Estrenos online: crítica de «All the Old Knives», de Janus Metz (Amazon Prime Video)

Estrenos online: crítica de «All the Old Knives», de Janus Metz (Amazon Prime Video)

Esta adaptación de una novela de espías de 2015 tiene como protagonista a un agente de la CIA que debe descubrir cuál de sus colegas pudo haberlo traicionado en un fallido operativo en Viena. Con Chris Pine, Thandiwe Newton, Jonathan Pryce y Laurence Fishburne. Estreno de Amazon Prime Video.


Uno de los mejores trucos del cine y las novelas de espionaje es que pueden crear suspenso sin necesidad de grandes escenas de acción, peleas ni persecuciones sino solo a través de diálogos llenos de secretos y mentiras. En ALL THE OLD KNIVES, adaptada de una novela de Olen Steinhauer –que también escribió el guión– ese «arma» está utilizada a la perfección. Es, más que ninguna otra cosa, una película de suspenso basada en palabras. Básicamente, en una larga conversación en un restaurante regada con muchas copas de vino.

En el estilo ya patentado por John Le Carré, Graham Greene y otros autores de novelas de espionaje de la Guerra Fría, el danés Janus Metz (ARMADILLO, BORG/MCENROE) toma la novela de Steinhauer y la divide en dos formatos que corren en paralelo, tanto en el tiempo como en lo que respecta a su estilo. Su trama se divide entre 2012 y 2020, año en la que la mayoría de los intensos hechos del pasado son mostrados en forma de flashbacks a partir de un par de charlas de dos personas sentadas frente a una mesa.

En 2012 –la película abre con eso– un grupo terrorista secuestra un avión en el aeropuerto de Viena y toma a los pasajeros como rehenes pidiendo a cambio que liberen a miembros de su organización presos tanto en Austria como en Alemania. En la negociación se involucra la gente de la CIA que trabaja en Viena, pero no consiguen evitar que todo se transforme en una masacre, ya que los terroristas terminan matando a todos los rehenes.


De ahí el film se mueve al 2020, cuando el jefe de la CIA apostada en Austria Victor Wallinger (Laurence Fishburne) convoca al agente Henry Pelham (Chris Pine) para encargarle una misión. Han capturado al culpable de ese secuestro y él les dijo que tuvieron ayuda desde adentro de la CIA para hacer lo que hicieron. El hombre murió torturado sin decir quién era el «topo» en cuestión y Pelham tiene la misión de buscar y entrevistar a ex compañeros para determinar si fue alguno de ellos. Y, de descubrirlos, la orden es liquidarlos al instante.

La película se organizará de allí en adelante a partir de dos conversaciones separadas en el tiempo pero combinadas en el relato. Y ambas dispararán los flashbacks para entender qué pudo haber pasado años atrás. La charla que ocupa menor tiempo es la que Pelham tiene con Bill Compton (Jonathan Pryce) en Londres. Compton es un agente muy sospechoso según Wallinger ya que tuvo contacto telefónico con los secuestradores.

Y la otra charla –que tiene lugar en un elegante y casi vacío restaurante en Carmel, California– es el eje de la película, ya que allí Pelham se reúne con Celia Favreau (Thandiwe Newton), otra agente de la época, una que además era entonces pareja suya. La mujer desapareció del mapa tras aquel asunto y el reencuentro tiene para ambos un eje personal, no necesariamente ligado al caso en cuestión. Y allí pasarán horas, conversando sobre el pasado y los detalles del secuestro en sí, mientras beben y siguen bebiendo.

A través de las charlas se irá clarificando (un poco, ya que la trama es bastante enredada) qué fue sucediendo en el 2012, así como las sensaciones de Pelham respecto a la ahora casada Favreau. Es un combate que pasa de la seducción al cuestionamiento, ya que ella se da cuenta de entrada de las intenciones de su ex y el suspenso va creciendo en función de las revelaciones del pasado y los tironeos del presente.

ALL THE OLD KNIVES tiene su intriga compleja y sus sorpresivas vueltas de tuerca, pero funciona más que nada gracias a que el guión da tiempo a que los personajes se desarrollen y no sean simplemente «agentes de la CIA» genéricos. Hay un romanticismo implícito en cada apasionado recuerdo de ellos juntos (debe ser una de las películas estadounidenses con más escenas de sexo de los últimos años), pero son recuerdos que se mezclan con las más tensas y violentas situaciones que se vivieron esos días.

En medio de sus intrincados giros narrativos, la película alcanza a hacer una pintura política de la época, no solo al meter la lógica y hasta la estética del viejo cine de espías en amenazas más contemporáneas como el secuestro de un avión por un grupo terrorista, sino al entender cómo los movimientos de pinzas de la macropolítica terminan afectando fuertemente las relaciones humanas, a punto de poner en riesgo la vida de muchas personas.

Pero, finalmente, como las buenas historias de género, todo pasa también por el lado íntimo, personal. Y ALL THE OLD KNIVES sabe encontrar la manera de llevarlo todo al universo de las relaciones. ¿Qué pasa si uno sospecha que la persona que ama es culpable de un crimen y tiene la misión de liquidarla? ¿La cumple? ¿La evita? ¿Y si las cosas al final en realidad no son como parecen? Como los buenos films de espías, el de Metz abre un montón de puertas que solo podrán cerrarse de manera dolorosa.