unos pesados equipos que permitirían rescatarlos. Pero no pueden trasladarse en avión. Hay que hacerlo en camiones y por las llamadas «rutas de hielo», las que se arman sobre bloques de agua congelada. El problema es que es mayo, comienzos de la primavera boreal, y esos caminos ya no son tan firmes. Y menos para soportar camiones con pesados equipos.


Neeson encarna a Mike, un camionero de larga distancia que se ocupa de su hermano Gurty (Marcus Thomas), un mecánico, veterano de guerra, que es muy bueno en su trabajo pero sufre una afasia cerebral que no le permite comunicarse bien. Y es por eso que pierden un trabajo tras otro. Los hermanos son contratados por Goldenroad (Laurence Fishburne) para sumarse a la aventura. Serán tres camiones: uno con ellos dos, otro con Goldenroad y un tercero que conduce Tantoo (Amber Midthunder), una chica de origen indígena que no solo es una gran conductora sino que tiene a su hermano atrapado en la mina. Con ella va un tal Varnay (Benjamin Walker), que representa a la compañía que sufrió el accidente.

La primera mitad es la mejor del film, la que más se parece al clásico de Clouzot, ya que se centra en la batalla entre los pesados camiones y la naturaleza, que no ayuda en nada a su traslado y los hace pasar situaciones peligrosisimas y una que otra sorpresa narrativa. En paralelo, también nos enteramos que algunos en la mina, tomando en cuenta el poco oxígeno que hay y la cantidad de gente adentro, están pensando en tomar algunas decisiones drásticas.

Pero promediando el relato hay una revelación que, por más previsible que pueda ser, desvía la atención del atractivo principal del film. No diremos cuál es pero lo cierto es que de ahí en adelante las inclemencias naturales pasan a un segundo plano y cobran mayor importancia los conflictos entre las personas, los combates a golpes de puño y otras dudosas hazañas más convencionales y predecibles del cine de acción más standard. A partir de ese momento la película solo se sostiene gracias al huraño carisma de Neeson y no mucho más.

El giro narrativo achata y vuelve más convencional a una película que bien podría haberse sostenido en la silenciosa y dramática lucha entre los viajantes y la naturaleza. Pero el guión del también director Hensleigh (que escribió films como DURO DE MATAR 3 y ARMAGEDDON, además de dirigir THE PUNISHER, entre otras) pierde interés con el correr de los minutos y solo la pericia de algunas escenas de acción sostienen lo que queda del relato. Si bien a Neeson, por lo general, le sientan mejor las peleas hombre a hombre, a RIESGO BAJO CERO le venía mejor verlo tratando de arreglárselas, con su ceño fruncido, con rutas congeladas que se rompen bajo sus pies. Quizás hasta el hielo se negaba a quebrarse para no tener que lidiar con su furia.