Festival de San Sebastián 2022: crítica de «Los reyes del mundo», de Laura Mora (Competencia)

Festival de San Sebastián 2022: crítica de «Los reyes del mundo», de Laura Mora (Competencia)

por - cine, Críticas, Festivales
21 Sep, 2022 01:28 | 1 comentario

Cinco amigos que viven en las calles de Medellín parten hacia una supuesta «tierra prometida», con la idea de irse a vivir a la casa de los familiares de uno de ellos en medio del campo. Pero las cosas se complican en esta «road movie» que habla de la historia de violencia en ese país.

Entre el realismo y la fábula –o el más oscuro cuento de hadas– funciona LOS REYES DEL MUNDO, la nueva película de la realizadora colombiana cuya opera prima, MATAR A JESUS, tuvo una importante repercusión y varios premios internacionales en 2017. De modo similar a otros films colombianos de este mismo año (tanto LA JAURIA como UN VARON se exhiben aquí en Horizontes Latinos tras su paso por Cannes), la película de Mora se centra en un grupo de jóvenes que vive en los márgenes, cerca o directamente adentro de un mundo de delincuencia y conflicto con la policía o las autoridades. Y si bien Mora inicia su historia de un modo muy cercano a aquellos, de a poco la película va encontrando un modo propio, volviéndose una mezcla de relato iniciático con road movie y, sí, una suerte de «Peter Pan» en medio de un país tenso que aún lidia con las historias más oscuras de su pasado.

Rá es un chico que ha crecido en las calles de Medellín. Buena parte de su tiempo lo pasa con sus amigos, hermanos casi, que viven en similar situación de precariedad y llevan nombres como Culebro, Sere, Winny y Nano. Viven de lo que consiguen, lo que roban, lo que les dan, y duermen dónde y cómo pueden, confiando en la solidaridad y a veces en el descuido de los extraños. Pero en el fondo tienen un plan. Complicado e improbable, pero plan al fin.

Es que Rá tiene unos papeles que lo acreditan como dueño de unos terrenos que pertenecieron a su abuela, una mujer desplazada de su tierra en medio de los conflictos políticos colombianos, décadas atrás. A partir de un proceso oficial de restitución de tierras a desplazados y a sus familiares, el adolescente ha conseguido la posesión de ese lugar, en un alejado pueblito en el que creció su familia, generaciones atrás. Y si bien una cosa son los papeles y otra muy distinta la realidad concreta, Rá convence a sus amigos de dejar esa «mala vida» que llevan en las calles de Medellín y partir hacia esa tierra prometida, viajando como sea, del modo en el que consigan hacerlo.


LOS REYES DEL MUNDO narrará la historia de ese complicado y violento viaje, de las personas con las que se encuentran, de las que se solidarizan con ellos, los que intentan quedarse con lo de ellos y los que los enredan en más y más problemas legales. A la vez, surgirán las diferencias y peleas internas, dentro del mismo grupo, ya que no todos ven las cosas del mismo modo y hay conflictos respecto al liderazgo. Lo que para unos es un viaje de amigos en torno a un destino soñado –una vida alejada de la violencia urbana a una especie de imaginario paraíso sobre la Tierra– para otros es la posibilidad de sacar algún tipo de ventaja, especialmente en función de lo que les va sucediendo on the road.

De a poco la película empieza a escaparse del realismo inicial y a correrse hacia esa zona un tanto más enredada que bordea con el realismo mágico. Sin caer del todo ahí, LOS REYES DEL MUNDO empieza a habilitar más y más el costado de la «fábula» que está ligada al viaje de los chicos, y las situaciones tensas y violentas que viven cobran características bastante distintas a las iniciales. Como sucede en muchas road movies (APOCALYPSE NOW es un claro caso), la tortuosa experiencia del viaje, de la supervivencia, va alterando la percepción de la realidad. Y en un momento nadie tiene muy en claro los límites entre una cosa y otra.

En su segunda mitad, la película pierde parte de la potencia de crónica urbana que traía en un principio, entrando en terrenos más claramente metafóricos y no tan logrados narrativamente. Más allá de esa desviación de la ruta elegida –una que no es un error sino que es consecuente con la propuesta tal como fue pensada–, LOS REYES DEL MUNDO pone en el mapa cinematográfico mundial a otra película colombiana reciente que trata de pensar las maneras en la que esa «historia de violencia» que dominó al país durante décadas sigue afectando las vidas de los jóvenes de hoy. Por más «reparaciones» que se intenten hacer con leyes de improbable cumplimiento, las cosas no cambian de un momento a otro. Por ahora, al menos, parece que la mejor salida a la más cruda realidad pasa por la imaginación.