Series: reseña de ‘El Halcón’ (‘The Hawk’), de Will Ferrell, Harper Steele y Chris Henchy (Netflix)

Series: reseña de ‘El Halcón’ (‘The Hawk’), de Will Ferrell, Harper Steele y Chris Henchy (Netflix)

por - Críticas, Estrenos, Online, Series, Streaming
16 Jul, 2026 03:55 | Sin comentarios

Una veterana estrella del golf intenta regresar al circuito principal mientras lidia con tensiones familiares, en especial la rivalidad con su hijo, hoy exitoso jugador.

En The Hawk, el espíritu de las comedias deportivas protagonizadas por Will Ferrell permanece, pero el humor no es tan convincente como en otros de sus clásicos. Quizás sea por el formato serial —que torna cansinos y repetitivos algunos gags o peculiaridades que serían efectivas en una película— o tal vez, simplemente, por el hecho de que el propio modelo que él mismo ayudó a instalar empezó a volverse una fórmula. Un poco Happy Gilmore, otro tanto Stick y con muchas de las características situaciones bizarras tan propias del estilo del comediante, El Halcón es una comedia sobre el mundo del golf que, como el deporte que representa, puede volverse tedioso con el correr de los hoyos.

El actor de Talladega Nights encarna aquí a Lonnie Hawkins, conocido como «The Hawk», un golfista que fue muy famoso décadas atrás pero que, un poco veterano, ya se dedica a competir en giras menores al famoso PGA Tour en el que están las principales figuras de ese deporte. Pero lo más característico de The Hawk pasa por su personalidad, su aspecto, sus atuendos y su exuberante presencia en un deporte caracterizado por la sobriedad, la corrección y algo así como un atildado respeto. Hawk es todo lo contrario: grita, baila, moviliza al público cual futbolista y tiende a cometer errores de «etiqueta» todo el tiempo. Eso lo ha transformado en un favorito del público y casi una broma para los golfistas más serios.

El eje central de la serie pasa por la relación/rivalidad que tiene con su hijo Lance (Jimmy Tatro), que es un golfista profesional de la PGA al que ahora le va mucho mejor que a él. Y a The Hawk, que es egoísta y competitivo a más no poder, no le gusta nada eso. La relación entre ambos es tirante, lo mismo que con la madre de Lance, su ex esposa Stacy (Molly Shannon), que tiene un nuevo pretendiente. En el medio de los intentos de Hawkins por volver al tour grande —para eso debe ganar cuatro torneos de una competencia menor—, la serie se ocupará de su relación con una nueva caddie (la comediante Fortune Feimster), con un potencial rival que es la gran figura del torneo (Luke Wilson), con empresarios, competidores, ex parejas y más. Pero lo principal pasará por sus tensiones con Lance, casado con una ambiciosa influencer (Katelyn Taver) y alguien que también tiene sus problemas y secretos.

The Hawk está planteada como una comedia deportiva bizarra en la mejor tradición ferrelliana, con inserts musicales, momentos absurdos, destrucciones de lugares por doquier y una larga cadena de escenas con específicas referencias —a marcas, a personajes de la reality TV, a cadenas de restaurantes— que parecen más guiños a sus fans, o compromisos comerciales, que otra cosa. Un dato importante es que la serie está producida por la propia PGA, la asociación de golfistas de los Estados Unidos, y en algún sentido puede verse como una gran operación comercial en la que el comediante participa y a la que trata de sacarle el mayor jugo posible, aún burlándose de algunas de sus más aburridas tradiciones. Es que si algo quiere la asociación es mostrar que el gol puede ser cool, divertido, moderno. Y la serie funciona en ese sentido.

Su carácter de objeto promocional no necesariamente tiene que ser un impedimento para su calidad —hoy en día muchas series y películas lo son—, pero El Halcón falla igualmente porque su idea le queda un poco corta a su desarrollo. La serie en sí no es mucho más que un personaje simpático y extraño de los que Ferrell ya hizo en películas como Blades of Glory y su gracia se va consumiendo rápidamente con el correr de los episodios. Promediando la serie (son diez episodios de una media hora cada uno), da la impresión que ya no hay mucha cuerda para tirar más que seguir tratando de meter a The Hawk en situaciones cada vez más estrambóticas. Algunas funcionan bien, pero a la larga hay más bogeys que birdies en la temporada. Y así no se ganan demasiados torneos.

Pese a eso, hay muchos momentos simpáticos que parecen surgir de la inspiración del propio Ferrell, que por momentos parece improvisar algunas de las salidas más graciosas de su personaje, que se dan en algunos diálogos con su caddie (Feimster es una reconocida comediante de stand up), en las escenas que tiene con su habitual partenaire Shannon y en otros momentos y ocurrencias aisladas. Pero son pocas y muy espaciadas como para sostener una narración que se extiende por casi 300 minutos (cinco horas o la duración de tres películas promedio) y que se va quedando sin energía con el correr de los episodios. Así, lo que al principio parece simpático termina pareciéndose demasiado a un grupo de actores haciendo esfuerzos desesperados por sacar alguna risa a los espectadores. No por nada Happy Gilmore o Semi-Pro son solo películas: es un tipo de humor que funciona mucho mejor en formatos más breves.