Series: crítica de «Madoff: el monstruo de Wall Street», de Joe Berlinger (Netflix)

Series: crítica de «Madoff: el monstruo de Wall Street», de Joe Berlinger (Netflix)

Esta serie documental cuenta, mediante entrevistas y reconstrucciones, la saga del inversor que estafó a miles de personas por más de 60 mil millones de dólares. Estreno de Netflix.

Esta reunión podría haber sido un email«, es una de las frases/memes que surgieron en la pandemia –época en la que a todo el mundo se le daba por hacer zooms para cualquier cosa que podía resolverse más fácilmente– para instalarse. Pensaba en esa frase mientras veía MADOFF: EL MONSTRUO DE WALL STREET, la serie documental de cuatro episodios que estrenó Netflix. Y no me refiero a que podría haber sido una película, típica queja de los que consideramos que muchas series son films estirados hasta el hartazgo. No. La historia de la estafa de Bernie Madoff es lo suficientemente compleja como para ameritar una serie, más aún si se la pone en contexto. El problema de la serie documental dirigida por Joe Berlinger es que, básicamente, podía haber sido un podcast.

Dicho de otro modo: la historia es atrapante, llena de vueltas, complicaciones, dramas y tragedias como para ser contada y representada de muchas maneras. Se han hecho libros, películas de ficción (una de Barry Levinson, EL MAGO DE LAS MENTIRAS, protagonizada por Robert De Niro y Michelle Pfeiffer, está disponible en HBO Max) y documentales por lo que, a casi 15 años de la revelación de la estafa, uno esperaría algo diferente y novedoso. En lo temático o en lo formal. Pero eso no sucede. Se trata de una serie documental de entrevistas a una veintena de personas involucradas en el caso y el resto del «material» son escenificaciones y reconstrucciones con actores que acompañan esas entrevistas, siempre en silencio y muchas veces en cámara lenta.

Si bien el director de BROTHER’S KEEPER, METALLICA: SOME KIND OF MONSTER y la saga de series CONVERSACIONES CON ASESINOS entrega algunos guiños para justificar ese formato (algo ligado a las mentiras y falsedades que ocultaba la empresa de Madoff) y, en un par de momentos, juega con esa elección, al final no solo termina agotando como opción estética sino confundiendo en lo que respecta a las apariencias de los involucrados. Creo, luego de ver sus cuatro episodios, que tengo en la cabeza más las caras de los actores que de las personas reales que lo protagonizaron. Si bien muchas series documentales usan ese tipo de reconstrucciones aquí y allá para no dejar largos y aburridos planos de gente hablando y a falta de mejores materiales, MADOFF lo hace de una manera agobiante, a tal punto que por momentos cuesta mirarla.


Y eso me lleva a hablar del podcast. Si no se cuenta con muchas imágenes, hay hoy una gran industria de podcasts a la que esta misma historia se podría haber sumado, sin tener que rellenar todo con reconstrucciones y, básicamente, con los mismos testimonios a los que solo habría que agregarle alguna incómoda voz diciendo quién es el que habla. Más allá de esa diferencia –hay algunas otras, pero son menores– bien podría haber sido un relato solo en audio. Hagan la prueba (si entienden inglés o la ven doblada) de dejar de verla por momentos y solo escucharla. No hay, realmente, muchas diferencias.

Más allá de eso, la historia del hombre que creó y sostuvo una «estafa Ponzi» millonaria (al descubrirse se consideraba que Madoff manejaba inversiones valuadas en más de 60 mil millones de dólares) durante décadas es fascinante por dónde se la mire, ya que revela muchos de los males que afectan a la versión más salvaje y desregulada del capitalismo. Por más de 40 años Madoff mantuvo, en paralelo, dos empresas. Una, más pública, en la que vendía y compraba acciones, que lo llevó a ser un miembro respetado de Wall Street. Y otra, oculta, en la que supuestamente invertía dinero de personas y empresas generando suculentos réditos. Pero eran inversiones que nunca hacía e intereses que devolvía solo a partir del dinero que ingresaba de nuevos capitales.

La serie cuenta en detalle el crecimiento de la empresa, su consolidación, los socios que fueron apareciendo, las investigaciones de las que fue sujeto y, finalmente, su estrepitosa caída en plena crisis económica del 2008 cuando su sistema no pudo sostenerse ya más. Pasaron, además, muchas otras cosas que seguramente sabrán los que vieron algunas de las películas o leyeron libros sobre Madoff pero que no adelantaré aquí para no spoilear lo mejor que tiene la serie. Es que si visualmente no hay mucho que apreciar, lo único relevante es la historia en sí. Y esta tiene todos los condimentos de una «tragedia americana», con algunos hechos que sucedieron después de la caída de Madoff que le agregan una cuota más humana que estrictamente económica.

El ángulo humano, de todos modos, atraviesa la serie. Si algo impactó en el caso Madoff es que fue una estafa con caras visibles: las de los damnificados, miles y miles de familias que «invirtieron» en algunos casos los ahorros de sus vidas en este hombre que prometía intereses del 9 o 10 por ciento anual y quien, al menos según los papeles (falsos) que presentaba, nunca se equivocaba a la hora de colocar sus dineros. No todos los inversionistas eran familias de clase media o jubilados inocentes que le dieron sus ahorros. Ya se verá que hubieron muchos otros, millonarios, que entraron en el sistema y sostuvieron esta «mentira» demasiado tiempo, responsabilidad que también le cabe a los «reguladores» de Wall Street.

La serie deja en claro que fue todo un sistema el que permitió que alguien como Madoff existiera y funcionara, implicando a muchas otras personas y entes como partícipes de la estafa. No solo eso: otras instituciones bancarias centenarias destruyeron las vidas de millones de personas en la crisis de 2008 y no pagaron las consecuencias que sí pagó «el monstruo» y su familia, quizás porque no había una cara visible a la que responsabilizar en esos casos. Eran «edificios», como bien dice uno de los tantos entrevistados aquí, instituciones que siguen funcionando en Wall Street como si nada hubiera sucedido. Lo de Madoff sucedió y puede volver a suceder, también deja claro el documental. Y que el sistema se desplome de un día para el otro, también.