
Series: reseña de ‘El intercambio’ (‘Bytet’), de Amanda Högberg (Netflix)
Dos parejas intercambian sus casas entre el archipiélago de Estocolmo y la soleada Sicilia en un intento desesperado por salvar sus matrimonios. Pero los secretos y las traiciones convierten sus vacaciones en un peligroso juego de engaños y desconfianza.
El intercambio de casas es una práctica muy común en el mundo turístico, tanto a partir de organizaciones que reúnen y conectan dueños de casas al estilo HomeExchange como los que se hacen entre privados directamente. Alguno que tenga amigos, por ejemplo, en Barcelona, bien puede «intercambiar» su casa de Buenos Aires durante un tiempo y respirar un poco otro aire. Ese «aire» es el que necesitan las dos parejas protagonistas de este thriller sueco basado en la novela de Stefan Ahnhem. Tanto Carl y Helene como Adam y Scarlett son duplas económicamente acomodadas, que viven en casas lujosas es Estocolmo y Sicilia, respectivamente. Pero algo no anda del todo bien en cada uno de esos matrimonios y deciden trocar viviendas.
Adam (Jakob Oftebro) y Scarlett (Emma Appleton) son los que ahora están pasando un tiempo en una bella casa de Estocolmo, disfrutando la locación y el hogar moderno en el que allí, circunstancialmente, habitan. En principio, más allá de una vecina chismosa y algunas tensiones matrimoniales —uno advierte rápidamente que Adam tiene sus «planes» aparte—, todo parece bien encaminado. No es lo mismo en Sicilia, donde vivirán por un tiempo Carl (Fares Fares) y Helene (Frida Gustavsson). La casa es hermosa, gigante, bellísima, pero tiene problemas: suciedad, objetos, olores. Y encima llega la policía preguntando por una persona desaparecida. Ellos dicen no tener idea de nada, pero pronto queda claro que Carl tiene agujeros en su memoria. Y hasta él duda de sí mismo.

La serie irá y vendrá en el tiempo para contar algunas conexiones entre ambas parejas en el pasado y otras zonas oscuras de cada una de ellas. En Estocolmo, a Scarlett le preocupa no saber nada de su hermano Tom, con el que está peleada. Y Adam tiene secretos que guarda como puede, aunque no parece esforzarse demasiado. En Sicilia, Carl quiere hacer una operación inmobiliaria millonaria, pero los rumores de que hay una persona desaparecida en el pueblo podrían complicar el negocio. Cuando se descubra quién es el muerto en cuestión, los secretos cruzados que existen entre las dos parejas y un sinfín de engaños y traiciones entre todos ellos irán saliendo a la luz… de a poco.
El intercambio es un thriller típico de un best-seller adaptado a una miniserie. A lo largo de cuatro compactos episodios, la creadora Amanda Högberg, el equipo de guionistas y el realizador de todos los capítulos Kasper Barfoed van tejiendo y destejiendo los cruces entre los cuatro protagonistas y entre ambas casas, cuyas historias están más conectadas entre sí de lo que parecen al principio. No solo en los misterios y sorpresas que cada uno se lleva en ellas sino en las historias previas que tienen y los secretos del pasado que se ocultan en ambas.
La serie sueca no se sale nunca de la media. No puede calificarse como un nordic noir porque es tan impersonal como cualquier éxito de ventas literario y ni siquiera responde a las lógicas clásicas del género. Tiene su atractivo en algunas de las trampas y sorpresas del relato, además del obvio placer visual de los paisajes sicilianos y del archipiélago que rodea a Estocolmo, pero no mucho más. Es una serie que se ve con facilidad y se olvida igual de rápidamente, ya que sus trampas, giros y sorpresas son tan programáticas que uno las ve acercarse. Y la serie tampoco se esfuerza por ocultarlas. Están ahí, a la luz del día, bajo el sol de Sicilia o los cielos celestes de Estocolmo. Los millonarios no precisan de callejones oscuros para cometer sus crímenes.



