
Series: crítica de ‘Grande de España’, de Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero (Netflix)
Antonio de la Torre y Alexandra Jiménez protagonizan esta comedia de enredos de Netflix sobre un marqués sin un peso que sueña con ser Grande de España y una mujer de barrio que se hace pasar por magnate petrolera. Ya disponible en Netflix.
El amor no existe, es una engañifa para los pobres», dice Don Leandro (Antonio de la Torre), un marqués venido a menos y lleno de deudas que quiere que su hija se case con el hijo de otro aristócrata en mejor posición económica que la suya. Su decisión no tiene que ver con nada romántico, obviamente, y tampoco con algo estrictamente económico. Su sueño es ser Grande de España, una distinción histórica de la nobleza española que le da especial prestigio dentro de su clase. El amor, le dice a su confundida hija, no tiene nada que ver con eso.
Lo mismo piensa Conchi (Alexandra Jiménez), una mujer que vive en un barrio periférico y que se hace pasar por una tal Sofía Carrington, una empresaria petrolera millonaria. La mujer se mete en la vida de Leandro con la (falsa) intención de comprarle su casa, pero más interesada en realidad en usarlo para mejorar su estilo de vida. El inocente y algo tontuelo noble no tiene idea alguna del engaño. Pero Conchi/Sofía tampoco se ha enterado de que el noble en realidad está en la ruina y vive más de la pensión de su mayordomo Fidel —y de alquilar la casa a publicidades o rodajes de películas porno— que del nulo dinero que él genera.
Esa confusión —a la que hay que sumarle la presión por la potencial boda de la hija, con la erogación económica que eso debería generarle al padre de la novia— es la que narra Grande de España, amable comedia de enredos que en seis breves episodios se apoya en esa serie de confusiones para ir armando una inesperada comedia romántica. Por su escueto desarrollo narrativo, es claro que esto bien podría ser una película. Y el formato serial apenas estira un poco su desarrollo, pero no modifica mucho su estructura.

La dupla de creadores —que ya han trabajado juntos y por separado, tanto en formato serial como en cine— utiliza un registro bastante tradicional, propio de cierta picaresca española, apoyándose en clásicos estereotipos y oposiciones, para conectar a este trasnochado noble que aún sueña con una pompa y circunstancia que ya no existe con una mujer que, a su modo, también vive en un mundo de antiguas fantasías: las revistas del corazón y el imaginario de los ricos y famosos. Ninguno tiene la vida que desea y eso es lo que produce el encuentro, la confusión y el más o menos previsible desarrollo romántico posterior.
De la Torre, como acostumbra, maneja con comodidad el registro cómico de su inocente personaje, alguien que vive desconectado de la realidad, mientras que Jiménez tiene un rol más complejo, ya que en cierto modo encarna a dos personajes distintos. Su Sofía empieza y termina cuando está frente a Leandro y, cada vez que él la deja en el hotel de lujo en el que ella dice vivir, no solo se escabulle del lugar para tomarse el metro sino que de a poco va cambiando de aspecto, de actitud y hasta de manera de andar.
Leve, amable, simpática, Grande de España es una efectiva comedia en modo «comida rápida» de Netflix pero con un pie bien apoyado en la tradición clásica y otro en el cine del gran Luis García Berlanga. Sin más aspiraciones ni pretensiones que las de pasar un buen rato, la serie española presenta a un par de personajes queribles que venden una ficción aspiracional de sí mismos hasta que se dan cuenta que quizás lo mejor que pueden hacer es reconocerse por lo que verdaderamente son.



