Estrenos online: crítica de «Apex», de Baltazar Kormákur (Netflix)

Estrenos online: crítica de «Apex», de Baltazar Kormákur (Netflix)

Tras perder a su marido, una escaladora experimentada enfrenta a un depredador sádico en la naturaleza australiana, convirtiendo su lucha por sobrevivir en un juego brutal. Estreno de Netflix.

Thriller de supervivencia que es, a la vez, un poco Deliverance y otro poco cualquier película genérica de persecución, Apex es exactamente lo que aparenta ser desde su primer minuto. O, mejor dicho, desde que termina la clásica escena inicial que las películas de Netflix tienen que tener, casi por contrato, para atrapar al espectador de las narices desde el arranque. Todo empieza como un film de alpinismo que en realidad no es pero que así presenta a la protagonista y su circunstancia.

Charlize Theron encarna a Sasha, quien junto a su marido (Eric Bana) escalan una montaña en circunstancias más que peligrosas. Ella siempre es la que parece estar más en riesgo, pero la tragedia termina siendo al revés y es él quien perece en la escalada. Meses después, Sasha está viajando sola en un coche por las rutas polvorientas del soleado interior australiano sin imaginarse que los humanos pueden ser más problemáticos que la naturaleza. Se ve que el personaje no ve muchos thrillers de ese país.

Sasha, intrépida y outdoorsy, hace kayak nivel mil de dificultad en la zona y de milagro no se estampa con algunas de las cientos de formaciones rocosas, pero le será más difícil lidiar con unos muchachones australianos que tienen cara de comer canguros en el desayuno. Hay un par de tipos agresivos que la miran como ese tipo de personajes miran a las mujeres solas en ese tipo de películas, pero está a la vez Ben (Taron Egerton), que parece más amable y comprensivo con ella, cuidándola casi de los otros machirulos que la rodean.

Sabrán, amigos, que eso es una trampa. Y que el (no tan) bueno de Ben pronto estará tratando de jugar al gato y al ratón con Sasha, de una manera perversa, violenta y sádica. No se imagina, claro, que la chica (bah, señora) tiene sus recursos para sobrevivir y que no es otra típica turista perdida que trata de usar el Google Maps en medio de un bosque. Y ella no sabe, tampoco, que él es todavía más extraño de lo que de por sí parece. Y de ahí en adelante, a correr se ha dicho. Y a pelear. Y todo de vuelta otra vez.

Baltazar Kormákur (Everest, A la deriva) combina experiencia y drones, mucho CGI para hacer colgar a Theron de lugares imposibles y para evitar que se parta en pedazos en el río, en el bosque o en la montaña. Egerton, una vez que revela su verdadera máscara siniestra, es un personaje monstruoso de manual, por lo que no hay mucho más allí que ver cómo paisaje, naturaleza y violencia hacen lo suyo hasta que la breve película –de poco más de 95 minutos– termina y se olvida tan rápido como nosotros nos olvidamos de las dos o tres escenas en la que actuaba Eric Bana.