Series: reseña de ‘La mentira perfecta’ (‘De Eetclub’), de Dorien Goertzen (Netflix)

Series: reseña de ‘La mentira perfecta’ (‘De Eetclub’), de Dorien Goertzen (Netflix)

por - Críticas, Estrenos, Online, Series, Streaming
10 Sep, 2026 04:21 | Sin comentarios

Tras mudarse a Bergen, Karen entra en un exclusivo círculo de amigos, pero un incendio mortal revela secretos, mentiras y peligros inesperados. Disponible en Netflix.

A principios de los años 2000, la novela neerlandesa El club gastronómico se volvió un éxito de ventas a partir de una trama que, a partir de las series de plataformas, se volvió casi una convención: el policial que transcurre entre grupos de amigos adinerados que esconden secretos entre sí, hoy popular en decenas de productos derivados de Big Little Lies. Aquella novela se llevó al cine en una película de 2010 y hoy llega en una versión serial, también neerlandesa. Lo cierto es que lo que en un momento pudo haber sido relativamente original, hoy es un lugar común de la ficción policial serializada. Y eso la convierte en algo previsible y poco original: la clásica serie «para mujeres» que incluye caros vestuarios, casas lujosas, tragos coloridos, affaires amorosos y algún que otro picante crimen dando vueltas por ahí.

La serie se cuenta en tres tiempos. El primero, es la declaración ante la policía de Karen (Loes Haverkort), a partir de la muerte un tanto sospechosa al incendiarse su casa de un tal Evert, un miembro del grupo de amigos que ella integra y que se autodenomina «El club de las cenas». A partir de sus declaraciones se armarán los otros dos tiempos principales del relato: uno contará cómo se inició todo y se llegó hasta la muerte de Evert mientras que el otro narrará cómo el grupo va lidiando con esa muerte y las sospechas que aparecen respecto a si fue casual o si pudo haber alguien más involucrado en su muerte.

Así conoceremos la historia de ese grupo a partir de la mirada de Karen, la recién llegada a la ciudad holandesa de Bergen, un enclavo caro y exclusivo de ese país. Allí, su amiga Hanneke (Rifka Lodeizen), la introduce y suma a un grupo que integran cuatro parejas. Salvo Karen y su marido Michel (Teun Luijkx), los demás son millonarios y se comportan como tales: casas lujosas, muchos gastos, fiestas y cierto descontrol. Ellos se suman al asunto pero es claro que tienen más dificultades con el dinero. De a poco empiezan a aparecer posibles problemas entre todos ellos ligados a supuestas infidelidades. Unos y otros (no spoilearemos aquí) se cruzan romántica y sexualmente de manera tal que cualquiera de esas combinaciones puede resultar en una fatalidad. Y, además de eso, hay algunos asuntos comerciales y empresariales que tener en cuenta.

Entre fiestas, piscinas, eventos, partidos de tenis y copas de vino o coloridos tragos van pasando los episodios, habilitando a que el espectador sospeche de prácticamente todos los protagonistas. Además de los citados hay que mencionar a la pareja que componen Simon y Patricia, y a Babette, la esposa (ahora viuda) de Evert. Y serán también relevantes, más temprano que tarde, los hijos de varios de ellos. Pero nada es demasiado inquietante en cuanto al misterio, más que observar una sociedad como la holandesa en la cual la aparente calidez de las personas disimula una larga serie de secretos y mentiras que preferirían que nadie se entere. Aquí, previsiblemente, lo que más importa —acaso lo único— son las apariencias.

En un zona gris entre el policial y la telenovela, entre el drama romántico y el thriller criminal, La mentira perfecta termina pagando el precio de sus imitaciones. Veinte años después de haber aparecido y convertido en un best seller, hoy no logra diferenciarse demasiado de las decenas de imitadoras del formato. A tal punto es así que no llamaría la atención ver una remake estadounidense de esta misma trama. Que es un poco distinta a las demás, pero en el fondo extremadamente igual. Solo cambian algunos nombres y circunstancias.