Estrenos online: crítica de «Yo estuve aquí», de Babak Anvari (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Yo estuve aquí», de Babak Anvari (Netflix)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
05 Sep, 2022 11:37 | comentarios

La nueva película para Netflix del realizador británico-iraní de «Under the Shadows» se centra en un joven que investiga cosas raras que suceden en la casa de un prestigioso juez. Con George MacKay, Hugh Bonneville y Kelly Macdonald. Estreno de Netflix.

Un thriller fallido pero bastante más intrincado y complejo que los habituales que Netflix parece producir a modo de fórmula, I CAME BY es la nueva película del realizador iraní radicado en Gran Bretaña de UNDER THE SHADOWS y WOUNDS. Es un film que no tiene muy en claro su objetivo y no aprovecha del todo sus posibilidades ligadas al suspenso y al terror, pero a la vez se trata de un relato bastante inquietante sobre las desigualdades sociales y económicas, además de ser un retrato bastante duro acerca de las relaciones familiares, especialmente las que existen entre padres e hijos.

YO ESTUVE AQUI es el texto («I Came By«, en el original) que Toby (George MacKay, de 1917) y Jay (Percelle Ascott), dos amigos londinenses, escriben en las paredes de las casas en las que se meten, a modo de politizados grafitis. Los jóvenes entran a hogares de millonarios y poderosos sin intención de robar ni nada parecido, sino como una suerte de manifestación crítica/política que intenta dejar en evidencia los privilegios de algunos y cómo estos pueden ser fácilmente violados, casi como advirtiéndoles que «estamos acá afuera».

Pero la novia de Jay queda embarazada (ambos son hijos de inmigrantes, dato que es relevante) y Toby decide seguir haciéndolo por sí mismo, metiéndose en la casa de Sir Hector Blake (Hugh Bonneville), un respetado, muy conectado y retirado juez con la intención de dejar su «mensaje». Pero al revisar el subsuelo del lugar se da cuenta que allí, bueno, hay cosas raras, de esas que suelen verse en los subsuelos de algunas personas en películas de este tipo. Y decide escapar para luego intentar hacer algo al respecto.


No conviene contar mucho más sobre la trama, ya que la película funciona con giros narrativos constantes, que van cambiando al protagonista principal. Al principio será la historia de Jay, pero luego pasará a centrarse en su madre, Lizzie (Kelly Macdonald), que no se lleva bien con su hijo pero empieza a preocuparse por sus raras actividades. Luego Anvari pasará a mostrar más la vida del tal Blake, incluyendo sus propios conflictos familiares y dando a entender un poco más acerca de su «doble vida». Y en algún momento Jay tomará las riendas del asunto, por motivos que ya se verán.

La hitchockiana estructura narrativa de I CAME BY (decir a qué película de Hitchcock se le parece desde su funcionamiento sería casi un spoiler, por lo cual me abstendré de hacerlo) es enredada y no termina de funcionar del todo bien, especialmente porque los pases entre uno y otro «narrador» no están marcados con la contundencia dramática necesaria. Anvari no aprovecha del todo las posibilidades de suspenso y terror que la propia situación potencialmente genera. Y si la película logra ser por momentos un tanto angustiante es más por lo que sugiere y no cuenta que por lo que se ve.

La sutileza de esa decisión es valiosa en términos creativos, pero no tanto a la hora de crear tensión. Da la impresión que Anvari está más interesado en las repercusiones de los hechos, en el subtexto, que en la intensidad de un relato que se extiende por excesivos 110 minutos. Pese a eso, YO ESTUVE AQUI no es una de esas películas que se olvidan al instante como gran parte de la producción original de Netflix –exceptuando las que presentan como potenciales candidatas al Oscar en los últimos meses de cada año– sino que es una lo suficientemente inteligente y ambiciosa como para ser considerada, casi, como una oportunidad perdida.

Es que el film tiene muchos elementos a favor, empezando por la siempre enervante presencia de MacKay como un chico rebelde que cree que puede shockear a las instituciones con unos grafitis. Si a eso se le suma el veterano Bonneville (PADDINGTON, DOWNTON ABBEY) interpretando a un aristocrático y muy conectado político con un costado siniestro y un pasado familiar oscuro, YO ESTUVE AQUI tiene los elementos justos para convertirse en un thriller perverso y extraño sobre el clasismo, el racismo y los privilegios que protegen a ciertos personajes del mundo político, en este caso, británico. Pero Anvari va y viene entre temas y personajes sin lograr crear del todo el necesario clima creepy que este tipo de trama necesitaría para funcionar realmente bien.

Hay momentos, sin embargo, lo suficientemente fuertes como para generar horror. Espaciados, pero potentes al fin. Dos de ellos (que involucran breves imágenes y son más sugerentes que otra cosa) son lo suficientemente espantosos como para darle al tal Hector y a su «casa del terror» un aspecto decididamente repulsivo, pero Anvari elige casi siempre no ir más allá con ninguno de ellos. Y ese pudor –raro en un film de suspenso y terror– puede ser noble como recurso cinematográfico, pero no termina generando el suficiente espanto y miedo en el espectador. Y al final de todo uno se queda con una serie de personajes, ideas y escenas interesantes en busca de una mejor película.