Series: reseña de «Better Call Saul – Temporada 6/Episodio 3», de Vince Gilligan y Peter Gould (Netflix)

Series: reseña de «Better Call Saul – Temporada 6/Episodio 3», de Vince Gilligan y Peter Gould (Netflix)

En este reseña CON SPOILERS se devela la suerte de uno de los importantes personajes de la serie, atrapado entre la espada y la pared y sin salida posible.


Esta reseña contiene SPOILERS

SPOILER ALERT

Ok? Entendido?


Se sabía se sabía que tenía que suceder. Y sucedió. Una de las cosas que cualquiera que haya visto la serie desde el principio podía predecir es que, en algún momento, tarde o temprano, uno de sus personajes centrales –uno que no aparecía en BREAKING BAD— iba a «abandonar la Tierra». Y el momento le llegó a Ignacio «Nacho» Varga (Michael Mando), el mafioso querible (o más tolerable que los otros), el que había puesto en riesgo su vida para liquidar a Lalo Salamanca (Tony Dalton), al final de la temporada pasada.

En los dos primeros episodios emitidos quedaba bastante claro que no había demasiada salida para Nacho. En el tercero, sin embargo, parece haber una posibilidad de escape gracias a uno de esos trucos elaborados propios de Vince Gilligan –Nacho termina empetrolado dentro de un tanque, conteniendo la respiración más de lo normal para evitar a los «mellizos» que lo buscan– que culmina con una salida que parece llevarlo de regreso a lugar seguro.

Pero ya no hay «lugar seguro» para él y sabe que es una pieza que hay que sacrificar en una movida entre bandas de narcos en la que, claramente, el hilo se corta por lo más delgado. Como «asesino» de Salamanca, además, era evidente que tenía que pasar. Así que para Nacho lo más importante pasará por el cómo y, fundamentalmente, por asegurarse que nadie se vaya a meter con su padre, de quien se despide en una emotiva escena.

«Between a Rock and a Hard Place» es el título del episodio, frase que acá traducimos como «Entre la espada y la pared«. Y es esa la situación de Nacho. El episodio se centrará fundamentalmente en sus últimos pasos, sus negociaciones, sus conversaciones con su padre y con Mike –de algún modo su protector– y en el hecho en sí, que no adelantaré aquí pero que involucra a una asamblea de capos narcos bastante relevante en medio del desierto. A ellos, Nacho les tiene preparadas unas palabras y una sorpresa.

El episodio dosifica muy bien el suspenso de lo que puede pasar con Nacho y se convierte en uno de esos que bien podrían haber sido parte de BREAKING BAD: desierto, armas, movimientos sigilosos, mucho silencio (casi no se dice una palabra en los primeros diez minutos del capítulo) y la inevitable pero demorada llegada del estallido de violencia. Y, en ese sentido, la resolución formal del episodio es impecable.

Es menos, sin embargo, lo que se le dedica a Saul y a Kim. En su breve aparición aquí no se define quién o quiénes lo seguían al final del episodio pasado sino que empieza a quedar más en evidencia, en el ámbito judicial, que Saul está ligado a los Salamanca. Y a él también lo ponen «entre la espada y la pared»: puede optar por denunciarlos o arriesgarse a ser considerado parte del delito de este hombre que se escapó tras pagar la fianza. Que esté muerto o no es secundario.

Y es ahí que vuelve a darse otra de las claves de esta temporada. Mientras Saul duda respecto a qué hacer, Kim es la que parece decidida a no dejarse amedrentar por nadie. «¿Qué prefieres? ¿Ser conocido com abogado de mafiosos o como una rata delatora?«, le dice. Sí, ya no es la más modosa Sra. Wexler que conocimos. Se ve que está abrazando cierto poder de una manera que bordea lo peligroso.

La parte Saul/Kim del episodio incluye además una muy buena escena en la que reaparece Huell (Lavell Crawford) y en la que continúan con el plan de arruinarle la vida al abogado Howard Hamlin (Patrick Fabian) con otro elaborado plan (¿qué haría Gilligan sin estos bizarros planes que salen siempre de milagro?) que tiene que ver con copiarle la llave de su auto. A Huell le cuesta entender porqué Saul sigue tan obsesionado con Harry y el hombre trata de darle a entender que hay un plan detrás de todo eso. Y que, además, la venganza, como dicen, es un plato que se cocina lento.

Tras tomar la decisión de despachar quizás más tempranamente de lo esperable a uno de sus personajes que, sabíamos, de algún modo u otro tenían que desaparecer, BETTER CALL SAUL toma otra curva importante en camino a lo que se adivina como su recta final. Todavía hay muchos misterios por resolver, pero todo huele a un cierre trágico, duro, doloroso. Volviendo a las frases conocidas: queda cada vez más claro que nadie sale vivo de acá.