
Series: crítica de ‘Tip Toe’, de Russell T Davies (HBO Max)
Alan Cumming y David Morrissey son dos vecinos de Manchester, un dueño de bar gay y un electricista cerrado, cuya tensa convivencia deriva en una pelea violenta atizada por las redes. La serie de Russell T Davies se estrena el 16 de octubre por HBO Max.
Hace 15, 20 años esto no pasaba. Cada vez es más agresivo todo, más violento. Y va a terminar mal», le dice Leo a su amiga Stephanie. Leo es dueño de un bar gay en Manchester y hace tiempo que nota que las agresiones, las amenazas, las peleas y los enojos son cada vez más constantes. No se imagina que la homofobia más brutal va a caerle encima, poco tiempo después, a él mismo. Tip Toe arranca por algo que se parece al final y va de ahí para atrás a reconstruir los hechos. Da la impresión, en la primera imagen, que Leo ha sido asesinado de una manera violenta, un hecho que se irá completando y complejizando de a poco, episodio a episodio. Pero la serie del creador de Years and Years y de It’s a Sin va para atrás tratando de entender cómo las cosas llegaron ahí. No solo los personajes de la serie, sino algo así como todo el país y quizás el mundo.
Diez días antes de ese hecho veremos a Leo (Alan Cumming, hoy visto en todo el mundo gracias al reality The Traitors) salir corriendo de su casa en ropa interior cuando un hombre con el que pasó la noche se escapa con su laptop. La puerta de su casa se cierra y debe pedirle ayuda a su vecino, el tosco electricista Clive (David Morrissey), que lo mira con una expresión de sorna y bronca evidentes. De mala gana termina ayudándolo a entrar y le ofrece, para evitar repeticiones de problemas, instalarle un sistema de alarmas. Leo, que siempre parece amable y optimista, acepta.

Dueño de un bar en Canal Street, Leo se ríe de su anécdota con su grupo de jóvenes empleadxs. Su mundo está alejadísimo del de su vecino y Davies construye esta oposición de manera clarísima. Por un lado está este hombre gay de casi 60 años, progresista, en un mundo LGBT+, con sus hábitos, costumbres y características. Clive es el extremo opuesto: electricista, futbolero y cerrado como pocos, de esos que creen cualquier teoría conspirativa online y que, por supuesto, votó a favor del Brexit porque, dice, «los extranjeros le sacan el trabajo». Son, en la teoría de la serie, dos opuestos que viven al lado. Y todo hace pensar que nada bueno saldrá de esa conexión.
Tip Toe (el título hace referencia al «caminar de puntillas», algo que dice la drag queen Melba al hablar de su miedo a la homofobia rampante) va encontrando las maneras de acercar y alejar a esta dupla de vecinos. Leo tiene un problema con la electricidad en su bar y, para congraciarse con Clive, le ofrece a él el trabajo. Clive lo necesita y va con su hijo mayor, Saul, a hacerlo. Estar rodeado de los chicxs que trabajan allí visiblemente lo incomoda (no tanto a Saul, mucho más apto a moverse en todo tipo de ambiente, ya verán) y uno puede notar su contenida furia ante cada comentario o look. A la par, la movida de la alarma le genera a Leo un impensado inconveniente, ya que el pequeño George —el hijo adolescente de Clive— aprovecha la situación y se pasa el día en su casa. Y los motivos de esta decisión serán especialmente incómodos para su padre.
La situación escalará de distintas maneras, no particularmente sutiles y manejadas por Davies para generar una creciente desesperación ante el inevitable enfrentamiento que uno ve venir. En el medio del caos habrá lugar no solo para la homofobia sino para hablar de la crisis económica, las consecuencias del Brexit, los problemas de mantener un negocio en la Inglaterra actual y, sobre todo, las situaciones que se van generando a partir de videos, fotos, mensajes o comentarios online. Son esas redes sociales las que hacen crecer y crecer esas desavenencias, hasta transformar cualquier malentendido, confusión o información circulante en un arma letal que puede afectar el mundo real de la peor manera posible.

Tip Toe es un desesperado llamado de atención a un mundo que se va agrietando y dividiendo cada vez más, una panorámica angustiante de una sociedad dominada por los discursos de odio, por las fake news, las teorías conspirativas y la creación de bandos, de tribus enfrentadas. En realidad, acá hay menos un enfrentamiento que una serie de actos violentos y crueles contra un colectivo como el LGBT+, marcado por el crecimiento de una ultraderecha racista, homofóbica y misógina que ahora no tiene miedo de mostrarse tal como es.
Es Leo el que piensa que la creciente visibilidad del colectivo quizás no haya sido buena y que ese esfuerzo por lograr aceptación no cayó bien en cierta parte de la sociedad, que sigue fastidiada por los pronombres, la igualdad de derechos o lo que sea que les moleste. Davies no tendrá problemas en decir las cosas por su nombre («Trump va a seguir ganando elecciones por treinta años más y esto seguirá empeorando», dirá alguien) y no intenta ser sutil ni en las declaraciones ni en el recorrido narrativo de sus personajes. Lo suyo es un llamado de atención en voz alta y la serie, en consecuencia, grita.
Sí, es cierto. Tip Toe está construida a partir de estereotipos y su tensión narrativa conducida a brocha gorda (aún a sabiendas de lo tenso que está todo Leo se mete siempre en el mayor problema posible), pero también es cierto que personas como él, que sobrevivieron a los inicios del VIH y a años de ocultarse en sótanos, ya están cansadas de vivir con miedo a todo y a todos, y sienten que tienen el derecho como cualquiera de vivir como les plazca. Eso, en contexto, quizás no sea la mejor decisión pero es una entendible. La serie es trágica, brutal, desesperante. Y es también un llamado de atención que precisa ser escuchado.



