Venecia 2026: crítica de ‘The City of the Living’ (‘La città dei vivi’), de Edoardo Gabbriellini (Orizzonti)

Venecia 2026: crítica de ‘The City of the Living’ (‘La città dei vivi’), de Edoardo Gabbriellini (Orizzonti)

por - cine, Críticas, Festivales
04 Sep, 2026 11:46 | Sin comentarios

Un joven de un suburbio romano lleva una vida familiar tranquila de día y desaparece de noche, persiguiendo algo que no sabe nombrar. En competencia en la sección Orizzonti.

Una vida normal. Eso es lo que parece tener Luca (Emanuele Maria Di Stefano). Con sus problemas y complicaciones, con sus zonas grises, pero nada por fuera de lo que pueda tener que atravesar un joven de 23 años que vive en un suburbio popular de las afueras de Roma. Hijo adoptivo de Silvana y Giuseppe Varani (encarnados por Simona Senzacqua y Valerio Mastandrea), con los que todavía vive, Luca está intentando con pocas ganas terminar la escuela secundaria. Tiene una novia, Marta (Gaia Merlonghi), a la que lleva a su casa familiar, y que conoce y se lleva bien con sus padres. Y ayuda a su papá trabajando en el carro de dulces y regalos que Giuseppe maneja. Pero algo, da la impresión, no termina de cerrarle ahí.

La città dei vivi se ocupará de contar, metódicamente, su vida. De a poco iremos viendo que Luca tiene algunos lados más oscuros. Por momentos se pone innecesariamente agresivo y cruel con Marta, pero después se arrepiente y le pide perdón. Y tiene una tendencia a irse por las noches, casi desaparecer del mapa, como en busca de aventuras en la vecina Roma. Gabbriellini narra su vida de un modo realista y calmo, sin sobresaltos, como una crónica levemente distante de la vida de un chico de veintipocos buscando algo así como su lugar en el mundo. De a poco iremos viendo que esas salidas son un tanto más aventuradas, si se quiere más densas que lo común. Pero no se viven ni se muestran como un drama: son parte de las elecciones del protagonista.

La película se basa en un caso real tomado de un libro de no ficción de Nicola Lagioia. Y para poder analizar mejor de qué se trata hay que contar un poco más, por lo que aquí va un Aviso de Spoiler. Lo que de a poco el realizador va mostrando es una salida laboral paralela, una que el chico tiene en secreto: ejerce la prostitución. No hay en el tono del film un juicio de valor ni una carga dramática especialmente fuerte a la hora de mostrar esa parte de su vida. Con ciertos ecos pasolinianos, el director de B. B. & Il Cormorano —de amplia experiencia también como actor y colaborador de Luca Guadagnino— va intentando presentar a un personaje que tiene algo que los demás llamarían una doble vida. Pero él no la vive así. O no del todo. Es parte integral de su intento de estar en el mundo, de conectarse con él. Fin de Spoilers.

Lo que The City of the Living hace es tomar un caso que fue mediático y contarlo de manera seca, quizás un tanto desafectada, alejada de cualquier tipo de sensacionalismo y mucho menos de gratuita crueldad. Podemos imaginar que su vida se irá complicando, pero el film no lleva de las narices al espectador a atravesar la experiencia desde el suspenso o la angustia. Lo que hace es presentar a un veinteañero, respetando sus elecciones por más problemáticas que a algunos le puedan parecer y sin jamás juzgarlo. Su búsqueda vital lo hará tomar malas decisiones pero, por sobre todo, lo pondrá en contacto con los riesgos del mundo. Y el realizador es lo suficientemente generoso como para dejarlo ser.

Se trata de un film de mirada humanista pero que no busca ennoblecer ni romantizar nada. Tampoco va por el lado contrario: salvo por algún momento, no se muestra nada de un modo cruento o tenebroso. Y tampoco busca encontrar explicaciones ni psicologizar en exceso al personaje, prefiriendo el misterio acerca de qué lo lleva a hacer lo que hace. Gabbriellini narra desde una distancia prudente y con una economía de recursos envidiable. El resto lo hacen los actores, Roma, los días y las noches, las decisiones equivocadas y los riesgos que se toman a conciencia, aún cuando los resultados sean dolorosos, hasta crueles. La vida a veces les hace trampas a los que se lanzan a vivirla.