Series: crítica de «Accidente nuclear», de Kief Davidson (Netflix)

Series: crítica de «Accidente nuclear», de Kief Davidson (Netflix)

Esta serie documental, de cuatro episodios, se centra en el grave accidente que tuvo lugar en la planta nuclear de Three Mile Island, en los Estados Unidos, en 1979. Estreno de Netflix.


En los años ’70 y ’80 los desarrollos de las tecnologías nucleares para solucionar, entre otras cosas, las crisis energéticas y la dependencia del petróleo, cobraron una enorme fuerza en todo el mundo. El cine, la música y la televisión de la época reflejaban un mundo con reactores nucleares y su reconocible iconografía. Estados Unidos parecía ir a la cabeza en esto de instalar plantas nucleares cuando, el 28 de marzo de 1979, un accidente en la planta de Three Mile Island, en Pennsylvania, complicó en más de un sentido el desarrollo de la tecnología en ese país.

Lo curioso es que el accidente tuvo lugar pocas semanas después del estreno de la película EL SINDROME DE CHINA, con Jane Fonda, una que ponía el acento en los terribles problemas que un severo accidente en una planta así podría provocar, especialmente si el reactor se derretía, con consecuencias imprevisibles. El accidente, que tuvo lugar una madrugada en la Planta 2 del lugar, fue inesperado, masivo y bastante catastrófico. Y llevó varios días frenar sus consecuencias más severas, al menos las de la primera etapa.

Esta serie documental ocupa su primer episodio en contar el accidente en sí, utilizando de manera excesiva reconstrucciones con actores de los hechos, incluyendo sus dudas, errores y malos manejos, en especial los ligados a la negación de la empresa dueña de la planta de reconocer que tenían un problema serio y que la gente necesitaba desalojar sus casas y huir del lugar lo antes posible. Era un negocio que no se podía tirar por la basura y los intereses comerciales se priorizaron a los humanos.


Pero la verdadera historia que se cuenta en ACCIDENTE NUCLEAR (MELTDOWN: THREE MILE ISLAND) empieza después, con los problemas entre la empresa constructora, la gente del lugar y el gobierno local, las disputas para evacuar o no la ciudad en los meses y años posteriores, los conflictos y diferencias de opinión respecto a cómo «limpiar» la planta en cuestión y, por último pero no menos importante, las consecuencias a largo plazo que la radiación pueda haber dejado entre los vecinos.

La información oficial –la etapa en la que el tema fue noticia mundial– duró relativamente poco, pero los habitantes de Middletown, PA, siguen sufriendo las consecuencias hasta hoy. La serie elige a Richard Parks como su principal testimonio, una persona que creía en la tecnología nuclear y que se ofreció para ayudar en los arreglos pero que al ver lo mal que se hacían las cosas en la empresa decidió denunciarlos, corriendo no solo riesgos concretos de vida sino hasta destruyendo su estabilidad familiar.

Hay testimonios de otros activistas, de gente que defiende –con críticas y reconociendo errores, pero defensa al fin– lo que se hizo ahí, los que hablan de errores del propio sistema y de errores humanos. Se cuenta además cómo el negocio de las plantas nucleares entraron en crisis después de ese accidente. Para el final la serie se centrará en las consecuencias a largo plazo, ya que muchos vecinos de la zona empezaron a enfermar (de cáncer, en su gran mayoría) con el paso de los años o las décadas.

El uso de «reenactments» –tan establecido ya en estas series documentales de plataformas– es un poco cansador y banal, pero ACCIDENTE NUCLEAR crece cuando elige centrarse en algunas pocas pero fundamentales historias que se van interconectando entre sí a través de los años. Es que el accidente derivó en un proceso de «limpieza» que se extendió varios años más (y que pudo haber terminado peor que el propio hecho en sí), luego continuó con «soplones», amenazas y juicios, y acabó por hacer caer en poder a una industria que era pujante pero descuidada y peligrosa, y que por su necesidad de ganar dinero no tomaba demasiado en cuenta la seguridad, ni la de sus empleados ni la de los habitantes de la ciudad.

Al final, el amable pero claramente traumado Parks confiesa que es la primera vez que cuenta muchas de las cosas que se presentan aquí, que eran desconocidas para el gran público. Si a eso se le suman los problemas personales que su experiencia en Three Mile Island a lo largo de muchos años le ha provocado, no hay dudas que es el héroe (o uno de los tantos) de esta terrible historia, que sucedió apenas siete años antes de Chernobyl.