Estrenos online: crítica de ‘Unabomber’, de Janus Metz (Netflix)

Estrenos online: crítica de ‘Unabomber’, de Janus Metz (Netflix)

por - cine, Críticas, Estrenos, Online, Streaming
26 Sep, 2026 12:05 | Sin comentarios

Un joven Ted Kaczynski se enfrenta a un psicólogo de Harvard que lo somete a experimentos secretos, mientras una agente del FBI, décadas después, se acerca al hombre en el que se convertirá. Con Russell Crowe, Jacob Tremblay y Shailene Woodley.

Los que tenemos recuerdos de los años ’90 guardamos en algún lugar oscuro de nuestra memoria la figura del llamado Unabomber, personaje que supo aterrorizar a la gente por su extravagante y peligrosa manera de matar personas: enviando explosivos por correo. Como se muestra en la escena inicial de este film, el hombre ponía bombas dentro de paquetes, los enviaba por correo postal y, cuando alguien abría alguno de estos envíos en su casa, volaba por los aires. Si bien no mató a demasiada gente —se estima que murieron tres personas y otras 23 fueron heridas en 16 atentados, siempre en los Estados Unidos— su fama trascendió. Quizás más por su personalidad, sus motivaciones y su modus operandi que por otra cosa.

Si bien hay muchos documentales armados a partir de distintos aspectos de su figura —es un clásico personaje de los productos derivados del universo del true crime—, también hay especio para películas de ficción que especulan sobre algunos aspectos no del todo analizados o conocidos de su vida. A través de dos tiempos paralelos, lo que Unabomber hace es contar, por un lado, los supuestos inicios o traumáticas situaciones que pueden haber originado sus odios y rencores, y por otro, los pasos que precedieron a su captura. Dicho de otro modo: los crímenes en sí son pasados por alto, se los da ya como material conocido, cosa juzgada.

En ese sentido, el film del danés Janus Metz (Borg vs. McEnroe) propone dos películas en una que se entrecruzan constantemente sin demasiado motivo real. Una tiene lugar a fines de los años ’50 y principios de los ’60 mientras que la otra transcurre en 1996, cuando el FBI ya llevaba años dedicado a la búsqueda e intento de captura de este misterioso sujeto. En el pasado, lo que aquí se cuenta es el paso de Ted Kaczynski —así se llamaba, falleció en 2023— por la Universidad de Harvard, donde conoció al profesor Henry Murray (Russell Crowe), que lo fue usando como conejillo de indias para un experimento psicológico real (llamado MK ULTRA) que fue generando en él las frustraciones que, según esta versión de los hechos, derivaron en los ataques que por lo general tenían como destinatarios a personas de poder en el campo del conocimiento y la tecnología.

Un joven intenso y bastante neurótico (encarnado por el hoy adolescente Jacob Tremblay), con ideas filosóficas anarquistas y anti-autoritarias muy definidas, Kaczynski se fue enfrentando a Murray y a su asistente Christiana Morgan (Annabelle Wallis) que lo confundían y, finalmente, humillaban sin tomarlo en serio como él creía que debía serlo. Si bien el hecho fue real y Ted fue parte de esos experimentos, muchos han dicho —incluyendo el propio Unabomber— que no son esenciales para entender su radicalización política y su cambio de vida, que empezó con un alejamiento de la sociedad civil para vivir en una cabaña alejada de todo en Montana y desde allí enviar sus misivas asesinas.

La historia de esos experimentos se va intercalando con los intentos (bastante ficticios, ya que el personaje no existió como tal) de una investigadora del FBI llamada Joanne Miller (Shailene Woodley), que en esta versión es la que más hace para llevar la búsqueda a buen puerto, ya que la mujer está convencida que el Unabomber no es ninguno de los sospechosos posibles y empieza a dar con él a partir de seguir la pista ideológica-filosófica. Ese ángulo aparece cuando Kaczynski decide enviar un manifiesto político a los medios, que se lo publican, dando a conocer los motivos ideológicos de sus crímenes. Tirando de ese hilo Miller llega al hermano del Unabomber y lo demás es historia.

Unabomber es ese curioso tipo de película que no le sirve mucho a ningún público en particular. Los que conocen el tema verán cosas que ya saben más otras que seguramente los fastidiarán por lo poco fiel que la película es a lo que se ha reportado acerca del caso. Y los que no conocen su figura, aquí se deja de lado buena parte de lo esencial, que pasa por sus crímenes pero, más que nada, por la radicalización ideológica que lo llevó a vivir en la más absoluta soledad, enojado por la manera en la que la revolución tecnológica y el progreso industrial destruían al hombre y al medio ambiente.

Para los que sabemos la historia de manera casual, la película tampoco ofrece demasiados elementos para sostener nuestra atención, ya que sus cambios temporales y sus «descubrimientos» no se sienten como demasiado relevantes. La película crece cuando está Crowe en escena, más que nada por la presencia imponente y el carisma del actor, quien le da al asunto una densidad que tiende a desaparecer cuando él no está delante de las cámaras. Tremblay es un buen actor pero aquí solo registra como un adolescente nervioso, tenso y bastante frustrado por la falta de respeto que los adultos de Harvard tienen respecto a sus para él innovadoras y revolucionarias ideas. Y Woodley no puede hacer milagros con un agente del FBI que parece armado por una IA alimentada a base de personajes similares.

Hay temas ligados a la vida y a las ideas de Kaczynski que la película no explora lo suficiente y que quizás hoy sean más relevantes que los detalles psicológicos de sus crímenes o los específicos de su captura. Si bien la película desliza, en segundo plano, que muchas de las críticas que el hombre hacía a la sociedad en la que vivía, al menos fuera del contexto problemático en el que las hizo, no eran del todo absurdas, no se profundiza demasiado al respecto. Frases como «dejamos que la tecnología se apodere de nuestras vidas voluntariamente» hoy seguramente resonarían de una manera aún más potente que treinta años atrás. Meterse en ese inquietante universo de sentido requiere de una película más sutil e inteligente que este convencional subproducto del true crime.