Estrenos online: crítica de «Matilda de Roald Dahl: el musical», de Matthew Warchus (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Matilda de Roald Dahl: el musical», de Matthew Warchus (Netflix)

Esta película es una adaptación al cine del musical basado en la novela de Roald Dahl acerca de una chica muy inteligente que va a un colegio manejado por una directora temible. Estreno de Netflix.

El recorrido de esta versión de MATILDA para llegar al cine a esta altura son habituales. Primero fue, claro, una novela de Roald Dahl, publicada en 1988, poco antes de que el escritor de CHARLIE Y LA FABRICA DE CHOCOLATE falleciera, en 1990. En 1996 Danny DeVito dirigió una divertida y oscura versión de la novela, protagonizada por Mara Wilson y el propio actor/realizador, mudando la historia de Inglaterra a los Estados Unidos. En 2010 se estrenó –primero en Londres y luego internacionalmente– un musical basado en el mismo libro de Dahl. Y lo que llega ahora a Netflix es una versión cinematográfica de ese musical en el que la historia regresa a su «hogar» británico,

Menos densa en su tono aunque no en su historia, y más colorida que la versión anterior, MATILDA DE ROALD DAHL, EL MUSICAL –tal es su título completo aquí– es un artefacto pop hiperactivo y generoso, amable y luminoso pese a estar contando una trama que, en el fondo, es bastante oscura y bordea lo terrible. Se trata de una adaptación que conserva las características del musical pero que se ha convenientemente adaptado al formato cinematográfico, con muchos más diálogos, escenarios, exteriores y situaciones muy alteradas respecto al original, de la que sí conservó buena parte de sus números musicales.

Por momentos, MATILDA parece un musical de Baz Luhrmann para toda la familia, con ese tipo de extravagante exageración que caracteriza a las películas del director de MOULIN ROUGE. Desde la dirección de arte, el diseño de producción, el vestuario y la fotografía, todo aquí tiene las características de una piñata infantil, pero una que de a poco se va oscureciendo en función de los personajes que aparecen y las características que toma la historia. Y ahí es donde tendrá un rol fundamental Emma Thompson, en la que quizás sea la caracterización más rimbombante de toda su carrera.


Matilda (Alisha Weir) es una chica muy pero muy inteligente que crece en una familia que no le presta ninguna atención. Su padre y su madre (Stephen Graham y Andrea Riseborough) la ignoran –no va a la escuela, básicamente, porque se olvidan de mandarla; su padre la llama «boy»— y la chica se educa leyendo libros por su cuenta en una biblioteca ambulante. Finalmente convencen a sus progenitores de mandarla a la escuela y allí queda claro que está mucho más avanzada y es más inteligente que todos sus compañeros, pero también que tendrá que lidiar con una inesperada y muy desagradable enemiga, la directora de ese establecimiento, Miss Trunchbull, que Thompson interpreta como si fuese un personaje de una película de Terry Gilliam: tan irreconocible como excesivo, una especie de cartoon que cobra vida.

Es así que entre canciones, coreografías y cuentos, Matilda va atravesando esa complicada experiencia escolar, en la que por suerte tiene el apoyo de Miss Honey (Lashana Lynch), la maestra que nota la capacidad de la niña y trata de defenderla de la brutal Trunchbull. Los temas de Tim Minchin son tradicionales y efectivos (algunos, no todos), las coreografías son más que intensas y los chicos (la mayoría de los actores/bailarines/cantantes deben rondar los 10-12 años) las hacen como si hubieran nacido para esto. Los cuentos, finalmente, están relacionados con una historia que Matilda le cuenta a Mrs. Phelps, la bibliotecaria (Sindhu Vee), en bloques que se irán extendiendo a lo largo del film y que luego se conectarán con la trama principal.

En algún momento Matilda desarrollará algunas habilidades extra y allí la película dejará un poco de lado su brillantina pop para meterse, de una manera un tanto innecesaria, en el mundo de los efectos especiales y las escenas de acción, haciendo que la última media hora del film pierda un poco la lúdica sensibilidad de lo visto hasta el momento. Pese a esos problemas y una extensión un tanto desaforada de más de dos horas, MATILDA EL MUSICAL es un muy buen aporte al género y una relectura moderna, pero no excesivamente marcada por la época (ya verán en qué aspectos) de una historia que ya se transformó en un clásico de la literatura, el cine y el teatro infantil.