Estrenos online: crítica de «Salvaje», de Trevor Frost y Melissa Lesh (Amazon Prime Video)

Estrenos online: crítica de «Salvaje», de Trevor Frost y Melissa Lesh (Amazon Prime Video)

Este documental se centra en dos jóvenes con difíciles historias de vida que viajan al Amazonas en Perú para dedicarse a rescatar a pequeños animales huérfanos. En Amazon Prime Video.

Qué lleva a un joven de poco más de 20 años a dejar su vida, internarse en el Perú amazónico y vivir a cinco horas de cualquier contacto con otro humano solo en compañía de un ocelote al que cuida y «cría»? WILDCAT (SALVAJE) explora a ese personaje y a esa experiencia fascinante y a la vez traumática. Estrenada por Amazon Prime Video y «vendida» con el aspecto de un documental sobre la naturaleza tipo los de National Geographic en realidad es una cosa bastante diferente. Sí, tiene bellas y fuertes imágenes de la supervivencia del animal en medio de la selva tropical, pero en el fondo es un drama psicológico sobre un ex combatiente en busca de la más peculiar de las redenciones.

Harry Turner es el protagonista, un joven británico que vivió duras experiencias cuando fue a la guerra en Afganistán y volvió a su casa psicológicamente dañado, con el llamado TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático) e ideaciones suicidas. Para salir de esa situación decidió irse al Amazonas, donde empieza a involucrarse con científicos que allí se dedican al cuidado de animales recién nacidos y huérfanos para reintroducirlos a la vida natural. Harry se dedicará entonces a «enseñarle» a un ocelote bebé a sobrevivir en la naturaleza.

No lo hará del todo solo. Una agrupación que se dedica al rescate de estos animales funciona allí y la lidera una joven estudiante de doctorado estadounidense llamada Samantha Zwicker. La chica conecta rápidamente con Harry –ella también tiene unos cuantos traumas familiares encima– y colabora con él en la larga y compleja tarea de cuidar al ocelote, evitar a los cazadores y protegerlo de animales más salvajes y feroces durante 18 meses. Luego de eso, consideran, el animal ya está listo y preparado para valerse por sí mismo en la naturaleza.


El proceso será complicado y tendrá sus problemas que no conviene adelantar. Pero los realizadores insertan este proceso en el marco de lo que no es otra cosa que un drama psicológico con formato de documental de observación (de esos que hacen dudar y preguntarse sobre el rol de los documentalistas en ese espacio en apariencia «solitario») acerca de los problemas de Harry en su intento de redimirse personal y emocionalmente de las duras situaciones que atravesó en su vida.

Samantha será un personaje importante también, una chica más centrada y con mayor rigor científico que trata de trabajar con alguien cada vez más inmanejable, que lleva las emociones a flor de piel y que se involucra en el cuidado del animal de una manera «peligrosa» para su estabilidad mental. Su historia y su personalidad harán que la tarea le sea especialmente complicada, dificultando a la vez el trabajo en común con ella.

Otro ángulo importante de WILDCAT/SALVAJE que la película deja un poco en segundo plano para seguir a Harry y sus problemas es el contexto de la deforestación y los abusos humanos contra la vida silvestre en la zona. Esa militancia –más orgánica de parte de ella, un tanto más casual de parte de él– les da a los personajes una nobleza particular, en especial a Harry, un típico chico perturbado que podría haber «enfocado» sus más violentas y autodestructivas tendencias de otras, menos recomendables, maneras.

Un film que retrata un proceso intenso de curación y redención con sus peligros y potenciales contratiempos (el ocelote será chiquito y simpático, pero crece y es, a fin de cuentas, un animal carnivoro), SALVAJE hace recordar por momentos a GRIZZLY MAN, de Werner Herzog, una película muy superior centrada también en la bella pero complicada relación entre un hombre y una criatura salvaje. Acá se siente de modo un tanto evidente el «armado» de la película, la escritura de un guión con todos los puntos de giro y conflictos esperables en un drama de este tipo. Funciona, sí, pero acaso de una manera demasiado manipulada.

En ciertas escenas uno se pregunta por el rol de los documentalistas en el rodaje. Si bien hay escenas filmadas por Harry y por Samantha, es evidente en varios momentos que hay más gente allí. Y ante determinadas situaciones uno siente que los realizadores cruzan el límite entre la observación y la explotación. No todo lo que puede ser filmado debe serlo. A veces, el artista debe entender que hay cosas más importantes que lograr una escena de alto impacto. Y que lo más importante no pasa por el plano conseguido sino por la salud (física y/o mental) de las personas que viven en esa cosa difusa y peligrosa llamada realidad.