
Series: crítica de ‘El de Matthew Perry’ (‘The One About Matthew Perry’), de Mary Robertson (Netflix)
A través de testimonios de familiares y amigos cercanos, esta serie documental revela al verdadero actor por detrás del personaje y presenta las batallas que enfrentó a lo largo de su vida. En Netflix
La temprana muerte, a los 54 años, de Matthew Perry fue bastante parecida a lo que él mismo tristemente preveía. «Shockeante, pero no sorpresiva». La vida del actor de Friends había sido muy compleja, una larga serie de idas y vueltas ligadas a sus adicciones —al alcohol primero, luego a distintos tipos de drogas y medicamentos— que lo fueron transformando de a poco de esa superestrella televisiva de los años ’90 a alguien que luchaba por sobrevivir a sus propios demonios y fantasmas. Esta serie documental de tres horas en la que una de sus hermanas, algunos de sus amigos cercanos y unas pocas celebridades van contando su historia intenta hacer un retrato de un hombre que no pudo superar sus adicciones por más que tratara incansablemente de hacerlo a lo largo de varias décadas.
«Dios, haz de mí lo que quieras pero hazme famoso», dijo Perry haber rezado una vez cuando todavía no había alcanzado el estrellato y era uno más de los tantos actores que intentan triunfar en Hollywood. «Tres semanas después conseguí el papel en Friends… pero Dios no se olvidó de la otra parte», continuaba la frase. Su vida fue una mezcla de humor y tragedia, la historia de un chico simpático que quería triunfar y ser querido pero que se dio cuenta que «la fama no significa nada» si uno no logra poder vivir bien alrededor de eso. Perry tuvo todo lo que quería tener —los millones de dólares que ganó en la serie le permitieron tener una vida holgada pese a sus exorbitantes gastos—, pero no logró superar nunca sus adicciones. Y eso que trató de hacerlo con todas sus fuerzas.

La serie seguirá los lineamientos tradicionales del género, sumando entrevistas a personas que lo conocieron y material de Perry a lo largo de su carrera, tanto en las series y películas en las que actuó como en las entrevistas que dio y otros videos personales de distintos momentos de su vida. El primer episodio contará acerca de su vida familiar —lo suficiente para entender algunas de las dificultades de tener a su padre y a su madre separados viviendo en Montreal y Los Angeles respectivamente—, y se dedicará a sus inicios en Hollywood hasta lograr el papel de Chandler Bing en la serie más exitosa de los años ’90 y su éxito allí. El segundo se ocupará del creciente espacio que ocuparon sus adicciones mientras estaba en Friends y su carrera posterior como actor, una que tuvo más fracasos que éxitos. El tercero se centrará en su caída más profunda en las adicciones, en sus distintos y esforzados sacrificios por superarlas, y en la investigación policial sobre su muerte.
Es un recuento parcial —no aparece ninguno de los otros integrantes del elenco de Friends— y uno imagina que, tomando en cuenta la notoriedad del caso y del personaje, seguramente habrá otros documentales en proceso. Sí hablará Warren Littlefield, presidente de NBC que dio luz verde a la serie, algún guionista y poco más. Otros que darán su testimonio serán dos amigos de la primera etapa en Hollywood, el actor y amigo personal suyo Kevin Pollak, algunas ex parejas y no más de media docena de personas que lo conocieron y fueron sus amigas a lo largo de las décadas. Pero el testimonio principal y organizador del relato será el de su hermana Mia Perry Bowick, 14 años menor que él y una de las personas más cercanas a «Matty».
Es cierto que The One About Matthew Perry cuenta una tragedia anunciada —promediando Friends sus adicciones ya eran un problema—, pero no por eso menos dolorosa. Trayectorias como las de Perry son amargas, no solo debido al innegable talento y timing cómico que el actor tenía sino a los esfuerzos y sacrificios que hizo para superar sus adicciones. Anécdotas de rodajes, de éxitos y fracasos (la película The Whole Nine Yards y la serie Studio 60 acaso sean los más relevantes en cada caso), se van acumulando para pintar la vida de un hombre que lo tuvo todo pero nunca pudo escapar de sus zonas más oscuras y problemáticas. Familia, amigos y colaboradores no hacen otra cosa que pintarlo como un hombre cercano y querible, pero también como alguien que no encontró nunca la manera de hacer pie en ese «gusto adquirido» (sic) al que la gente llama vida.



