Estrenos online: crítica de «El efecto Martha Mitchell», de Anne Alvergue y Debra McClutchy (Netflix)

Estrenos online: crítica de «El efecto Martha Mitchell», de Anne Alvergue y Debra McClutchy (Netflix)

Este notable mediometraje documental se centra en la esposa de un funcionario de Richard Nixon, una de las principales responsables de la renuncia del entonces presidente tras el escándalo Watergate. En Netflix.

Si se compara con lo que viene sucediendo estos últimos años en los Estados Unidos, Watergate parece un juego de niños. Pero fue el mayor escándalo político de los años ’70 en ese país, un evento tan drástico que obligó a renunciar a un presidente, algo que no pasa demasiado asiduamente allí. Una de las diferencias prevalentes entre lo pasó entonces y lo que sucede con Donald Trump ahora (los dos impeachments y las audiencias actuales) estaba dada por la posibilidad del disenso interno, un quiebre en el partido gobernante que priorizara la verdad por la conveniencia política. Y eso, hoy, no existe más. En THE MARTHA MITCHELL EFFECT aparecen varios ítems que se volverían centrales en el discurso político y social del último medio siglo. En apenas 40 minutos este mediometraje habla de la corrupción política, de los manejos mediáticos, de la misoginia rampante y de un tiempo en el que la verdad era algo que estaba más allá de los intereses partidarios.

Martha Mitchell fue la esposa de John Mitchell, uno de los hombres más cercanos a Richard Nixon, alguien que ocupó diversos cargos a lo largo de sus presidencias. A diferencia de otras esposas de políticos, la parlanchina y locuaz mujer no se contentaba con sonreír para las fotos y hablar de cuestiones sociales (como se les pedía entonces a las mujeres de los políticos) sino que se metía en las discusiones de temas relevantes y solía hasta llamar a los diarios para dar sus opiniones sobre casi todo. Si bien Nixon y su equipo dudaban de su manera de comunicarse con la prensa (el suyo era un gobierno huraño con los medios), aprovechaban su fama para defender sus posiciones políticas con su curioso carisma y enorme sonrisa.

La «bocona» Mitchell, sin embargo, solo les fue conveniente cuando su verborragia iba para el mismo lado que las ideas del Partido Republicano. Pero entonces vino Watergate y, al enterarse Mitchell de lo que sucedió allí, de quiénes estaban involucrados y la aparente decisión del gobierno de hacerlo quedar a su marido como uno de los principales responsables, su esposa se volvió casi una denunciante más, enfrentándose a sus antiguos colegas y amigos y tratando de dejar en claro que los verdaderos jefes de la operación eran los líderes de su propio gobierno. Específicamente, Richard Nixon.


EL EFECTO MARTHA MITCHELL contará de ahí en más el giro político de esta mujer y la manera en que Nixon y su gente fueron armando una campaña para desprestigiar a la dama en los medios, pintándola como una loca, alcohólica, que decía cualquier cosa para llamar la atención, hasta generar que desde todo el arco político se burlaran de ella. En las cintas grabadas por Nixon que se escuchan aquí –y en conversaciones y entrevistas posteriores que la película muestra en off– es más que evidente cómo se fue armando esa campaña para hacer quedar a Mitchell como una «loca» cuando estaba diciendo la verdad de lo que estaba sucediendo.

Tanto los investigadores de Watergate como los famosos periodistas de The Washington Post que más hicieron por avanzar el caso (Bob Woodward y Carl Bernstein) y hasta el propio Nixon consideran que la peculiar Mitchell –una mujer con infinitas contradicciones, cuyo rol en el caso tuvo también un lado de vendetta personal– fue fundamental a la hora de hacerlo caer, ya que una mujer mediática y republicana se transformó en una de las más feroces opositoras al presidente. Y este demasiado breve (uno se queda con ganas de saber más cosas de ella, de su historia y su personalidad) maneja muy bien los archivos de audio, de video y entrevistas a la protagonista para pintarla no solo a ella sino a una cultura misógina que desestimaba (y todavía en muchos casos sigue desestimando) las opiniones de las mujeres en temas políticos importantes.

Pero THE MARTHA MITCHELL EFFECT revela también mucho acerca del cambio de época en lo que respecta a los límites de las mentiras públicas. Hoy, el Partido Republicano en Estados Unidos (y no es el único, sucede en todos lados y en partidos de distintos sesgos ideológicos) se abroquela sosteniendo mentiras probadas en función de aferrarse al poder o a la posibilidad de recuperarlo. Nixon cayó no solo por las investigaciones que revelaron su rol en Watergate sino porque, ante las evidencias, su propia tropa (o parte de ella) decidió quitarle el apoyo. Y algunos, como Martha Mitchell, pagaron consecuencias durísimas por hacerlo.