Streaming: crítica de “Menashe”, de Joshua Z. Weinstein

Streaming: crítica de “Menashe”, de Joshua Z. Weinstein

Esta película independiente norteamericana que se puede ver en Netflix retrata la vida de un hombre que es parte de la comunidad ortodoxa judía de Brooklyn y que, al quedar viudo, pierde la tenencia de su hijo. El filme es un retrato crítico y muy logrado de las dificultades de un hombre para vivir según las estrictas y un tanto incomprensibles reglas de la ortodoxia religiosa.

Tomando como eje la misma comunidad judía jasidica ortodoxa que vive en Brooklyn que se vio en el reciente documental ONE OF US (también disponible en Netflix), MENASHE introduce la ficción en ese ámbito específico para contar una historia igualmente crítica pero un poco más amable con quiénes habitan ese universo y siguen sus reglas al pie de la letra. O no tanto…

Menashe es el nombre del protagonista, un hombre que ronda los 40 y que ha quedado viudo hace poco menos de uno y tiene un niño de unos 10-12 años. Según las reglas de los “hasidim”, un hombre solo no puede hacerse cargo de un hijo al menos hasta que vuelva a casarse ya que esa tarea “le corresponde a la mujer”, pero Menashe no tiene deseos de volver a ser parte de un matrimonio arreglado y pelea por la tenencia del niño con la familia del hermano de su fallecida mujer. Más específicamente con su tozudo cuñado.

El problema con Menashe es que tampoco parece ser capaz de manejarse con sus cosas: caótico, desorganizado, debe dinero, tiene problemas en su trabajo (es cajero de un supermercado kosher) y, cuando está con su hijo, usualmente lo deja tarde en la escuela o lo alimenta con cualquier cosa. Pero lo quiere y quiere estar con él. Y ese deseo –con sus bemoles– parece recíproco. Pero ni su cuñado ni el rabino están dispuestos a darle el gusto. ¿Qué debe hacer Menashe para probar su capacidad de ser padre?

Ese es el eje dramático de un filme que apuesta más por el retrato crítico de una cerrada comunidad que por plantear una trama con fuerte suspenso dramático. Es más interesante observar la mecánica de las relaciones y los comportamientos sociales que poner el acento, como espectador, en ver si el chico se queda a no con él, ya que el fuerte del filme no pasa por allí.

Con pasado como documentalista y filmando muchas escenas “guerrilla style”, el director Weinstein demuestra tener un notable ojo y oído para meterse en ese mundo en el que todos hablan en idish y apenas se escucha inglés. Comparada con el anteriormente citado documental que muestra horrorosos hábitos de este grupo fundamentalista, puede parecer un retrato demasiado liviano y hasta comprensivo de ese cerrado y represivo grupo (muchas de sus decisiones más crueles parecen estar, en este caso, algo justificadas), pero lo importante allí es meterse en la piel de un hombre que desea ser parte del grupo pero a la vez también poder tomar decisiones por su cuenta, sin seguir al pie de la letra las sagradas escrituras y las presiones sociales.

Es, también, una historia de redención y de segundas oportunidades en la vida de un hombre que tiene que tomar importantes decisiones para su futuro. En una gran escena que comparte con dos empleados latinos del supermercado en el que trabaja queda clara su historia, su crisis y sus confusos deseos respecto a su futuro. Bebiendo cervezas de litro del pico, Menashe y los empleados hispanos comparten un momento íntimo, gracioso y doloroso que a la vez los hermana y deja también en claro que, por mas que los modos y los recorridos sean diferentes, al fin de cuentas lo que les importa a todos es ser las mejores personas posibles. Para los que los rodean, sí, pero especialmente para ellos mismos.